Hace nada os contaba que BMW saca 3.500 coches al día de sus líneas y ya los mueve sin conductor por la fábrica. En un astillero militar las cuentas son muy distintas. Allí, que un buque de guerra toque el agua cuatro meses después del anterior es ir a toda máquina.
Es justo lo que acaba de pasar en San Fernando. El 25 de octubre, Navantia echó al agua la Neom, una corbeta de 104 metros de eslora para la Marina Real de Arabia Saudí. Es la séptima que el astillero gaditano construye para ese cliente y la segunda de un pedido de tres.
La anterior, la Al-Madinah, se deslizó por la grada el 18 de junio. Entre una y otra han pasado cuatro meses y una semana. La propia Neom ha estado menos de seis meses en grada: su quilla se puso el 8 de mayo.
Y es que el ritmo no es casual. Ricardo Domínguez, presidente de Navantia, explicó en la ceremonia que la botadura de un buque cada cuatro meses «responde al calendario industrial previsto para el programa», según recogió Andalucía Información. Con las cinco primeras corbetas saudíes, el astillero ya trabajó con esa misma cadencia.
Lo que más me llama la atención es la repetición. El barco es idéntico a otros cinco que Navantia ya entregó a la misma marina, y las tres nuevas unidades serán iguales que las primeras, según la compañía. Mismo casco, mismos sistemas, mismo astillero.
La botadura la presidieron el vicealmirante Mohammed bin Abdulrahman Al-Ghuraybi, comandante de la Marina Real saudí, y el propio Domínguez. También estuvo la embajadora de Arabia Saudí en España, la princesa Haifa bint Abdulaziz Al Muqrin. El acto arrancó con la lectura de unos versos del Corán.
La Neom por dentro: 104 metros y nombre de megaproyecto
La Neom es una Avante 2200, el diseño de corbeta de Navantia. Venezuela recibió cuatro con un casco de unos 99 metros. La versión saudí se estira hasta los 104, casi lo que mide un campo de fútbol de Primera, que suele rondar los 105.
Tiene 14 metros de manga y 3,8 metros de calado. Baird Maritime, en su ficha de la primera de la serie, le da un desplazamiento de 2.000 toneladas y alojamiento para 102 personas, entre tripulación y personal adicional.
La mueven cuatro motores diésel de 4.440 kW cada uno, fabricados bajo licencia de MTU. Haciendo la cuenta, son más de 24.000 CV entre los cuatro. Las cajas reductoras también van bajo licencia, en este caso de Schelde.
Con la velocidad hay baile de cifras. Las fichas que circularon cuando la primera tocó el agua hablaban de 27 nudos de punta y víveres para 21 días. Otras más recientes, como la que publicó Navy Leaders con la botadura de junio, dan 25 nudos y un alcance de 4.500 millas náuticas. En la información de esta botadura, Navantia no ha dado ninguna de las dos.
El nombre tiene miga. Según explicó Al-Ghuraybi en su discurso, NEOM es uno de los proyectos estrella de la Visión Saudí 2030. Junta «NEO», que significa nuevo, con la «M» del príncipe heredero y primer ministro, Mohammed bin Salman.
Cañón de 76 mm, 16 celdas y una duda con los misiles
Una corbeta es, para que nos entendamos, el escalón de buque de combate que va por debajo de la fragata. Es más pequeña, lleva menos gente y está pensada para patrullar y defender aguas cercanas sin renunciar a pegar.
En proa lleva un cañón de 76 mm de Leonardo. Para la defensa de cerca monta el Millennium de 35 mm de Rheinmetall, un cañón de tiro rapidísimo que hace de última barrera contra lo que llega volando. A eso se suman dos lanzadores cuádruples de misiles antibuque, dos montajes triples de torpedos y cuatro ametralladoras de 12,7 mm.
La duda está en el lanzador vertical de 16 celdas. La ficha de Baird Maritime habla de misiles antiaéreos ESSM, de origen estadounidense. Army Recognition, en cambio, apuntó al VL MICA NG europeo de MBDA. Ni Navantia ni la Marina saudí lo han aclarado, así que no os lo voy a dar por cerrado.
Del cerebro de la corbeta se encarga el sistema de combate HAZEM, que suministra SAMINavantia, la empresa conjunta de Navantia con la saudí SAMI. El resto de la electrónica principal es de la casa: la dirección de tiro DORNA, las comunicaciones integradas HERMESYS, el puente integrado MINERVA y el sistema que controla toda la plataforma.
Sobre el papel, el barco vale para vigilar el tráfico marítimo, buscar y rescatar, escoltar activos estratégicos y meterse en guerra antisubmarina, antiaérea, de superficie y electrónica. Es una lista larguísima para un casco de 104 metros.
Casco gaditano, sistema de combate en Arabia Saudí
Aquí viene lo interesante del reparto. Navantia entregará terminada en España la Al-Madinah, la primera del nuevo lote. La Neom y la tercera, que según Navy Leaders se llamará Al-Ula, viajarán a Arabia Saudí para que allí se complete la instalación, la integración y las pruebas de su sistema de combate.
No es la primera vez. Navantia ya lo hizo así con la cuarta y la quinta corbeta del primer contrato. Para que lo entiendas: el casco, los motores y la plataforma salen de la Bahía de Cádiz, y la parte que convierte el barco en un arma se termina de montar y probar en destino.
El contrato tampoco acaba con la entrega. Incluye apoyo logístico, formación de las tripulaciones y un periodo de evaluación operativa en la base naval de Rota, con Navantia dando soporte. Cuando se puso la quilla de la Neom, la compañía añadió que formará a un centenar de ingenieros saudíes, según Defensa.com.
Y hay más trabajo pegado a las cinco que ya navegan. En junio, Navantia firmó con el Ministerio de Defensa saudí un nuevo contrato de apoyo al ciclo de vida de esas corbetas, con formación incluida para que el mantenimiento se pueda hacer en el propio país, según Europa Press.
Cuatro millones de horas de trabajo y un año más de plazo
Para la Bahía de Cádiz, el pedido supone cuatro millones de horas de trabajo, según la estimación de Navantia. Eso se traduce en una media de 2.200 empleos cualificados al día entre San Fernando y Puerto Real. Además, participan más de 20 empresas auxiliares y 50 suministradores de varios países, y la división de Reparaciones también saca tajada con las varadas de las corbetas en San Fernando.
Ahora bien, ya os aviso de que echar un barco al agua no es entregarlo.
Cuando se anunció el contrato, la última corbeta tenía que llegar en 2028, según Baird Maritime. Ahora Navantia habla de 2029. Navy Leaders precisa que las dos primeras deberían estar entregadas a finales de 2028 y que es la tercera la que se va un año más allá.
En lo que he podido leer, Navantia no ha explicado el motivo de ese año extra. Tampoco es un drama. La cadencia de botaduras se está cumpliendo al milímetro. Lo que queda ahora es integrar sistemas, probar en el mar y formar dotaciones. Y esa me parece la parte que más se presta a estirarse.
Si el ritmo de cuatro meses que defiende Domínguez se mantiene, la octava tocaría el agua hacia febrero. Es una cuenta mía.
Esa octava corbeta saudí lleva en grada en San Fernando desde julio, y Navantia mantiene 2029 como fecha para la última entrega del programa.













