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Mientras el jefe de la Armada australiana llama «columna vertebral de nuestra flota» a los siete grandes buques de diseño español que ya navegan bajo su bandera, Navantia prepara su oferta a la US Navy con una F-110 de 7.000 toneladas que cuadruplica sus celdas de misiles hasta 64

Mientras el jefe de la Armada australiana llama «columna vertebral de nuestra flota» a los siete grandes buques de diseño español que ya navegan bajo su bandera, Navantia prepara su oferta a la US Navy con una F-110 de 7.000 toneladas que cuadruplica sus celdas de misiles hasta 64

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 02.11.2026 14:00

Matt Buckley no cobra un euro de Navantia, pero este otoño le ha hecho un trabajo de comercial que ya quisiera cualquier astillero. El vicealmirante, jefe de la Marina Real Australiana, visitó España en vísperas del 12 de octubre y dejó en su entrevista con Infodefensa una frase que en Ferrol se habrán enmarcado: «Esos buques constituyen la columna vertebral de nuestra flota».

Y es que el elogio le llega a Navantia en el mejor momento posible. La empresa acaba de contar a la prensa que irá a por las nuevas fragatas de Estados Unidos con una oferta propia, como contratista principal, y en la carpeta lleva una F-110 ampliada que pasa de 16 a 64 celdas de misiles.

Ahora bien, ya os aviso de que esta historia tiene más letra pequeña de la que parece.

¿Qué le ha comprado Australia a España?

Hablamos de siete barcos grandes recibidos en los últimos doce años. Infodefensa suma más de 110.000 toneladas y coloca a Australia como el mayor cliente extranjero de los astilleros españoles.

He querido echar la cuenta con las fichas de la propia marina australiana y me salen unas 115.700 toneladas: dos LHD de 27.831 toneladas como el HMAS Canberra, tres destructores Hobart de 7.000 y dos logísticos Supply de 19.500. Doy por buenas las mismas cifras para los gemelos de cada clase, así que tómalo como una aproximación.

Si te pilla de nuevas, un LHD es una especie de portahelicópteros con cubierta corrida y un dique a popa para sacar lanchas de desembarco. Un logístico de esta clase es, básicamente, una gasolinera flotante con despensa, y sin él la flota no llega muy lejos.

Eso sí, conviene no pasarse de patriotas con lo de «buques españoles». Los Hobart se montaron en Australia sobre el diseño de nuestra fragata Álvaro de Bazán, la F-100. Los cascos de los Canberra salieron de Ferrol hasta la cubierta de vuelo y se terminaron en Williamstown. Los dos Supply sí los construyó Navantia en España. La fragata Cristóbal Colón llegó a viajar hasta Sídney para ir familiarizando a marinos australianos antes de la llegada del Hobart. Y Buckley cuenta que Navantia sigue metida en la modernización de esos destructores.

El destructor australiano HMAS Hobart, basado en el diseño de la fragata española F-100, navegando durante el ejercicio RIMPAC
Crédito: Wikimedia Commons / U.S. Navy, Jenna Dobson (dominio público)

Y luego se fue a por las fragatas japonesas

Aquí viene lo que se saltaría cualquier folleto. Para sus nuevas fragatas de propósito general, Australia eligió la Mogami mejorada de Mitsubishi Heavy Industries. Firmó las tres primeras en abril, quiere llegar a 11, espera la primera en 2029 y el resto se construiría en Australia Occidental.

A Buckley le preguntaron justo por eso y su respuesta es de manual diplomático. Le parece bien la elección japonesa, asegura que eso no le quita peso a lo que tiene con los astilleros españoles y, cuando Infodefensa le pregunta si Navantia ganará más contratos allí, se niega a especular.

En Navantia, por su parte, siguen apuntando a ese cliente. Juan Ignacio de la Cueva, su director Comercial y de Desarrollo de Negocio, dijo en un encuentro con la prensa que recoge El Español que Australia es un objetivo para la F-110, igual que Arabia Saudí, la dueña de la séptima corbeta de San Fernando.

Yo lo traduzco así: el elogio me parece sincero, pero un cliente de este tamaño no firma por cariño.

Una F-110 con 64 tubos de misiles

Vamos con el barco. La F-110 original, la que ahora llaman Flight I y de la que ya os contamos la puesta a flote de la F-112 en Ferrol, está pensada sobre todo para cazar submarinos y lleva 16 celdas Mk-41.

Botadura de la fragata F-111 Bonifaz, primera de la serie F-110, en el astillero de Navantia en Ferrol
Crédito: Navantia

Cada celda es, para entendernos, un tubo vertical metido en la cubierta con un misil dentro, o con cuatro si son de los pequeños.

La Flight II, que Navantia también vende como F-110 IAMD, sube a 64 celdas: 48 a proa y otras 16 en el castillo, por delante de la cubierta de helicópteros. Naval News calcula que eso permite embarcar hasta 64 misiles SM-2 o hasta 256 ESSM.

Para que quepa todo, la eslora crece 4,8 metros hasta los 149,8 metros y el desplazamiento sube hasta unas 7.000 toneladas. Ojo a esa cifra. En agosto, Naval News hablaba de unas 6.700. Yo la tomaría como la de un diseño que todavía se está cerrando.

El resto de la ficha que maneja El Español habla de 18,6 metros de manga, 5,3 de calado, 29 nudos y 170 tripulantes, con sitio para otras 37 personas. El radar es el SPY-7(V)2 de Lockheed Martin, el de los paneles fijos que hay que encajar en lo alto del buque. Según Naval News, cada cara pasa de 68 a 100 módulos, que traducido significa más antena para ver más lejos.

Y aquí sale la comparación que más me gusta, fíjate. Un Hobart desplaza 7.000 toneladas y lleva 48 celdas. Esta F-110 se queda en el mismo tonelaje y le caben 16 más, así que seguir llamándola fragata es casi una cuestión de etiqueta.

F-110 original
16 celdas
145 metros de eslora. Cinco unidades para la Armada, con espacio previsto para llegar a 32 celdas, según Infodefensa.
EN DISEÑO
F-110 Flight II
64 celdas
149,8 metros y unas 7.000 toneladas. Dos unidades previstas para la Armada.
Destructor Hobart
48 celdas
146,7 metros y 7.000 toneladas. Tres unidades australianas sobre el diseño de la F-100.
Mogami mejorada
32 celdas
Unas 6.200 toneladas, según The War Zone. Australia ha contratado tres y la US Navy la está estudiando.

Estados Unidos abre la puerta, pero no a cualquiera

¿Y por qué mira Navantia ahora hacia allí? Pues porque la US Navy se ha pegado tal batacazo con sus fragatas Constellation que está buscando otra salida. Fincantieri le ganó aquel concurso a Navantia, y hace un año la marina estadounidense canceló cuatro de las seis unidades contratadas por retrasos, sobrecostes y problemas de diseño. Las dos primeras siguen adelante y todavía no se han entregado.

En agosto, un memorando de la Casa Blanca abrió la puerta a construir buques de guerra estadounidenses fuera del país. La condición que recoge la prensa especializada es dura: como mucho, las dos primeras unidades se harían en el extranjero y las demás en astilleros de Estados Unidos.

Por eso quien gane necesitará astillero propio o un socio allí. De la Cueva habla de abrir oficinas en Estados Unidos y resta importancia a ese punto frente a las capacidades del barco. Yo no he encontrado el nombre de ningún socio, y la surcoreana Hanwha, por ejemplo, ya controla un astillero en Filadelfia.

Luego está la lista. Según USNI News, recogido por Navy Lookout, la US Navy estudia tres diseños extranjeros: la Mogami japonesa, la Chungnam surcoreana y la Istanbul turca. La F-110 no figura en esa lista, y tampoco el Type 31 británico, que Babcock quiere proponer junto a HII.

Encima, la US Navy busca una fragata pequeña o mediana de uso general, según Navy Lookout. El propio De la Cueva lo reconoce frente a rivales de unas 4.000 toneladas: «es posible que no se requieran 64 celdas». Por eso Navantia no descarta ofrecer la Flight I, y me parece lo más sensato que he leído en toda esta historia.

Claro que las 4.000 toneladas no valen para todos. The War Zone da unas 4.300 a la Chungnam y unas 3.000 a la Istanbul, pero la Mogami ampliada ronda las 6.200 y lleva 32 celdas.

Tampoco Washington lo tiene hecho. La US Navy ya ha contratado con HII su propia fragata FF(X), derivada de un cúter de la Guardia Costera. Y según USNI News, el borrador del Senado elimina la exención que permite comprar buques de guerra fuera, mientras una enmienda aprobada en el comité de la Cámara prohíbe pagarlos con fondos autorizados. La Casa Blanca protestó en julio y, por lo que he podido encontrar, el asunto sigue sin resolverse.

Lo que falta por firmar

En casa la cosa va más adelantada, aunque tampoco hay nada cerrado. La Armada prevé dos unidades de la Flight II. Si todo va rodado, dice El Español, la fase de diseño se contrataría entre diciembre y enero, y la orden de ejecución llegaría unos nueve meses más tarde. Navantia asegura que podría entregar la primera antes de 2035.

La nota oficial de Navantia del 23 de octubre confirma el trabajo con la Armada, pero no da cifras y deja la configuración final para más adelante. Sobre la oferta a Estados Unidos, todavía no he visto ni precio ni fecha de presentación.

¿Me creo el aval australiano? Sí, porque esos barcos llevan años navegando y Buckley no tiene ninguna necesidad de adornarlo. ¿Apostaría ya por una F-110 de 64 celdas con bandera estadounidense? Yo todavía no. Y sospecho que en Navantia tampoco, porque por algo guardan la otra versión en el cajón.

El siguiente dato con fecha lo tiene la US Navy: su estudio de fragatas extranjeras debe estar terminado el 12 de noviembre.

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