La marca Santana recupera el espíritu todoterreno del que presumía antaño. Ahora, amplía su gama con el Santana Cajal, desarrollado sobre la base del BAIC BJ40. Como el modelo chino, el Santana recurre a un chasis de largueros y travesaños, un motor diésel y tracción 4×4. Su nombre rinde homenaje a Santiago Ramón y Cajal, primer premio Nobel español, y da inicio a una nueva estrategia de nomenclaturas inspiradas en figuras ilustres y paisajes de España.
Edu Blanco, CEO de Santana Motors, explicó durante la presentación oficial que el Cajal será solo «el primero de los dos modelos» con los que la marca de Linares ampliará su gama en 2026. El segundo se presentará antes de que termine el año. El objetivo, según Blanco, es «devolver a Santana al lugar que le pertenece en la industria del automóvil». De momento, ya han dado el primer paso con el Santana Cajal.
Así es el Santana Cajal
El Santana Cajal mide 4,79 metros de longitud, 1,94 m de ancho y 1,89 m de alto. Su diseño exterior recupera el estilo de los todoterrenos clásicos, pero innova a través de los detalles. Entre ellos, los faros de LED unidos en la parte central o las llantas de aleación bitono de 17 pulgadas.
Conserva otros elementos nostálgicos. Mantiene la rueda de repuesto trasera expuesta, fijada al portón del maletero desde el exterior. También luce pases de rueda trapezoidales y la parte inferior de la carrocería y los paragolpes terminados en plástico sin pintar. Esta solución permite proteger al Cajal de golpes en escapadas lejos del asfalto. La gama de colores abarca cuatro tonalidades: blanco, negro, gris y el más atrevido, Verde Picual.
La altura libre al suelo es de 23 cm, superior incluso a la de algunas versiones del Jeep Wrangler. Los ángulos todoterreno son: 37º de ataque, 23º ventral y 32º de salida. Es capaz de vadear hasta 80 cm de altura. También promete buenas capacidades off-road gracias a la tracción total de serie y a su chasis de largueros y travesaños.
Por dentro: ahora con comodidades más modernas
Los modelos de Santana no se caracterizaban por un habitáculo especialmente premium. Ojo, estaban pensados para durar, con acabados robustos, materiales resistentes y pensados para un uso exigente. El nuevo capítulo de Santana exige un interior con mejores materiales, más lujoso o al menos, mucha más tecnología.
Lo primero que llama la atención son las estriberas eléctricas, que se despliegan automáticamente para facilitar el acceso al habitáculo. Al abrir la puerta descubro otro detalle curioso: las ventanillas carecen de marco, al estilo del Ford Bronco, uno de sus principales rivales. Una vez dentro, la tapicería es de cuero y la parte superior del salpicadero y los paneles de las puertas recurren a plásticos mullidos de buen tacto. Solo la zona inferior emplea plásticos duros.
Los asientos delanteros cuentan con reglajes eléctricos, calefacción y ventilación. El volante también se ajusta eléctricamente y dispone de calefacción. De serie incorpora techo panorámico, climatizador bizona, acceso y arranque sin llave y una cámara de visión de 540 grados. El apartado de asistentes a la conducción también está bien resuelto, con control de crucero adaptativo, frenada autónoma de emergencia, alerta de ángulo muerto y aviso de salida segura para los ocupantes.
Digitalización y botones físicos (vamos mejorando)
El habitáculo del Santana Cajal cuenta con un total de cinco pantallas, una de ellas sirve como botón de arranque. Esta última puede configurarse para mostrar información adicional. La instrumentación digital se sitúa tras el volante. Por cierto, mantiene un diseño completamente redondo, que lo hace más práctico durante la conducción off-road.
La pantalla central y la del acompañante quedan unidas y cada una es de 12,8 pulgadas de tamaño. Admiten la conexión inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto. Además, la central se complementa por una fila de botones físicos. Estos gestionan el menú del climatizador y se suman al resto de botones repartidos por el habitáculo. Bien por Santana (y BAIC) cediendo lo básico a los controles «de toda la vida».
La segunda fila resulta muy espaciosa. En parte, gracias a la ausencia de un túnel de transmisión y el enorme tamaño exterior del Santana Cajal. Monta dos salidas de aireación y dos tomas USB C. El maletero se abre en dos partes: una puerta lateral, de izquierda a derecha mientras la luna trasera da paso a la zona de carga con un formato más tradicional. Abatiendo la segunda fila de asientos, la capacidad del maletero alcanza los 1.500 litros
Un motor pensado para salir de la carretera
El nuevo Santana monta un propulsor 2.0 turbo-diésel sin hibridación. Este bloque desarrolla una potencia de 163 CV y un par motor de 390 Nm. Recurre a una caja de cambios automática ZF de 8 velocidades de serie. La tracción es, como ya te había avanzado antes, a las 4 ruedas.
Además, gracias a un depósito de combustible de 85 litros es capaz de recorrer una gran distancia sin repostar. Funciona en 4 modos de tracción, pudiendo bloquear los diferenciales delantero, central trasero. También cuenta con 11 modos de conducción y soluciones que diría «de hardware» como: suspensión delantera independiente, trasera multibrazo y discos ventilados en las 4 ruedas.
Lanzamiento y precios
Santana quiere convertirse en una marca española con proyección internacional. Su objetivo pasa por expandirse, al menos, por Europa, manteniendo una identidad muy ligada a nuestro país. Todos sus modelos llevarán nombres inspirados en personajes ilustres de la historia de España o en su geografía. Esa filosofía también llegará a los concesionarios.
Todos los concesionarios seguirán la misma línea de diseño. En primer lugar, con una distribución del espacio siguiendo la forma del logotipo de Santana. La iluminación específica sumará fotografías de cielos de España en la exposición para reforzar la identidad de la marca. Y van más allá: Santana explica que los concesionarios «huelen a tierra mojada». Todo ello se mencionó literalmente durante su presentación y tiene un propósito claro: transmitir una imagen de marca muy identificativa.
El primer centro, ubicado en Torregrosa, Pamplona, estará abierto a finales de julio de 2026. Por desgracia, Santana aún no ha anunciado el precio oficial. No obstante, para competir frente a otros rivales ya conocidos en el segmento podría arrancar por debajo de los 60.000 euros. Otros como el Toyota Land Cruiser (desde 66.500 euros), el Ford Bronco (desde 65.374 euros) o el Jeep Wrangler (este ya no se vende en España) saldrían en comparación más caros. Tendremos que esperar.
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