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Adrian Newey escruta el Alpine de Colapinto: unos minutos de curiosidad en Madrid

Adrian Newey escruta el Alpine de Colapinto: unos minutos de curiosidad en Madrid

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Por: Jorge Majdalani

Publicado: 17.09.2026 20:00

Adrian Newey llevaba unos minutos caminando por la parrilla del Madring cuando se detuvo delante del Alpine de Franco Colapinto. El argentino todavía tenía por delante una carrera que acabaría siendo una de las mejores noticias de su temporada, pero el coche ya había llamado la atención de uno de los hombres que más tiempo ha dedicado a estudiar cómo funcionan los monoplazas de Fórmula 1.

Newey se quedó mirando de cerca el Alpine A526 antes de que comenzara el Gran Premio de Madrid. La escena fue captada por Thomas Maher, fotoperiodista de PlanetF1, y encaja con una costumbre que el ingeniero británico ha mantenido durante esta temporada: acercarse a los coches de otros equipos y dedicarles unos instantes cuando tiene ocasión.

Adrian Newey examinó el Alpine de Colapinto en Madrid

Newey se detuvo delante del Alpine A526 cuando todavía quedaba un rato para que los pilotos ocuparan sus coches. El argentino estaba a pocos metros, en su lado de la parrilla, mientras los mecánicos terminaban de rematar los últimos preparativos. El ingeniero británico se acercó al monoplaza y dedicó unos instantes a mirarlo de cerca. Después siguió su camino.

Colapinto todavía no sabía qué tarde le esperaba. Unas horas más tarde, aquel Alpine estaría en el séptimo puesto después de una carrera en la que el argentino tuvo que contener a Oscar Piastri durante las últimas vueltas. El McLaren llegaba con neumáticos más frescos y parecía tener todo a favor para intentarlo, pero Colapinto mantuvo el coche por delante hasta la bandera a cuadros.

La fotografía, tomada antes de que se apagaran los semáforos, adquiere así un matiz curioso. El técnico había pasado por delante de un coche que terminaría siendo una de las notas más agradables del estreno del Madring. No sabemos qué parte del A526 estaba mirando ni qué buscaba en él, y sería aventurado atribuirle una intención concreta. Lo único que queda es la escena de un ingeniero detenido junto a un monoplaza ajeno, examinándolo con la calma de quien lleva muchos años acostumbrado a hacerlo.

Newey también se fijó en el McLaren de Piastri

El Alpine de Colapinto no fue el único coche que tuvo delante ‘AN’ aquella mañana. También se le vio junto al McLaren MCL40 de Oscar Piastri, observando el monoplaza antes de la salida. La escena pasó más desapercibida, pero completa la fotografía de lo que hizo el ingeniero durante su recorrido por la parrilla madrileña.

No era la primera vez que ocurría esta temporada. Adrian Newey ya había sido visto acercándose a coches rivales en Mónaco y Budapest, dos de las carreras en las que estuvo presente. Hay algo casi instintivo en ese gesto después de tantos años en la F1. Un coche siempre tiene algo que contar cuando se mira de cerca, desde una pieza de la carrocería hasta la manera en que está resuelta una zona que desde fuera apenas se distingue.

En Aston Martin, Newey también ha tenido que cambiar de lugar dentro de la Fórmula 1. Durante décadas su nombre estuvo ligado al diseño y a la parte técnica, pero desde noviembre de 2025 dirige la escudería además de mantener su papel como responsable técnico y accionista. Es una faceta nueva para él y una que coincide con el reto más grande que tiene ahora entre manos, la de convertir al equipo de Alonso en el equipo que pretende ser.

Adrian Newey Aston
Peter Fox/Getty Images

Adrian Newey y su nueva etapa al frente de Aston Martin

Hay pocas personas en la F1 capaces de acercarse a un coche ajeno y provocar que una fotografía diga algo por sí sola. Newey es una de ellas. Su nombre está detrás de 26 campeonatos del mundo y de algunas de las máquinas que han marcado las últimas décadas del campeonato. Ha pasado media vida entre planos, túneles de viento y garajes, mirando dónde podía esconderse una décima.

Ahora ocupa un lugar distinto. Desde noviembre de 2025, además de su papel como responsable técnico y accionista, es el jefe de equipo de Aston Martin. Es la primera vez que tiene bajo sus manos una escudería entera y no solamente la parte del coche que durante tantos años concentró su atención. Alrededor suyo hay un equipo que todavía está buscando la forma de convertir todo lo que se ha construido en resultados.

Madrid dejó a los de Silverstone fuera de los puntos. Alonso terminó decimoséptimo y Stroll ni siquiera pudo completar la carrera después de detener su coche en una escapatoria. Autonoción siguió desde el propio Madring la actividad del equipo durante todo el fin de semana, mientras Newey había pasado parte de la mañana caminando por la parrilla y deteniéndose delante de otros monoplazas. Entre ellos estaba el Alpine de Franco. Un coche que, unas horas después, acabaría dando al ingeniero una razón más para volver la mirada hacia él.

Colapinto y el Alpine que llamó la atención de Newey en Madrid

El coche de Franco Colapinto no era precisamente uno de los monoplazas que más miradas iba a recibir aquella mañana. Había otros nombres, otros colores y otras historias alrededor de la parrilla de Madrid. El A526 estaba allí, entre todos ellos, esperando su turno. Y quizá por eso resulta más llamativa la presencia de Newey junto a él, detenido durante unos instantes antes de que comenzara la carrera.

Colapinto había llegado al Madring después de una temporada irregular, todavía tratando de hacerse un sitio definitivo en un equipo que también atravesaba sus propios cambios. Madrid le dejó una tarde distinta, con el Alpine metido en una posición que durante buena parte de la temporada había parecido ajena a sus posibilidades. El argentino terminó siendo una de las historias que quedaron prendidas a aquel primer Gran Premio en el nuevo circuito madrileño.

Había algo casi doméstico en aquella escena de Newey junto al Alpine. Mientras alrededor se sucedían las prisas de una parrilla a punto de ponerse en marcha, él permanecía unos instantes delante del A526, atento a las formas, a las superficies, a esos detalles que para la mayoría pasan inadvertidos. No hacía falta saber qué buscaba para entender que no había llegado hasta allí por simple curiosidad.

Luego siguió caminando. En otra parte de la parrilla estaba el McLaren de Piastri, otro coche al que dedicar unos minutos antes de que los pilotos se encerraran en sus monoplazas. Newey lleva demasiados años en esto como para dejar de mirar. Hay ingenieros que trabajan con los números delante y otros que también necesitan tener el coche a pocos centímetros, rodearlo, agacharse y observarlo desde distintos ángulos. En Madrid volvió a hacerlo. Esta vez, delante del Alpine de Colapinto.

EL PADDOCKvia El Paddock

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Jorge Majdalani

Jorge Majdalani

Jorge es periodista y SEO formado en la UAM, de los que se adaptan a todo y siempre están a varios frentes. Creció con la inspiración de Fernando Alonso y con la constancia que le inculcó su padre, y desde entonces no ha dejado de buscar nuevos retos. Inició su trayectoria en medios locales de la provincia de Granada y, con el tiempo, ha pasado por distintos proyectos y cabeceras en España. Ha trabajado como redactor en portales, revistas y periódicos, con especial foco en información deportiva y del motor. En Autonoción cubre la actualidad del motor y, especialmente, la Fórmula 1.

Contacto: info@autonocion.com
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