CATL es la empresa china que más baterías para coches eléctricos fabrica en el mundo. Ahora, quiere ir un paso más allá. Aunque ya es responsable de una de cada tres baterías que se fabrican en el mundo, lidera una iniciativa desde 2025 con la que podría «dominar las reglas del juego».
Su objetivo es crear una guía común, respaldada ahora por BMW, Renault, Volvo, Xiaomi o Google. Esta indicaría cómo deberían diseñarse, desmontarse, repararse y reciclarse las baterías de los coches eléctricos del futuro.
En concreto, el fin no es el de crear una norma internacional obligatoria, pero sí aspira a convertirse en una referencia para toda la industria. Según ha compartido el fabricante durante la Semana de Acción Climática de Londres, la compañía aspira a unirse a estos gigantes empresariales para crear un marco de economía circular. El documento definitivo, denominado Battery Circular Design Guide, está previsto para 2027.
Mucho más que hacer además del reciclaje de las baterías
El reciclaje de las baterías para coches eléctricos es un pilar fundamental, pero el objetivo es mucho más ambicioso. Gracias a esta guía, los fabricantes diseñarían baterías pensando desde el primer minuto en su ciclo de vida de manera completa.
No es una tarea fácil, pues implica establecer criterios comunes. Algunos de ellos diseñados para conocer el estado de salud de las baterías, simplificar el desmontaje, facilitando la reparación o permitir una segunda vida antes de reciclar definitivamente.
La iniciativa está coordinada junto a la Fundación Ellen MacArthur y forma parte del informe Leading the Charge. Este fue publicado a principios de este año, con la colaboración de más de treinta organizaciones relacionadas con la industria de la automoción y las baterías para coches eléctricos. Ahora, CATL anuncia nuevos apoyos y ha reforzado el proyecto con fabricantes como los citados anteriormente.
¿De qué serviría estandarizar las baterías?
En la actualidad, cada fabricante establece sus criterios propios de diseño. Esto complica las tareas de reparación, reutilización y reciclaje. Incluyendo, por supuesto, la formación pertinente de técnicos en cada sistema, uso de herramientas específicas y otros factores que, además, aumentan el coste del proceso. La estandarización exploraría además la mejora del conocimiento sobre el valor residual de los sistemas.
Las baterías eléctricas, diseñadas para usarse en coches eléctricos, podrían tener otros usos cuando dejen de ser adecuadas para el transporte. Una nota positiva más: este movimiento ayudaría a cumplir las futuras exigencias regulatorias. Sobre todo, las que se impulsan en mercados como Europa. Este pendiente aún de la cada vez más cercana normativa anticontaminante Euro7.
Según CATL, una buena parte de la huella de carbono generada por una batería se concentra en la extracción y procesamiento de materias primas. El uso de materiales reciclados consigue reducir el carbono de algunos componentes. Su filial Brunp recuperó el pasado año el 99,6% de los minerales frecuentes en la composición química de las baterías (níquel, cobalto o manganeso).
La estandarización de CATL: un actor no neutral en el mercado
Ahora bien, aunque la idea tiene un objetivo loable, podría entrar en un claro conflicto de intereses. CATL no es un actor neutral y este movimiento podría reforzar su liderazgo en Asia. Todo ello, teniendo en cuenta que Europa ya trata de producir sus propias baterías para coches eléctricos en territorio local.
Algunos procesos podrían determinarse según encajen en la arquitectura propia o red de reciclaje de CATL. Con procesos, trazabilidad o un diseño muy costoso, se podría limitar la entrada de nuevos agentes en el mercado. No obstante, «alguien tiene que mover ficha» y CATL ha sido la primera en hacerlo.
Próximo paso: en 2027
La guía definitiva verá la luz el próximo año. Servirá como una referencia técnica abierta para fabricantes, empresas de reciclaje y administraciones. Aunque no tendrá carácter obligatorio, sí podría convertirse en la base de futuros estándares internacionales. Esto se produciría a medida que el mercado del coche eléctrico continúe creciendo.
De momento, es solo una propuesta, pero va cobrando cada vez más relevancia. Y eso ocurre en un mercado que, sí o sí, va camino a la electrificación de manera obligatoria.













