Estamos viviendo un momento de evolución como nunca antes se había visto en el mundo del motor, y esto también afecta a los aviones. Este medio de transporte lleva años sin cambiar en cuanto a diseño se refiere, y aunque ha habido cientos, miles de proyectos para cambiar el mítico tubo con alas al que estamos acostumbrados, la industria ha permanecido con esa concepción sin arriesgar en nuevos sistemas. Pero algo está a punto de cambiar, por que JetZero ha mostrado un proyecto que tiene fecha de estreno, el 2030. Se trataría de un avión con forma de raya, no tendría ventanas, contaría con cuatro pasillos y tendría capacidad para 250 pasajeros. Desde luego, algo que parece sacado de una película de ciencia ficción, pero como decimos, es una realidad que podría sobrevolar los cielos de todo el mundo en poco más de tres años.
Este proyecto está diseñado en un ala integrada, donde las alas y el fuselaje forman una solo pieza, en lugar del tubo con alas mencionado y habitual al que estamos acostumbrados. Es esa arquitectura la que promete cambiarla manera de subirse, de sentarse, incluso de levantarse para el al baño respecto a los aviones comerciales.
Características del nuevo avión
Lo primero que realmente sorprende nada más ver el JetZero es que no tiene ventanas, y aunque parezca extraño dado lo que tenemos actualmente, tiene todo el sentido del mundo con el nuevo diseño, tanto en el aspecto estructural como en el aerodinámico. El objetivo del diseño es reducir los puntos débiles en un fuselaje que es mucho más ancho y plano. Eso deja un espacio en cabina que permite más espacio para la comodidad de los pasajeros o para ampliar las plazas. También puede volar más alto que los aviones convencionales.
Desde JetZero creen que, con sus nuevos aviones, es posible que entren alrededor de 250 pasajeros, pero teniendo en cuenta que la compañía pretende lanzar 200 unidades, quizá la cifra podría quedarse algo corta, nada que ver con la producción tan extensa.
Menos combustible
Lo más destacado, una de las claves del nuevo diseño es la ala integrada, la cual combina alas de fuselaje en un único cuerpo aerodinámico. Todo ello reduce la resistencia al aire en comparación con los aviones convencionales, por tanto, menos consumo, menos combustible, y menos emisiones. Y todo eso hace prever que los billetes de avión deberían ser también más baratos, lo que resultaría en un argumento bastante atractivo, en todos los aspectos, para las aerolíneas. En cuento al combustible, teniendo en cuenta la subida constante de precios, y que sigue siendo uno de los mayores gatos dentro del sector, sería clave.
Lo que cambiarán serán las sensaciones dentro del avión, la maniobras serán más notorias, más perceptibles, algo que podría producir algo de ansiedad en los primeros pasajeros que estrenen estos aviones.
Ya no es un proyecto, ya es algo real con la financiación de 3.000 millones de dólares concedido por el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos, y que además, cuenta ya con el respaldo de 20 aerolíneas, entre ellas, Delta y Alaska Airlines, dos de las compañías más potentes de Estados Unidos.
Distribución del avión
Como decimos, lo más destacado es la falta de ventanas, pero el otro gran cambio es el gran espacio que podemos tener en el interior. Para empezar, cuenta con cuatro pasillos, cuando lo habitual en la actualidad son uno o dos, y esto elimina uno de los mayores problemas actuales, el espacio. Algo tan simple como levantarse al baño puede ser un quebradero de cabeza actualmente, molestando a los pasajeros de los asientos interiores, o bloqueados cuando los empleados del avión están con los típicos carritos de comida y bebida. Todo esto se acabaría con estos nuevos aviones. Los asientos ahora están disponibles de forma individual, cuentan con portaequipajes propio, además de contar con conexión Wi-Fi mediante Starlink. También cuenta con pantallas de alta resolución, que pueden mostrar información de vuelo o incluso vista del exterior, compensando la falta de ventanillas.
El director general de United Airlines Ventures, la división de inversión de United Airlines con sede en California, Andrew Chang, destaca el enrome potencial del proyecto, y lo describe como una forma completamente distinta que reinventa la aviación comercial.
El futuro de los aviones podría cambiar por completo, ya hay financiación, ya ha dejado de ser un mero proyecto y se ha convertido en algo que podría cambiar para siempre la aeronáutica. Eso sí, por delante queda el reto más complicado, el de poder demostrar las capacidades en vuelo real, demostrar su fiabilidad y seguridad, lo más importante que debe haber en el momento de montarse en un avión. Las regulaciones de la aviación son muy estrictas.









