Era un secreto a voces desde hacía días y Kimi Antonelli no quiso declinar la invitación a su fiesta de campeón del mundo y a todas esas celebraciones en un lugar mágico como México. El campeón más joven de la historia de la Fórmula 1 acaba de escribir su nombre con letras de oro en la historia de este deporte. El italiano corrió con la calculadora, fue cauto y aún así celebró su campeonato en el podio. Antonelli cumple su sueño y el de Toto Wolff y lleva a Mercedes a lo más alto tras más de un lustro de sequía.
Charles Leclerc y Lewis Hamilton hicieron honor a esas salidas que tanto dan que hablar en México. Los Ferrari se tocaron y pelearon hasta que el monegasco se salió y tuvo que recortar la pista en la curva cuatro. Puro morbo ferrarista en las primeras curvas con la lucha entre compañeros. «Me han empujado mi propio compañero», protestó Hamilton mientras Leclerc prefería tirar y ser sancionado antes de chupar el calor y aire sucio del coche de delante en su motor.
El monegasco terminó líder la primera vuelta mientras Verstappen le pedía devolver la posición y que le dejara pasar. Así se tiraron varias vueltas mientras la investigación de los comisarios de la acción de Leclerc terminó con cinco segundos de sanción. Hamilton, que era tercero, como podía, salía de la aspiración de Verstappen en plena recta para tratar de enfriar todo dentro de su coche. Leclerc, liderando con la sanción pendiente de cumplir, no tenía ese problema al estar en aire limpio.
En la salida, también sorprendieron los Alpine, que fueron la cara y la cruz. Franco Colapinto avanzó hasta la séptima tras un salidón mientras Pierre Gasly cayó hasta la decimotercera cuando salía en posiciones de privilegio. George Russell fue demasiado optimista en la cinco tirándose por donde no cabía al interior de Isack Hadjar y le hizo trompear. El francés cayó hasta la vigésima plaza por el error del británico.
Fernando Alonso mantiene su maldición en México, con cinco abandonos seguidos. Otro abandono tras apenas seis vueltas. Una pesadilla que no tiene fin para el y para Aston Martin pues Lance Stroll hizo lo propio una vuelta más tarde. Ambos Aston Martin estaban fuera de combate en la vuelta siete. Desolador. En la salida, el asturiano ya se había reído irónicamente cuando su motor cayó de revoluciones (cuando tenía que ir subiendo) en los primeros metros. Fue avanzando poco a poco cuando se apagaron los semáforos mientras el resto salía como aviones.
Cuando se fue el coche de seguridad virtual, hubo un largo periodo sin adelantamientos y sin demasiada acción. Muy complicado pasar en México, sin apenas rebufos y con tanta altitud. En la vuelta 22, Leclerc; Verstappen; Hamilton; Antonelli y Russell en el top cinco. Tal era el lastre del aire sucio detrás de un coche que Norris dijo que perdía dos o tres segundos atascado detrás de Russell.
Hamilton echó leña al fuego en la lucha con Leclerc en la vuelta 24: «Los comisarios le están entregando la victoria a Charles, básicamente. No es lo que habíamos hablado en el briefing de pilotos». Verstappen y Leclerc pararon a la vez y el neerlandés se puso líder de la carrera gracias a la sanción del ferrarista. No obstante, convivían muy cerca y estaban los tres primeros en cinco segundos.
Carlos Sainz, mientras, rondaba las últimas posiciones como era de esperar. El Williams ha sido un coche muy complicado de conducir este fin de semana y solo los Cadillac y Ryo Hirakawa fueron más despacio que los de Grove. El madrileño se pasó toda la prueba delante de su compañero Alex Albon, como viene sucediendo en las últimas carreras. Sainz cruzó la meta en la decimoquinta plaza.
Valtteri Bottas sufrió un fortísimo accidente cuando se le rompió la suspensión a final de recta. Con ese coche, se animó una carrera a la que le hacían falta curvas y rock and roll cuando se estampó contra el muro en la vuelta 45. Salió el coche de seguridad y Hamilton creyó que lo estaba aprovechando entrando en boxes. Instantes más tarde salió bandera roja y provocó una épica y apasionante resalida a falta de 24 vueltas.
Verstappen y Hamilton volvieron a tocarse como antaño, como en los viejos tiempos, cuando el neerlandés se defendió con uñas y dientes en las primeras curvas. El británico se le tiró pero no pudo con el Red Bull. Leclerc bloqueó en la uno y empezó a perder posiciones tras haber dañado sus neumáticos. El heptacampeón se pasó a un segundo del neerlandés muchas vueltas en un trazado donde fue complicadísimo adelantar. Si hubiera estado mil vueltas detrás, seguiría atrás.
En la vuelta 60, Arvid Lindblad se fue contra el muro en la dos tras tocarse con Oscar Piastri y tuvo que salir otro coche de seguridad en una carrera de locura. La carrera del británico se terminó cuando trató de estrangular al australiano, que se metió por donde no cabía. En la segunda resalida, el líder Verstappen mantuvo el liderato en la eterna batalla con Hamilton que llegó a sus estertores finales. Siguió cerca en los últimos giros sin poder dar caza al neerlandés, que resistió de forma estoica.









