El Yangwang U9X ya es el coche de producción más rápido del mundo con 496,22 km/h. Pero a BYD no le basta. Stella Li, vicepresidenta ejecutiva, ha confirmado que este mes de noviembre intentarán superar la barrera simbólica de los 500 km/h. No será en un circuito cerrado ni en una pista de pruebas. Será en Dubái, sobre una calle recta de aproximadamente 15 kilómetros que el equipo seleccionará junto a la policía local. Es decir, Li dijo que necesitan «una calle de 15 kilómetros» y que consultarán a la policía local para elegirla. Es un plan anunciado, no un evento cerrado.
El récord que ya está en el bolsillo (y el margen que quedaba)
BYD ya demuestra día a día en el mercado de utilitarios su carácter competitivo. Siempre buscando ser la marca más reconocida de vehículos eléctricos tanto por precio como por equipamiento. Su ambición no queda ahí y, como vemos, quieren ser los más rápidos, un título que ya ostenta. El 14 de septiembre de 2025, en la pista de Papenburg (Alemania), el U9X alcanzó 496,22 km/h con Marc Basseng al volante, superando los 490,48 km/h del Bugatti Chiron Super Sport 300+.
En julio, el director general de Yangwang, Li Yunfei, había anticipado otro intento en Papenburg. Sin embargo hubo un cambio de planes como ahora se ha confirmado. La apuesta por Dubái responde a una estrategia de marketing: la presentación del Yangwang Altior, la berlina de lujo con la que BYD quiere plantar cara a Rolls-Royce, también se celebra en el emirato a principios de noviembre.
La ingeniería detrás de los 3.018 CV (y la batería «imposible»)
Las cifras del vehículo son de otro mundo. En cuanto a potencia, cuenta con cuatro motores eléctricos, cada uno de 555 kW (755 CV), capaces de girar hasta 30.000 rpm. Potencia total combinada: 2.220 kW (3.018 CV). Es el coche de producción más potente del mundo, con más de 1.000 CV de ventaja sobre el Rimac Nevera o el Lotus Evija.
Aunque, sin duda, el dato más llamativo está en su batería. En lugar de una química NMC típica de altas prestaciones, el U9X monta una Blade Battery de litio-ferrofosfato con una tasa de descarga de 30C. Esto le permite entregar energía a un ritmo 30 veces superior a su capacidad nominal, algo poco habitual en LFP.
Si seguimos analizando este BYD que parece de otro mundo, nos encontramos la arquitectura de 1.200 V. Primera de su tipo en un vehículo de producción, frente a los 800 V del U9 estándar. Esto reduce pérdidas y permite gestionar la enorme demanda de potencia sin sobrecalentamiento.
En cuanto al chasis, cuenta con suspensión activa DiSus-X con ajuste independiente por rueda, vectorización de par que modifica la respuesta de cada rueda más de 100 veces por segundo, pinzas de titanio y discos carbocerámicos.
El desafío de los 500 km/h en una calle
Además de ser un vehículo sorprendente, también llama la atención que alcanzar el reto de los 500 km/h se vaya a hacer en una calle convencional y no en un circuito con todo lo que eso conlleva. En Papenburg, BYD usó un óvalo de alta velocidad. En Dubái, si se confirma la calle, el U9X se enfrentará a asfalto público, con posibles irregularidades, viento lateral y una superficie que no está diseñada para estas velocidades.
Cuando se habla de una calle de 15 km no es una cifra al azar. La longitud es crítica. A 496 km/h, el coche recorre unos 138 metros por segundo. Necesitas una recta kilométrica para acelerar, mantener y frenar con seguridad. Además, una recta larga por sí sola no garantiza idoneidad: cuentan la superficie, el viento, los neumáticos, la estabilidad aerodinámica y la distancia de frenado.
Hay rumores no confirmados de que en pruebas internas el U9X ya habría superado los 500 km/h. Si es cierto, el récord público sería una formalidad. Pero BYD no lo ha verificado.
Más allá del récord: el escaparate de Dubái
Como decíamos, BYD no da puntada sin hilo y la decisión de alcanzar este hito en Dubái no es aleatoria. El intento coincidirá (o estará muy cerca) del debut mundial del Yangwang Altior, una berlina de lujo de 5,5 metros que aspira a competir con el Rolls-Royce Ghost y el Mercedes-Maybach S-Class. Su presentación está prevista para el 5 de noviembre, este jueves, en ese mismo escenario.
BYD no solo quiere demostrar que puede hacer un coche rapidísimo. Quiere usar ese escaparate para decirle al mercado de lujo de Oriente Medio que su marca tecnológica puede competir en prestigio, no solo en precio. Y es que el U9X se fabricará en solo 30 unidades. Es un coche de imagen, no de volumen. Su función es posicionar a Yangwang como referencia técnica.
La pregunta no es solo si BYD lo logrará, sino qué significa que una marca china haya convertido los 500 km/h en un objetivo alcanzable para un vehículo de producción. El club de los 500 ya no es solo europeo, ni solo de combustión.









