No tenemos que remontarnos muy lejos, solo una década, y comparar cómo ha cambiado el mundo del automóvil, la transformación de un sector que todavía tiene mucho camino que recorrer con la nueva realidad, y mucho tiene que ver las políticas ambientales, pero también la subida de los costes, de producción, de transporte, de logística en general. Todo ello ha generado algo preocupante al consumidor, un encarecimiento de los vehículos como nunca antes se había visto. Modelos que hace diez años podían rondar los 12.000 euros, ahora cuestan casi el doble. Y sí, además, ofrecen tecnología eléctrica, que es más cara, el precio se dispara aún más.
Estas políticas ambientales, necesarias por otra parte, solo previeron lo positivo, la reducción de las emisiones, pero no visualizaron el problema que iba a suponer para la industria, quizá no era fácil preverlo, pero para eso hay expertos que debían haber intuido los actores que podrían poner en jaque la economía europea de una industria que mueve miles de millones de euros. Estos actores vienen desde China, ofrecen una tecnología mucho más avanzada, varios años de ventaja en general, y esa tecnología, aplicada al automóvil, ofrece alternativas que los fabricantes europeos no pueden ofrecer. Pero, además, tienen acceso a los materiales más caros para desarrollar la movilidad eléctrica, y sumado a una producción y una mano de obra más barata, se traduce en coches mejores, más tecnológicos, y con precios muy bajos en comparación. Por eso, los coches chinos, aunque hace una década parecía imposible, no solo son una realidad en Europa, es que van a más y más.
El mérito hay que dárselo a BYD, ha abierto el camino, un camino que ha dejado una estela que han seguido otros fabricantes que ya se han hecho un nombre en el mercado europeo, es el caso de OMODA, que ahora estrena el OMODA 9, un SUV híbrido enchufable, con cifras impensables, sobre todo por el precio que ofrece.
El nuevo OMODA 9
En los últimos años, los conductores que aman las sensaciones deportivas, se han visto obligados a priorizar, si sensaciones o vehículo familiar, y obviamente, en la mayoría de casos, gana lo segundo. Las opciones familiares deportivas han desaparecido del mercado, pero el OMODA 9 las recupera. Motor de gasolina, que se combina con tres motores eléctricos para ofrecer una potencia total de 535 CV. Pasa de 0 a 100 km/h en solo 4,9 segundos, cifras de modelos deportivos de alta gama.
La aceleración, inmediata, ofrece una aceleración contundente, mientras que la gestión electrónica se encarga de distribuir la potencia de forma eficiente, lo que garantiza estabilidad y tracción ante cualquier situación.
Pero más allá del rendimiento, el OMODA 9 ofrece un confort muy elevado, con un habitáculo lo suficientemente grande para que quepa perfectamente toda la familia, y además, equipa el vehículo con una elevada carga tecnológica, tanto para la conducción como para el entretenimiento. La idea, plantar cara a fabricantes europeos consolidados, y desde luego, ofrece argumentos de mucho peso.
Autonomía elevada
Pero si hay algo que cada día se exige más, y tiene que ver principalmente con la movilidad, es la autonomía. En modo completamente eléctrico, cubre de sobra las necesidades de la ciudad en el día a día, con una autonomía de 145 km, sin consumir ni una gota de gasolina. Cuando se agota la batería, entra en juego el motor de combustión, alargado la autonomía a los 1.100 km en total, por lo tanto, todo lo negativo asociado a los viajes largos, a las esperas de recargas, etc, desaparecen por completo.
Y cumple, obviamente, con la normativa ambiental, de sobra, 38 gramos de CO2 por kilómetro, cifras que le valen para obtener la etiqueta CERO de la DGT, la más beneficiosa, eliminando las restricciones circulatorias de las ciudades, y beneficiándose de las bonificaciones fiscales.
China y las marcas premium
El mercado europeo mira con temor las novedades que llegan desde China, como el OMODA 9. Estos vehículos, aunque la tendencia está cambiando, compiten generalmente con modelos populares, los modelos más accesibles. El problema es que, comparando en cuanto a prestaciones, uno se da cuenta que lo que ofrecen, se acerca más a modelos premium. Por poner ejemplos en cifras, si alguien está dispuesto a gastar en coche europeo unos 35.000 euros, por el mismo precio, puede acceder a un coche chino con prestaciones premium, coches que no bajarían de los 50.000 euros, y eso, está cambiando las tendencias.
En el caso de OMODA, logró vender 3.177 unidades de este modelo en 2025, datos sobresalientes para un coche y una marca nueva. Pero los datos que acumulan en 2026, son aún más sorprendentes, 1.526 unidades sin contar mayo y junio.
Y dada la popularidad de la marca y las prestaciones que ofrece el OMODA 9, muchos temen que todavía pueda ganar mucha más relevancia en el mercado. Este modelo cuesta alrededor de los 52.000 euros, mientras que la competencia similar de marcas europeas, se sitúa en torno a los 70.000 euros, una diferencia abismal, normal que se preocupen.









