Alpina siempre ha ocupado un lugar único dentro de BMW. No se trata de una marca independiente, sus modelos siempre partían de los propios vehículos de la marca alemana, pero es verdad que recibían, digamos, un trato más profundo y personal, lo que hacía que, de cara al producto final, perecieran máquinas diferentes, con más potencia y velocidad, más refinados en el diseño y sobre todo, era más exclusivo dentro de una marca que mira desde muy arriba. Pero por si había dudas, la integración de Alpina dentro del Grupo BMW es definitiva desde que se inició este 2026, y ya prepara su nueva máquina.
Este es el BMW Vision Alpina, un turismo conceptual con el que la nueva era de la firma se presenta al público. La idea de este nuevo modelo, de Alpina en general, es la de situarse entre las versiones deportivas de BMW, las M, y el lujo dominado por Bentley o Rolls-Royce.
BMW y la decisión con Alpina
Tras más de 60 años de relación, BMW se decidió a la adquisición de Alpina, a la integración total. Durante este tiempo, esta empresa, que fue fundada por Burkard Bovensiepen, había logrado escalar para ser un referente para los que buscaban el sello de BMW, al mismo tiempo que querían algo más exclusivo, y lo lograban con estos coches que se desarrollaban casi desde una posición artesanal.
La esencia bávara de BMW ha estado siempre presente, pero los motores estaban revisados, tenía sus propias suspensiones, interiores personalizados y una puesta a punto totalmente orientado al máximo confort combinado con la alta velocidad, logrando así, una fórmula complicada de ver en la competencia, prestaciones elevadas con el refinamiento máximo.
Pero ahora Alpina ya forma parte de BMW, la integración es total y forma parte de la estructura industrial de la marca, incluso los modelos ya se fabrican en las fabricas que tiene el grupo, eso sí, con estándares específicos y manteniendo una identidad que les hace diferenciarse.
Conviene situar el calendario para entender el momento. La compra se anunció en marzo de 2022, pero un acuerdo de cooperación —renovado por cinco años a finales de 2020— permitió que Alpina siguiera operando de forma independiente hasta el 31 de diciembre de 2025. El 1 de enero de 2026 se traspasaron los derechos de marca y nació oficialmente BMW Alpina como sello autónomo del grupo, al mismo nivel jerárquico que BMW, MINI y Rolls-Royce. El último coche de la Alpina independiente fue el B8 GT, del que solo se hicieron 99 unidades. La familia Bovensiepen, por su parte, sigue activa bajo el nombre Bovensiepen, ahora centrada en clásicos y servicios de ingeniería.
Vision Alpina es la primera puesta en escena de esta nueva etapa, aunque de momento, se ha enseñado el prototipo, con el que nos podemos hacer una idea de la dirección de la estética y la tecnología que tendrá cuando se dé a conocer el producto final. El debut ha sido en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este, un lugar que n ose ha elegido al azar, más bien todo lo contrario, se ha aprovechado el prestigio que asesora, de ser uno de los eventos más exclusivos, para reafirmar su posición premium.
El nuevo BMW Vision Alpina
Lo primero que queda claro al ver el nuevo concept es que, aun siendo reconocible como un BMW, nada tiene que ver con lo convencional respecto a la marca, y ofrece detalles que, a simple vista, ya muestran su exclusividad. El frontal es muy llamativo, con parrilla de doble riñón, característica, pero reinterpretada para que quede más integrada en la carrocería. Y una nariz de forma de “V”, para aportar una identidad visual contundente y diferente a cualquier BMW que se nos pueda venir a la cabeza.
Las proporciones lo dicen todo: 5.200 mm de longitud, carrocería ancha y baja, y techo coupé alargado para un gran turismo de cuatro plazas. Detrás del proyecto están Adrian van Hooydonk, director de diseño del Grupo BMW, y Maximilian Missoni, responsable de diseño de la gama media-lujo de BMW y de Alpina, con la implicación de Alex Innes, ex-diseñador de Rolls-Royce Coachbuild (el autor del exclusivo Boat Tail). Ese fichaje no es casual: apunta directamente a un enfoque artesanal y casi a medida. La referencia estética declarada es el Alpina E24 B7 de 1978, el coupé que en su día fijó la silueta de la casa.
Se han incorporado grupos ópticos divididos, luces diurnas LED estilizadas y en posición elevada, mientras los faros principales quedan integrados en zonas inferiores del propio paragolpes. Todo ello aporta una imagen tecnológica y futurista, pero nada cargado ni excesivo.
Desaparecen los retrovisores tradicionales y se instalan cámaras, los tiradores quedan ocultos y la carrocería adopta una silueta larga y baja, ofreciendo cierta similitud a los grandes coupés de lujo. Este lateral podría ofrecer similitudes a los del Serie 8, pero con una interpretación mucho más elegante y mucho más sofisticada.
El enfoque minimalista domina la parte trasera, con pilotos muy estrecho y separados, siguiendo una tendencia que viene siendo cada vez más común en los vehículos de alta gama. Se ha apostado por un difusor discreto, aunque esto choca con las cuatro salidas de escape.
Y dentro del coche, la evolución es evidente, con muchas de las soluciones de los BMW, pero adaptadas a una experiencia superior. Cuenta con una gran pantalla panorámica en la base del parabrisas, más otras dos, una habitual en el centro y otra para el copiloto. El salpicadero tiene un diseño de dos niveles, y la iluminación ambiental está presente en todo el interior.
ADN deportivo
Aunque BMW todavía no ha revelado las especificaciones técnicas definitivas, el Vision Alpina deja algunas pistas interesantes sobre el camino que seguirá la marca. a un motor de combustión de altas prestaciones, podría ser el conocido V8 4.4 TwinPower Turbo, ya que combina sobradamente, tanto potencia, refinamiento y facilidad de uso.
Aunque es posible que, dado los tiempos que corren incluya algo de electrificación, una solución híbrida similar a la de modelos como el M5, ya que encaja con la estrategia.
Conviene matizar, eso sí, que BMW no ha publicado ni cilindrada, ni potencia, ni cifras de prestaciones del Vision: solo confirma que monta un V8 afinado para sonar grave abajo y sonoro arriba, con vocación de crucero rápido más que de circuito. La pista del 4.4 TwinPower Turbo es razonable porque el actual B7 ya emplea ese V8 biturbo ensamblado a mano en Buchloe, pero hasta que no haya producto definitivo, son conjeturas. En cuanto al calendario, el primer modelo de serie de la nueva etapa partirá de lo más alto de la gama —terreno del Serie 7—, y el coche de cliente más cercano al espíritu de este gran turismo se espera hacia 2027.
BMW y Alpina ya son uno solo, y el nuevo modelo promete ofrecer un rendimiento y unas características al más alto nivel.









