Hay algo maravilloso en las cosas que, después de décadas, vuelven renovadas. La energía hidroeléctrica de bombeo es una tecnología que lleva más de un siglo con nosotros: subir agua a un embalse cuando sobra electricidad y soltarla cuando falta, para que al caer mueva unas turbinas. Es sencillo, eficaz y limpio. Pero tiene un problema: necesita montañas, grandes desniveles y enormes cantidades de agua. Y eso limita mucho dónde se puede instalar.
Ahora, una empresa británica llamada RheEnergise ha tenido una idea que, vista en retrospectiva, parece obvia. ¿Y si, en lugar de agua, usáramos un líquido más denso? Si pesa más, con menos altura y menos volumen se puede generar la misma energía. El resultado es una tecnología que no necesita montañas: con una colina de 80 metros ya es suficiente. Han llamado a su invento High-Density Hydro® y su «salsa secreta» es un fluido que pesa dos veces y media más que el agua. No es tóxico, no es corrosivo y se comporta como el agua cuando pasa por las turbinas. Es, ni más ni menos, un nuevo paso en la evolución de una tecnología centenaria.
El primer prototipo, de 500 kilovatios de potencia, ya está generando electricidad en Cornwood, Devon. Está construido sobre una colina artificial de 80 metros hecha con restos de una cantera de caolín y, según sus creadores, podría alimentar a 400 hogares si funcionara de forma continua. No es una cifra que vaya a cambiar el mundo de un día para otro, pero es la prueba de que la idea funciona.
El equipo de RheEnergise no esconde su entusiasmo. Stephen Crosher, su director ejecutivo, lo ha expresado con claridad: «Hemos demostrado que el futuro del almacenamiento de energía de larga duración y bajo coste está en las colinas de Devon» . Y tiene razón. Si esta tecnología puede escalarse, si se puede construir en colinas de todo el mundo sin necesidad de grandes embalses ni de montañas, estaríamos ante una forma de almacenar energía que compite en coste con las baterías de litio y que, además, dura décadas . A veces, las mejores soluciones no son las más nuevas, sino las que saben renovarse. El agua, el líquido que ha movido el mundo durante siglos, acaba de encontrar un competidor a su altura.
La vieja idea que sigue funcionando
El almacenamiento hidroeléctrico de bombeo es, con diferencia, la forma más extendida de almacenar energía en el mundo. Funciona como una gran batería: cuando hay excedente de electricidad, se bombea agua a un embalse elevado. Cuando la demanda sube, se libera y, al caer, mueve turbinas que generan electricidad. Es un sistema probado durante décadas, pero tiene un gran inconveniente: necesita grandes desniveles. Para que sea rentable, se necesitan montañas, no colinas. Y eso limita mucho dónde se puede construir.
La salsa secreta: un líquido más pesado que el agua
RheEnergise ha sustituido el agua por un fluido de densidad 2,5 veces superior. Esa es la clave. Como pesa más, con la misma altura se genera más energía. Y eso significa que se puede construir en sitios con mucho menos desnivel, como colinas de apenas 80 o 100 metros de altura. El fluido no es tóxico, ni corrosivo, ni reactivo. La empresa lo llama su «salsa secreta» y ha trabajado durante años para que se comporte como el agua al pasar por bombas y turbinas.
Un prototipo que ya funciona
El proyecto piloto está en Cornwood, cerca de Plymouth, en una colina artificial de 80 metros hecha con desechos de una cantera de caolín. La instalación tiene dos depósitos, tuberías subterráneas y una central que alberga la turbina. El sistema funciona en circuito cerrado: en los momentos de baja demanda, el fluido se bombea al depósito superior; cuando la electricidad es más cara, se suelta, baja por las tuberías y mueve la turbina. La potencia máxima del prototipo es de 500 kW, equivalente al consumo de 400 hogares.
Por qué esto es importante
El almacenamiento de energía es el gran desafío de la transición energética. La energía solar y eólica son maravillosas, pero no siempre sopla el viento ni brilla el sol. Necesitamos guardar la energía cuando sobra para usarla cuando falta. Y aquí es donde entran tecnologías como esta. La ventaja del almacenamiento hidroeléctrico es que es duradero —puede funcionar durante décadas— y su coste es muy competitivo para periodos de almacenamiento de más de ocho horas.
RheEnergise afirma que su sistema es un 40-50% más barato que las baterías de litio para almacenamiento de larga duración . Además, no depende de minerales escasos como el litio o el cobalto, y su huella ambiental es reducida porque no necesita grandes embalses ni presas .
El futuro: colinas, canteras y minas
El éxito del prototipo ha abierto la puerta a proyectos comerciales a gran escala. RheEnergise ya está en conversaciones para instalar su tecnología en el Reino Unido, Europa continental (Italia, Polonia, España), Norteamérica y Chile. Una de las aplicaciones más prometedoras es en minas y canteras, donde ya existen desniveles y depósitos que pueden reutilizarse. La empresa planea tener su primera planta comercial en funcionamiento en los próximos tres años, con una capacidad 20 veces superior a la del prototipo actual.
La idea es que, en el futuro, estas instalaciones puedan construirse en cualquier colina, junto a parques eólicos o solares, proporcionando energía estable y limpia cuando las renovables no producen. Como dice Stephen Crosher, su director: «Necesitamos soluciones que puedan escalar globalmente, y eso es exactamente lo que estamos haciendo. Somos parte de la respuesta a la transición energética».













