Spa-Francorchamps ha visto ganar a muy pocos pilotos italianos en sus más de cien años de historia, y este domingo Kimi Antonelli se sumó a esa lista escasa. Un piloto que hace apenas doce meses vivía su momento más complicado como piloto de Fórmula 1.
Antonelli cruzó la meta en cabeza, resistió los envites de la salida y del propio Charles Leclerc, y volvió a demostrar que su liderato en el Mundial no es fruto de la casualidad, sino de una madurez que ha ido construyendo carrera tras carrera.
La victoria llega después de un tramo de temporada más irregular de lo habitual para el italiano. Tras ganar en Montecarlo, Mercedes había encadenado varias citas donde el ritmo del W16 no acompañaba, y existía la sensación de que Bélgica podría complicarse todavía más: Verstappen y Leclerc protagonizaron una salida agresiva, y el propio Ferrari llegó a hacerse con el liderato en un tramo de la carrera. Antonelli, sin embargo, no cedió terreno cuando más importaba.
Del peor momento de Kimi Antonelli a la cima de Spa
Lo más llamativo de la jornada llegó después de bajarse del coche, cuando Kimi Antonelli conectó su último triunfo con el recuerdo de un año atrás, cuando su primera temporada en la categoría le pasaba factura mentalmente.
«Aquí, hace un año, alcancé lo más bajo. Era un momento muy duro mentalmente. Pero ahora todo es mejor, hace un año pensaba que era imposible», confesó el piloto, dibujando un contraste que explica por qué esta victoria pesa más de lo que indica el marcador de puntos.
«Aquí, hace un año, alcancé lo más bajo. Era un momento muy duro mentalmente. Pero ahora todo es mejor, hace un año pensaba que era imposible»
Ese salto de un debut complicado a liderar el Mundial con autoridad no es habitual ni siquiera entre los pilotos que terminan triunfando en la categoría, y da una idea de la solidez mental que Antonelli ha construido en muy poco tiempo.
Basta con mirar los números de esa primera temporada, marcada por errores propios de la inexperiencia y por la presión de vestir los colores de Mercedes con apenas veinte años, para entender el peso real de sus palabras. El propio equipo, de hecho, ha subrayado en varias ocasiones que ese proceso de maduración era la pieza que le faltaba al italiano para dar el salto que hoy le tiene liderando el campeonato.
Kimi Antonelli ya se cuela en los libros de historia
El resultado tiene, además, una lectura estadística de peso. Ningún compatriota suyo había ganado en el trazado belga desde 1953, y con este triunfo Antonelli iguala las seis victorias de Riccardo Patrese, quedando solo por detrás de las trece de Alberto Ascari en el palmarés histórico italiano en la categoría. A eso se suma que es el primer piloto que gana con un Mercedes desde la era Hamilton, y el primero que logra la pole en Spa desde 2021, un dato que confirma que el W16 vuelve a estar, en manos de Antonelli, entre lo mejor de la parrilla.
Pese al peso de las cifras, el propio piloto prefirió mantener los pies en el suelo al valorar su temporada. «Mi momentum siempre estaba ahí pese a lo que pasaba en otras carreras. Solo puedes maximizar el potencial del coche y sacar todo lo disponible. Luego veremos el balance a final de curso», explicó, antes de matizar el nivel de imprevisibilidad que sigue rodeando esta era de reglamento: «Con estos coches y este reglamento, todo puede ocurrir. Hay cosas impredecibles. Por eso solo me enfoco carrera a carrera y ya veremos a final de año».

Nadie sostiene el pulso a Antonelli más de una carrera
Parte de la ventaja de Kimi se explica también por el estado de sus perseguidores más directos. Lewis Hamilton, llamado a ser la gran amenaza esta temporada, vio complicado su fin de semana tras un problema mecánico en los terceros libres que le restó opciones antes incluso de clasificar. Leclerc, en cambio, atraviesa un buen momento de forma y encadena resultados sólidos, mientras que George Russell, su propio compañero de garaje, sigue lidiando con inconsistencias que le impiden plantear una pelea sostenida por el liderato.
La próxima cita, dentro de una semana en Hungría, presenta un perfil de circuito muy distinto al de Spa: menos dependencia de la potencia del motor y curvas más lentas y técnicas, un escenario donde los rivales podrían tener más opciones de recortar distancias. Kimi Antonelli es consciente de que mandar en la clasificación no garantiza nada de cara a esa cita. «Estaremos los cuatro equipos muy pegados, y quizá sea como Mónaco. Todos a tope, todo puede ocurrir», advirtió el italiano, sin bajar la guardia pese a su cómoda posición en la tabla.









