Cuando hablamos de la electrificación, conducción autónoma y la inteligencia artificial, la mayoría de personas, lógico por otro lado, piensa únicamente en los vehículos personales, los coches principalmente. Pero este cambio va mucho más allá, por ejemplo, la industria militar, de defensa, también está aplicando estas nuevas tecnologías dentro de sus propios vehículos, y ahora, hemos conocido un blindado de ocho ruedas que pese 15 toneladas, alcanza una velocidad punta de 110 km/h, y puede moverse sin nadie a bordo. Todo ello supone una gran transformación en el terreno militar.
Hablamos del HAVOC 8×8, está fabricado por la compañía Milrem Robotics de estonia, y se mostró hace unas semanas en la feria Eurosatory 2026 de París. Hablamos de un proyecto confeccionado desde cero, nada de una adaptación de otro coche militar.
Un blindado sin tripulación
Los chasis habituales de los blindados, parten de la base de que llevarán soldados dentro, y los modelos más modernos, se habían readaptado para la conducción remota. No es el caso del HAVOC, que no cuenta ni con un compartimento de tripulación desde su diseño. El espacio que se gana con ello, está destinado a sensores, sistemas electrónicos, baterías y módulos de misión intercambiables, lo que posibilita poder montar diferentes equipos o sistemas de armas sin que se vean afectadas las propias prestaciones del vehículo. Soporta una carga útil de cinco toneladas para mantener todas estas prestaciones, por tanto, es un margen bastante amplio para operar.
La arquitectura mecánica no es exclusiva del HAVOC, otros vehículos robotizados de Milrem Robotics también se confeccionan sobre ella, por tanto, esto es una ventaja al compartir el software, mantenimiento y sistemas de operación entre toda la gama de la compañía, ya que no hay que desarrollar cada plataforma desde cero de forma asilada e individualizada. Por tanto, menor coste, también en el mantenimiento.
Potencia y autonomía del HAVOC
En cuanto a lo mecánico, el HAVOC tiene una propulsión híbrida-eléctrica con tracción integral a las ocho ruedas, robusto para moverse con soltura sea cual sea el terreno y superficie, desde el barro, hasta las pendientes más pronunciadas e irregulares. Puede alcanzar una velocidad máxima de 110 km/h en asfalto, y de 50 km/h fuera de él, y cuenta con una autonomía de 600 km, siendo uno de los más eficientes en la actualidad.
Pesa 15 toneladas, se le pueden sumar otras 5 toneladas de carga, y esta capacidad permite una configuración dispar dependiente la misión que vaya a desarrollar, por tanto, no hay necesidad de rediseñar nada cada vez que cambie de operación.
Cámaras e inteligencia artificial
Para interpretar el entorno, a falta no haber nadie dentro, el HAVOC cuenta con cámaras, sensores y sistemas de navegación que están basados en inteligencia artificial, y son capaces de detectar cualquier obstáculo, planificar rutas y desplazarse con autonomía con un rendimiento muy elevado, incluso si la comunicación llegara a perderse. Eso sí, para el óptimo funcionamiento, el control humano sigue siendo imprescindible. Sobre todo para disparar cualquier arma, algo que sigue dependiendo al 100% de un humano, una barrera que nadie se ha atrevido a cruzar aún.
Equipamiento
La unidad exhibida en Eurosatory 2026 incorporaba una estación de armas de control remoto, de modo que podía responder tanto a amenazas terrestres como aéreas. Entre su equipamiento contaba con un cañón automático de 30 mm con munición programable, una ametralladora de 7,62 mm, varios misiles de corto alcance, un inhibidor de drones y un dron cautivo de reconocimiento capaz de permanecer sobre el propio vehículo, ofreciendo información en tiempo real de lo que ocurre a su alrededor, con un campo de visión mucho más amplio que el que podrían proporcionar las cámaras del chasis.
Esta combinación convierte al HAVOC en una plataforma concebida para tareas de reconocimiento y, al mismo tiempo, para dar apoyo a otras unidades en combate, permitiendo desempeñar un abanico de misiones mucho más amplio que el de un simple vehículo de transporte robotizado.
El HAVOC aclara, hasta cierto punto, cómo están modificando el desarrollo de los vehículos militares tecnologías como la inteligencia artificial, la electrificación o la conducción autónoma. Es, en cierto modo, otra muestra de hacia dónde se dirige la próxima generación de plataformas terrestres, en la que la tripulación pasará a un segundo plano para dar paso a la automatización, la conectividad y la capacidad de adaptarse a diferentes escenarios sin necesidad de rediseñar el vehículo en cada ocasión. Un enfoque que, probablemente, irá ganando protagonismo en otros programas militares durante los próximos años, a medida que la tecnología autónoma madure y reduzca sus costes.









