Ya lo venimos contando en los últimos meses, los todoterrenos están volviendo a la palestra, están volviendo a coger protagonismo. En el mundo donde todo avanza, donde los cambios tecnológicos están en constante evolución, la tendencia de volver a lo clásico parece caminar en paralelo, ya no solo en el mundo del motor, en muchos aspectos de la vida. Los vehículos podrán ser de gasolina, híbridos, eléctricos, pero la estética del coche, por mucho futurismo, por mucho avance, poco puede cambiar, habrá diseños que pasen de moda pero que tarde o temprano, volverán a ser tendencia. Es eso precisamente lo que parece que están pasando con los todoterrenos, que vivieron su auge en los años 90 y lo mantuvieron los primeros años del siglo XXI, hasta que los SUV fueron desplazándolos hasta convertirlos en coches especializados destinados a quienes realmente necesitan de sus capacidades en el día a día.
Un claro ejemplo de ese auge y del declive es el Galloper, un todoterreno duro, sencillo y barato, que conquistó el mercado español en esos años 90 con un modelo derivado del Mitsubishi Pajero, pero que puso punto y final en el año 2005 en nuestro país. Poco más de 20 años han pasado desde entonces, y el Galloper está de vuelta, y lo hace con el mismo patrón que han seguido vehículos con el Ebro o el Santana.
El nuevo Galloper
El nuevo Galloper llegará a los concesionarios en el mes de octubre, y lo hace con chasis separado típico de los todoterrenos. Serán dos modelos de lanzamiento que comparten largueros y travesaños, con el objetivo de poder moverse por cualquier tipo de superficie fuera del asfalto. Detrás del Galloper, impulsado por Galloper Ibérica, está fabricado bajo licencia del Dongfeng Zhengzhou y la producción cuenta a cargo de Coronet con una plataforma que ya ha triunfado en Asia, Latinoamérica y Europa del Este, lo que reduce el riesgo que supone partir de una plataforma nueva y sin experiencia.
El motor es de origen Mitsubishi, un gasolina de 220 CV asociado a un sistema de tracción total que cuenta con reductora, por tanto, diseñado para poder circular por los terrenos más exigentes sin que haya que depender de ninguna electrónica sofisticada. Es la misma línea, la misma sencillez, que convirtió al vehículo en uno de los más destacados del país, cuando lo más importante era la fiabilidad mecánica por encima de las pantallas y de la tecnología en la conducción.
GLP y microhibridación
Las restricciones hacen que apostar por un motor exclusivamente de gasolina sea, como poco, arriesgado, por las restricciones y las normativas ambientales en España y en toda Europa, y por eso, Galloper Ibérica trabaja en dos alternativas con etiquetas ambientales favorables, una con GLP y una alternativa microhíbrida, suficiente para obtener la etiqueta ECO de la DGT para que, además de ofrecer garantía en los terrenos más complicados fuera de la carretera, circular por las grandes ciudades no sea el verdadero obstáculo para el vehículo.
Por último, la empresa se está planteando la opción de realizar operaciones de ensamblaje en el propio territorio español, algo ideal para aportar un componente local al proyecto. Y por otro lado, hay expectación por los nombres de los vehículos, que se desvelarán el próximo mes de septiembre, aunque lo que ya se sabe es que van a estar inspirados en picos de sierras españolas, con el objetivo de buscar cierta conexión emocional con la geografía tan extraordinaria de nuestro país.
Amplia red de concesionarios
Dicha comercialización va a arrancar con una amplia red de concesionarios, 35 en total, y se espera que se pueda ampliar hasta los 60 puntos antes de que finalice este 2026. También está previsto que Galloper instale un almacén de recambios en Barcelona, ideal para sostener el servicio postventa, clave para cualquier comprador de un vehículo que quiera ciertas garantías después de comprar un vehículo.
Sobre esto último, también habrá una garantía de tres años en todos los modelos, ampliable hasta los 6 años o los 150.000 km, una cifra para transmitir confianza especialmente a quienes usen el vehículo como herramienta de trabajo, como agricultores, ganaderos y empresas de construcción, o para quienes quieran explotar sus capacidades 4×4.
El regreso del Galloper, de primeras fue, sorprendente, pero viendo la tendencia actual, donde se quiere recuperar lo clásico, y viendo la estrategia de otras marcas, es normal que esto esté sucediendo. El Galloper fue un vehículo que democratizó el todoterreno, y ahora, parece que se quiere mover en esta misma línea, aprovechando que los vehículos de este segmento, parecen estar resucitando tras varios años destinados a clientes concretos.









