El resultado parecía invitar poco al optimismo. Fernando Alonso terminaba 18º en el Sprint de Zandvoort, una posición que difícilmente encaja con las sensaciones que Aston Martin había dejado el viernes. Pero el resultado cuenta solo una parte de la historia.
El AMR26 sigue teniendo problemas y el nuevo motor Honda todavía necesita trabajo. Eso quedó claro desde la clasificación al Sprint, cuando Alonso sufrió fallos de manejabilidad durante las frenadas y tampoco pudo disponer del funcionamiento normal del alerón trasero. El asturiano acabó último de la sesión y Aston Martin decidió salir desde el pit-lane después de realizar cambios en el reglaje.
El Sprint, sin embargo, ha dejado una pista bastante más interesante para lo que queda de fin de semana.
Alonso tenía ritmo para pelear más arriba
Alonso arrancó desde el pit-lane y aprovechó las primeras vueltas para ganar posiciones. Pasó a Carlos Sainz, Nico Hülkenberg y Valtteri Bottas antes de encontrarse con el verdadero problema de Zandvoort: el tráfico.
El circuito neerlandés es estrecho, tiene pocas oportunidades claras de adelantamiento y, en una carrera tan corta, el margen para esperar un error del rival es mínimo. Alonso terminó detrás de Alex Albon y Lance Stroll y ya no pudo seguir avanzando.
Ahí aparece la lectura más interesante. En aire limpio, el ritmo del Aston Martin parecía estar en torno a la novena posición. El coche no estaba para luchar con Gasly, que terminó octavo, pero sí para posicionarse justo detrás, con el Audi de Bortoleto o el Racing Bulls de Lindblad. «Esperemos que el equipo tenga datos valiosos para poner analizar y ahora encontremos la mejor configuración para la clasificación y carrera», deslizaba el asturiano.
De hecho, el asturiano fue capaz de superar en pista a Sainz y Bottas, aunque buena parte de esos movimientos apenas tuvieron presencia en la retransmisión. El problema llegó cuando se encontró de nuevo detrás de otros coches. En Zandvoort, recuperar posiciones desde el tráfico se convierte en una tarea especialmente complicada.
Honda todavía tiene deberes con el nuevo motor
La otra parte de la ecuación sigue estando en el motor Honda. La nueva unidad de potencia ha mostrado señales positivas desde su estreno en Zandvoort. El fabricante japonés ha confirmado una mejora respecto al motor anterior y las primeras comprobaciones de fiabilidad han sido satisfactorias.
El problema apareció cuando Alonso necesitó exprimirlo en clasificación. La entrega de potencia no era todavía todo lo limpia que debería durante las frenadas y eso terminó condicionando su vuelta. Honda ya ha identificado el área de trabajo y está analizando los datos para ajustar el comportamiento del propulsor.
La manejabilidad parece haber dado algún paso adelante durante el Sprint, aunque todavía queda margen. Alonso pudo rodar con mayor normalidad en algunos momentos y, cuando tuvo pista libre, las sensaciones fueron bastante mejores que las que refleja su posición final.

La clasificación de Zandvoort puede cambiar la lectura
Por eso la clasificación de esta tarde tiene mucho más valor que el resultado del Sprint. Alonso ya enseñó en los Libres 1 que el Aston Martin puede estar bastante más cerca de la zona media que hace unas semanas. Fue 12º, a 1,5 segundos del mejor tiempo, en la única sesión de entrenamientos disponible en este formato.
Ahora toca comprobar qué ocurre cuando todos pongan el motor al máximo y llegue el momento de buscar una vuelta perfecta. En Zandvoort no hay demasiado espacio para corregir errores y salir delante será especialmente importante.
La sensación después del Sprint es más interesante que el resultado. Aston Martin todavía tiene problemas por resolver y el nuevo Honda necesita kilómetros para terminar de encontrar su sitio dentro del AMR26. Alonso, sin embargo, ha dejado una señal positiva: cuando ha tenido aire limpio, el ritmo ha estado mucho más arriba.
La clasificación dirá cuánto hay realmente detrás de esa sensación. Y también permitirá saber si Aston Martin está en condiciones de pelear por los puntos el domingo o si todavía necesita más tiempo para que todas las piezas nuevas encajen.









