Volkswagen ha pisado el freno con el Golf eléctrico. El grupo alemán ha paralizado los trabajos de desarrollo de este modelo en su fábrica de Wolfsburgo, una decisión que nace de un problema muy concreto y es que la planta no está cumpliendo los objetivos de costes que tiene asignados. Y el dinero, ahora mismo, no sobra en un Grupo que está pasando por peores momentos de los que nos quieren confirmar oficialmente.
Un agujero de 300 millones de euros
La cifra aparece en un memorando interno de la compañía en el que se deja ver que a Wolfsburgo le faltan 300 millones de euros para alcanzar la meta de ahorro que se le había fijado.
Thomas Schaefer, responsable de las marcas de volumen del grupo (VW, Skoda y Seat/Cupra), quien abordó el asunto en ese documento, sin esconder el peso simbólico de lo que estaba comunicando. Reconoció que es plenamente consciente de lo que el Golf representa para la marca y para la ciudad, y admitió que la decisión no ha sido nada fácil.
El ID Golf no llegará hasta la próxima década
La producción del Golf a batería, que previsiblemente se llamará ID Golf, no está prevista en Wolfsburgo hasta principios de la década de 2030, y hasta ahora los ingenieros estudiaban cómo concebirlo sobre la SSP, la futura plataforma eléctrica del fabricante.

Es decir, lo que se detiene no solo es una fabricación sino el trabajo previo de desarrollo.
Las peores cuentas trimestrales desde el escándalo del diéselgate
El pasado 29 de octubre, Volkswagen comunicó unas pérdidas operativas de 5.900 millones de euros solo durante el tercer trimestre, el mayor agujero trimestral desde finales de 2015, cuando la empresa tuvo que asumir grandes cargos extraordinarios por el fraude de las emisiones.
La amenaza de la competencia china y la caída de la demanda en mercados clave han empujado al grupo a un plan de ajuste mayúsculo, que contempla eliminar 100.000 empleos y cerrar hasta cuatro fábricas en Alemania.
IG Metall estudia huelgas y Audi echa leña al fuego
El clima laboral se ha ido enrareciendo. El sindicato IG Metall contempla convocar huelgas a partir del 1 de enero, en plena escalada del conflicto por la reestructuración.
A ese malestar se suma lo ocurrido en Audi. Tal y como os comenté hace unos días, la marca de los cuatro aros decidió invertir 4.000 millones de dólares en una nueva planta en Estados Unidos, un anuncio que se hizo en un acto de campaña del presidente Donald Trump antes incluso de contar con el visto bueno del consejo. Entre los trabajadores, el gesto ha sentado bastante mal.
El ID Golf se fabricará en Wolfsburgo junto a una versión eléctrica del T-Roc, mientras que el Golf de combustión dejará la ciudad alemana rumbo a México en 2027. El relevo en Wolfsburgo sigue estando en el aire y en una ciudad donde todos o casi todos viven de Woldsburgo, esto no ha sentado nada bien.














