«Ahora mismo depende de Antonelli perderlo, son muchos puntos de ventaja». A George Russell parece darle igual que resten todavía 17 carreras de campeonato. Apenas ha empezado la contienda por el Mundial -parece una lucha de solo los dos Mercedes- y el británico ya ha tirado la toalla. Al piloto más veterano de Mercedes se le hacen un mundo los 43 puntos que le saca su compañero Kimi Antonelli… cuando en la historia de la Fórmula 1 se han levantado márgenes mayores, no hay más que ver a Max Verstappen el año pasado. Uno no sabe si sus palabras son sinceras o una mera estratagema de puertas hacia fuera.
«Los dioses no quieren verme pelear por el Mundial», ha dicho Russell, que terminó destrozado y derrotado tras el fallo mecánico de su monoplaza en la vuelta 30. De repente, mientras luchaba rueda a rueda con Antonelli por el liderato, se le apagó el coche. El británico se quedó contemplando cómo los comisarios retiraban su maltrecho vehículo de la pista y rozó el llanto. Deambulaba por el padddock como un espectro, cabizbajo por sabía que había perdido unos 20 puntos vitales en el Mundial. Es decepcionante, no encuentro las palabras sinceramente. Me estaba encantando la batalla, tenía confianza, estaba relajado…”.
Los dioses y la mala suerte
Ahora, ¿a quién se refiere con ‘los dioses’? Tal vez, hizo referencia a la mala suerte. “Es bastante típico cuando tienes un fin de semana con cero problemas, un fin de semana fuerte y se te rompe el coche Suzuka un problema con el safety car, y un fin de semana fuerte en China y rompemos en Q3… parece que algo va en contra nuestra”. Mientras, a su compañero le sale todo y encadena cuatro victorias seguidas. Excepto la carrera inaugural en Australia, el resto han caído del lado del chaval, que ya está en la cabeza de Russell. Lo peor que te puede suceder en Fórmula 1.
“Es doloroso perder, no diré la victoria, pero estábamos en la lucha y estábamos liderando y me sentía bien, así que muy duro. Toto se ha disculpado, pero no hay que disculparse, estamos en esto juntos y todos estamos luchando para ganar”. Russell no está yendo rápido los domingos en las últimas pruebas: hizo cuarto, por ejemplo, en Miami y podría haber sido quinto de no ser por el error de Charles Leclerc en el último giro. El británico no termina de estar cómodo y, cuando se bate el liderato con Antonelli durante no sé cuántas vueltas, le golpea la mala fortuna y no le dejan correr. Sí estaba yendo rápido pero dejó en bandeja la victoria a su compañero.
Fruto de la rabia y desesperación, hasta lanzó el reposacabezas de su coche contra el asfalto cuando se le detuvo el coche. A pesar de ser una acción más que comprensible, Russell pidió horas más tarde perdón por aquella acción a través de su cuenta de X: Disculpas a los comisarios y a la FIA por hacer su trabajo más difícil de lo que necesitaba ser. Muchos de emociones en el momento.









