Tal y como te hemos adelantado en algún que otro contenido, el próximo 12 de agosto, el cielo peninsular vivirá un fenómeno que no se repite con frecuencia: un eclipse solar que oscurecerá parcialmente el sol justo en las horas en las que buena parte del país depende de él para producir electricidad.
Red Eléctrica, el operador encargado de que las luces no se apaguen, ya ha empezado a preparar el terreno. Y lo hace con una combinación de cálculo matemático, coordinación internacional y, sobre todo, prudencia.
Un apagón de sol, no de luz
Conviene aclarar algo desde el principio y es que nadie está hablando de un apagón eléctrico. Lo que sí ocurrirá es una caída notable, aunque pasajera, en la producción de energía solar fotovoltaica en la franja del día que menos se produce. Durante el tiempo que dure el eclipse, los paneles solares recibirán menos radiación, y eso se traduce directamente en menos megavatios inyectados al sistema.
Tal y como te he adelantado, lo interesante es que el eclipse llegará precisamente cuando la generación fotovoltaica ya empieza, de forma natural, su descenso vespertino. En lugar de provocar una caída inesperada en pleno mediodía, el fenómeno astronómico lo que hará será adelantar y acentuar ligeramente ese declive que de todos modos iba a producirse.
Además el eclipse no coincidirá con la punta de demanda habitual de un día de agosto. Esa hora en la que millones de hogares y empresas tiran con más fuerza del sistema eléctrico, normalmente asociada al calor y al uso masivo de climatización, no se solapa con el momento de mayor oscurecimiento.
Cómo se ha calculado el impacto
Para anticiparse a este tipo de episodios, la compañía cuenta con un modelo matemático propio, diseñado específicamente para estudiar cómo afectan los eventos astronómicos —eclipses, principalmente— al comportamiento del sistema eléctrico. Esta herramienta permite trazar curvas de oscurecimiento por zonas geográficas y traducirlas en estimaciones concretas de pérdida de generación.
Con los datos manejados hasta ahora, la reducción máxima de producción solar rondaría los 5 gigavatios. Puesto en perspectiva, esa cifra equivale aproximadamente al 13% de la demanda máxima que suele registrarse un miércoles cualquiera de agosto. No es una cantidad desdeñable, pero tampoco resulta catastrófica si se gestiona con margen suficiente, que es precisamente lo que el operador pretende garantizar.
Como sucede siempre que se habla de energía solar, hay una variable que puede alterar cualquier previsión, el tiempo. La nubosidad del día del eclipse será determinante. Si el cielo está despejado, el efecto del oscurecimiento astronómico se notará con mayor claridad. Si, por el contrario, hay nubes que ya están reduciendo la producción solar por sí solas, el impacto adicional del eclipse podría quedar diluido o, al menos, resultar menos evidente.
Un dato que también conviene destacar: en Baleares y Canarias la incidencia será prácticamente irrelevante.
Medidas preventivas, no de emergencia
Aunque las previsiones actuales no apuntan a que este episodio vaya a comprometer la cobertura de la demanda eléctrica, Red Eléctrica ha decidido no dejar nada al azar. Como operador del sistema, su función no es solo reaccionar ante los problemas, sino anticiparse a ellos, y eso es justo lo que está haciendo de cara al día 12.
Entre las acciones previstas figura una coordinación estrecha con distintos organismos oficiales, así como con los operadores de sistemas eléctricos de otros países europeos. Los eclipses no entienden de fronteras, y una caída de generación en España puede tener repercusiones, aunque sean menores, en los países vecinos con los que comparte interconexiones. Por eso el trabajo conjunto entre TSO —los operadores de transporte de electricidad— resulta clave en este tipo de episodios.
A esa coordinación se suma el contacto permanente con los centros de control de generación y distribución dentro del propio territorio nacional. La idea es que, llegado el momento del eclipse, todos los actores implicados en el sistema eléctrico estén perfectamente sincronizados y puedan responder con rapidez ante cualquier desviación respecto a lo previsto.
Otra de las medidas pasa por incrementar las reservas y los márgenes de seguridad habituales del sistema. En la práctica, esto significa que Red Eléctrica se asegurará de tener más capacidad de respaldo disponible de la que utilizaría en un día normal, precisamente para poder compensar con rapidez la caída de generación solar sin que se note en el suministro.













