En España conocemos a Geely principalmente por algunos de sus SUV, incluido el que va a fabricar con Ford en Almussafes. Pero el negocio de verdad, la mina de oro de la marca en China, está en otra parte. Estamos hablando del Panda Mini, un urbano eléctrico que mide solo 3,1 metros que tiene un precio de salida al cambio de unos 5.600 euros, lleva más de 426.000 ventas acumuladas en solo tres años.
Panda Mini para plantar cara a Wuling Hongguang Mini EV
Esta clase de vehículos tan pequeños tiene una excelente salida en el mercado chino, una ciudad con una circulación densa, donde estos mini coches, se desenvuelven a la perfección. El Panda Mini fue presentado oficialmente en el mes de diciembre del 2022 en un centro comercial de Hangzhou, y empezó a venderse en febrero de 2023. En un primer momento, Geely iba a comercializar este vehículo a través de su submarca Geometry, pero en el último momento cambió de idea. Y la intención de este coche era plantarle cara al Wuling Hongguang Mini EV, y eso no es cualquier cosa, hablamos del coche eléctrico más vendido en China, fabricado entre SAIC, GM y Wuling, acumulando más de 1,1 millones de unidades vendidas desde 2020.
Al principio había dos versiones. Una básica, con 27 CV y batería de 9,61 kWh. Otra más completa, con 41 CV y 17,03 kWh. En siete meses ya llevaba 65.000 unidades vendidas. Para marzo de 2025, 284.000. Ahora, con la actualización que acaba de llegar, ha superado las 426.000.
3,1 metros, 40 CV, y un maletero de 69 litros
El vehículo solo mide 3,1 metros de largo, pero caben en su interior cuatro personas. Tiene un motor trasero de 40 CV y alcanza una velocidad máxima de 100 km/h. Cuenta con una batería LFP de 17,2 kWh capaz de recorrer alrededor de 172 km con la batería llena. Pasa del 30 al 80% de la carga en media hora, y necesita 68 minutos para una carga completa.
El modelo acaba de actualizar, precisamente la batería, pasando de una Gotion a una CATL. No es un gran cambio, pero deja claro que Geely sigue trabajando en optimizar el coche poco a poco.
Por este precio, poco se puede esperar de la ficha técnica, pero cumple: pantalla multimedia de 8 pulgadas, cuadro digital de 9,2, maletero de 69 litros. El diseño interior es asimétrico, con los mandos situados en el asiento del copiloto, y un volante de doble radio. Ha superado con éxito 76 pruebas de seguridad, y es un coche especialmente querido por el público chino más joven. La estética ofrece guiños al oso panda, un animal muy querido, que está presente en la propia carrocería.
Un restyling, la Kart Edition, y ventas que han caído un 77%
La última actualización, de septiembre de 2026, se llama Panda Mini Karting, y recupera la versión deportiva Kart Edition que ya salió en 2024. Spoiler delantero, alerón trasero grande, llantas de 14 pulgadas. Disponible en negro y blanco, o rosa y blanco.
Tras tres años de ventas casi imparables, el Panda Mini se ha desplomado un 77% en el primer semestre de 2026, se ha quedado en 76.000 unidades, nada raro en un segmento donde todo gira en torno a la novedad, y donde China no da tregua ni un mes. Pero por eso había tanto interés en recuperar la versión deportiva Kart Edition, fue uno de los más vendidos hasta la fecha.
De ahí también el precio tan agresivo: la lista sin descuentos marca 49.900 yuanes, unos 7.400 euros al cambio, pero con la oferta actual, el coche está a la venta por 43.900 yuanes, unos 5.600 euros al cambio. Una rebaja pensada para reanimar la demanda antes de que el modelo se quede definitivamente atrás frente a la nueva ola de urbanos eléctricos chinos, que como ya sabemos, no para de crecer.
Mientras tanto, en Europa, y en España en concreto, Geely sigue apostando por los SUV. El híbrido de 1.000 km de autonomía que ya vende aquí desde 25.125 euros. Y el que va a fabricar con Ford en Almussafes. El Panda Mini, de momento, no entra en esos planes.
En Europa este concepto no se lleva o, al menos, nadie se ha atrevido a apostar por él en los últimos años. En la década de los 2000, podíamos ver coches de propuestas similares en Europa, como el Smart, una auténtica revolución para las grandes ciudades, sin apenas competencia, y que tuvo buena acogida en el mercado. Pero, aun así, era una propuesta diferente a la de estos coches chinos. Por el momento nadie se atreve con ellos en nuestro continente, Geely tampoco.
Pero deja algo claro: el verdadero negocio de Geely en China no está solo en los SUV grandes que vemos por aquí. Está también en estos urbanos diminutos, baratísimos, vendidos por cientos de miles. Un volumen que, desde Europa, todavía cuesta imaginar.









