Durante años, quienes se han aventurado a comprar un coche eléctrico lo han hecho, sobre todo, para ahorrarse gasolina, para reducir las emisiones o para beneficiarse de las ventajas que tienen estos coches en las grandes ciudades. Pero lo cierto es que no todo el mundo puede permitírselo a día de hoy, o bien porque son vehículos muy caros, o porque no viven en una casa que les permita instalar un punto de carga.
Pero esto está cambiando, cada vez es más sencillo comprar un coche eléctrico, y esto choca directamente con un problema estructural en toda regla, una demanda eléctrica mayor, cuando menos electricidad sobra, especialmente al final del día, precisamente cuando más personas quieren esta electricidad, para cargar su coche, o para el uso cotidiano del hogar.
Pues bien, el coche eléctrico está a punto de dejar de ser únicamente un simple medio de transporte. Alemania acaba de eliminar una de las principales barreras regulatorias que impedían el desarrollo de la carga bidireccional, marcando el camino al resto de Europa, y compañías como Volkswagen, BMW o BYD ya han dado el salto a un negocio que la consultora Strategy&, de PwC, calcula que podría generar miles de millones de euros entre hoy y 2035.
La carga bidireccional
La carga bidireccional permite que la batería de un coche eléctrico no solo se cargue, sino que también pueda devolver esa energía, ya sea a una vivienda o directamente a la red eléctrica. Esta tecnología tiene dos variantes.
La primera es la V2H (vehicle-to-home) y consiste en convertir la batería del coche en una batería de respaldo para los electrodomésticos del hogar, algo así como un grupo electrógeno silencioso estacionado en el garaje.
La segunda, conocida como V2G (vehicle-to-grid), va un paso más allá y permite exportar la energía almacenada en el coche directamente a la red eléctrica cuando existe una mayor demanda, normalmente durante las primeras horas de la tarde. El planteamiento es sencillo: cargar el coche cuando la electricidad es más barata y devolver parte de esa energía a la red cuando el precio sube.
La carrera por la carga bidireccional
En el Reino Unido, BYD ha introducido el primer paquete V2G del país para su modelo Dolphin. En el resto de Europa, el Renault 5 E-Tech ya es compatible con V2G, y la marca ha anunciado que este sistema pasará a formar parte del equipamiento de serie de toda su gama.
La oferta británica, por cierto, tiene su miga: BYD se ha aliado con Octopus Energy en un paquete de unas 300 libras al mes que incluye el Dolphin en leasing, el cargador bidireccional y una tarifa que regala la carga doméstica, con un ahorro estimado de unas 620 libras al año. El Dolphin es, además, el primer coche del mercado británico con V2G nativo, sin necesidad de los costosos cargadores especiales de primera generación.
Volkswagen y su compañía energética, Elli, lanzarán este mismo año una oferta V2G completamente integrada para clientes particulares en Alemania, con planes de expandirla posteriormente al resto de Europa. La gama ID de la marca alemana es compatible con la carga bidireccional desde 2023.
Por su parte, BMW ofrece un paquete V2G con la comercialización del iX3, mientras que Volvo incluye esta tecnología de serie en los EX90, ES90 y EX60.
Y la lista no deja de crecer. Volkswagen calcula que su oferta puede traducirse en electricidad gratis para unos 10.000 kilómetros al año, o directamente en abonos, el paquete de BMW se comercializa junto a E.ON desde febrero con wallbox, tarifa y contador inteligente y una bonificación de hasta 720 euros anuales, Ford prepara con Octopus una tarifa V2G para sus Explorer y Capri a partir de este verano, y Mercedes y Renault trabajan en ofertas similares con The Mobility House.
Hasta hace apenas un par de años, todo esto parecía más una posibilidad teórica que una realidad, pero ahora empieza a traducirse en un ahorro real en la factura eléctrica de cada mes.
Strategy& estima que, de aquí a 2035, más de 13 millones de coches en Europa utilizarán esta tecnología, lo que supondría alrededor del 85 % de todos los vehículos eléctricos vendidos ese año.
«Es básicamente una mina de oro que va a estar aparcada en nuestros garajes», explica Philipp Rose, director de Strategy&, que calcula que un usuario medio podrá ahorrar unos 440 euros al año por coche gracias a esta tecnología, «lo que permite amortizarla en el primer año».
Mucho que avanzar
La tecnología, afirma Rose, es muy sencilla. El principal obstáculo siempre ha sido el marco regulatorio, Europa no contaba con una legislación que hiciera rentable la V2G porque el peaje eléctrico se pagaba dos veces, una al cargar el coche y otra al devolver la energía a la red.
La reforma de la ley alemana de la industria energética, aprobada en noviembre de 2025, eliminó esa penalización y ha marcado el camino que empiezan a seguir otros países europeos.
El cambio, además, ya no es papel mojado: está en vigor desde el pasado 1 de enero, y con él Alemania desbloquea de golpe el potencial de almacenamiento de más de 1,6 millones de coches eléctricos que ya circulan por sus carreteras.
Actualmente, la tasa de penetración en el mercado sigue siendo baja, tan solo el 5 % de los vehículos eléctricos disponibles en 2025 incorporan esta tecnología. Rose estima que en 2035 esa cifra alcanzará entre el 82 % y el 85 %.
Con los fabricantes incorporando esta tecnología a cada vez más modelos, todo apunta a que la carga bidireccional dejará de ser un extra reservado a unos pocos vehículos para convertirse en un elemento tan habitual como el aire acondicionado o el Bluetooth. «Todos los fabricantes van a necesitar incorporar la tecnología BiDi«, resume Rose. «De lo contrario, la gente dejará de elegir su producto».









