En los últimos diez años hemos vivido uno de los cambios más drásticos en el mundo de la automoción, primero, por la increíble irrupción de los SUV en el mercado europeo, los modelos que ahora dominan las carreteras. Y por otro lado, la transición a la electrificación, en la que se han impuesto, y parece que durarán más de lo esperado, los vehículos híbridos.
Y con estos cambios, se ha colado un nuevo actor que ha puesto patas arriba el mercado, lo ha agitado como nunca antes, la industria china, con vehículos equipados a la última en tecnología, con excelente rendimiento, y con precios muy por debajo de los de las firmas tradicionales.
Con este panorama de fondo, sorprende la última decisión de Kia, uno de los fabricantes que mejor está sabiéndose adaptar a esta realidad, pero que ahora hace un movimiento que descoloca a todos. Porque su siguiente modelo no es ni un SUV ni un eléctrico compacto, los terrenos en los que mejor se mueve, es un gran turismo, el Vision Meta Turismo.
De momento, hablamos solo de un prototipo, tampoco está claro que se vaya a fabricar, pero sí apunta la nueva dirección que quiere emprender la firma coreana. Destacan las puertas que se abren en sentido contrario, una cúpula de cristal para envolver el habitáculo, y una carrocería esculpida como si de una obra de arte se tratara.
Kia Vision Meta Turismo
Sobre todo, compactos y SUV, en eso se ha basado el mercado de Kia en la última década, una de las más exitosas en la historia de la firma, sin renunciar a algún monovolumen u otros diseños, pero nunca se había atrevido con un gran turismo, lo más parecido, el Stinger, que se comercializó desde el 2017 hasta el 2023.
Este, además, es cien por cien eléctrico, y su puesta de largo ha ido por fases: se enseñó por primera vez en Corea, coincidiendo con la celebración del 80 aniversario de la marca, y se ha mostrado al detalle en la Semana del Diseño de Milán, dentro de la exposición Opposites United con la que Kia acude a la cita por cuarto año consecutivo. Todo ello bajo la batuta de Karim Habib, el responsable de diseño de la firma.
Hablamos de una reinterpretación de la filosofía de diseño de Kia, ‘Opposites United‘, pero que se va a aplicar por primera vez a un segmento nuevo para la marca, un gran turismo pensado para la era digital. El diseño, el tamaño, la arquitectura con morro bajo, o el habitáculo adelantado, hace que este concepto se parezca más a modelos premium como el Lamborghini Estoque o a un Countach.
Un diseño exterior que mira al mundo de la aviación
El morro del Vision Meta Turismo ya deja a las claras qué busca la firma coreana, es bajo y ancho, con una sección inferior recortada y un inserto técnico en negro que esconde elementos funcionales del coche, lo que hace reforzar la sensación de carrocería que flota sobre el asfalto.
Para el diseño, la influencia de la aviación es evidente, dan forma a algunos elementos llamativos, como son la estructura que aloja el faro superior, y la cámara trasera, que está claramente inspirada en el canard de los aviones de combate.
El frontal está recorrido por líneas ultrafinas de iluminación LED, hasta llegar a fundirse con los retrovisores digitales. En la parte de atrás, estas líneas led envuelven las esquinas del coche y acentúan su anchura visual, subrayando un centro de gravedad muy bajo.
Y ya encima de toda esta carrocería, se levanta la cúpula de cristal, y por su transparencia y su forma curva, permite que nos podamos hacer una idea de cómo será el habitáculo.
Para acceder al vehículo, hay cuatro puertas que se abren en el sentido opuesto a lo habitual, es decir, apertura antagónica, y esto, ya de por sí, le da un carácter superior a simple vista.
Una experiencia interior
Nada tiene que ver sentarse al volante con hacerlo en el resto de plazas. El conductor es el gran protagonista, para empezar con un mando que recuerda a los videojuegos, y un joystick central para manejar los controles tradicionales.
El copiloto también vivirá su propia experiencia, para empezar, un asiento que más bien parece una gran butaca, amplia y cómoda, y cuenta con elementos tecnológicos para mejorar la experiencia, algo que también podrán disfrutar los ocupantes de las plazas traseras, una sensación más allá de un coche deportivo, más bien, la de viajar en business class.
De hecho, la butaca del acompañante puede girar 180 grados y está pensada para consumir contenido 3D con gafas de realidad aumentada, mientras que los asientos apuestan por bastidores ligeros a la vista y tejido de malla que mejora la circulación del aire. Puro concept car.
Volviendo al volante, o mando de videojuego, o algo intermedio, hay que decir que no es solo algo estético, responde a cómo debe ser la interfaz central para poder acceder a los tres modos digitales que se han confeccionado para adaptar la conducción a cada momento, desde la conducción más intensa hasta los desplazamientos urbanos.
Los tres modos tienen nombre propio: Speedster suma efectos dinámicos de luz y sonido con un head-up display de realidad aumentada para la conducción más emocional, Dreamer está pensado para la ciudad con esas gafas de realidad aumentada, y Gamer, el más loco de todos, solo se activa con el coche aparcado y proyecta un circuito virtual para echar carreras usando el propio volante como mando.
Kia ha celebrado así su 80 aniversario, con un modelo rompedor, algo diferente, un guiño al futuro, con un vehículo que es, sin duda, una de sus grandes apuestas. Eso sí, una apuesta que, de momento, solo se presenta como prototipo, no hay confirmación de que se vaya a fabricar, ni desde dentro de la firma se ponen fecha para llevarlo a cabo.
Aunque ojo, que con Kia nunca se sabe: la marca tiene la costumbre de llevar sus prototipos a producción sin descafeinarlos demasiado por el camino, como ya demostró con el EV9 o el EV3. Si algún día vemos algo parecido a esto en la calle, no será la primera vez que lo hacen.









