Mazda es de esas marcas que además de mirar al futuro, tiene muy en cuenta el pasado pese a las limitaciones ambientales actuales. Prueba de ello es que está preparando el regreso de unos motores que son un emblema en la industria japonesa. La firma ha patentado un sistema EGR para motores rotativos, una prueba de que mantiene su apuesta por este tipo de tecnología en plena era eléctrica. Obviamente, la contaminación y las emisiones se tienen muy en cuenta con este nuevo modelo, quieren dar un paso en este sentido para hacer el proyecto viable.
Mazda y el motor Wankel
Conceptos presentados anteriormente como el Iconic SP y el Vision X-Coupe dan buena muestra del interés de Mazda por el motor rotativo. Estos dos proyectos han servido para alimentar las expectativas sobre la opción de que lancen un modelo deportivo de nueva generación. El primero de ellos fue una clara interpretación de un coupé deportivo, mientras que el segundo fue más extremo, al plantearse un motor Wankel turboalimentado. Para que estas dos opciones lleguen a producción, superar las pruebas de emisiones, de consumo y de durabilidad es un verdadero obstáculo.
La nueva patente muestra un sistema de recirculación de gases de escape EGR que está adaptado a un motor rotativo. Para que sea efectivo, divide las vías de escape de la carcasa del Wankel entre los puertos laterales y periféricos. Los gases que proceden del puerto lateral se dirigirán hacia el turbocompresor, mientras que los gases del puerto periférico se desplazarán por un sistema propio de recirculación.
Un enfriador EGR para controlar mejor las emisiones
Uno de los nuevos elementos que ha llamado la atención es un enfriador EGR que puede reducir la temperatura del aire recirculado. De esta forma, es mucho más efectivo controlar las emisiones y mejorar el comportamiento térmico del motor. En el momento en el que el propulsor estuviera sometido a una carga elevada, y no hiciera falta la recirculación, el sistema podría enviar ese flujo a un segundo catalizador. De esta forma, se adaptaría a la normativa actual sin la necesidad de renunciar a las características que lo han definido.
Las normativas respecto a las emisiones y la contaminación son cada vez más duras, por eso Mazda, hasta ahora, nunca había introducido sistemas EGR comparables, pero ahora no queda otra para adaptarse a la normativa. El Wankel siempre ha destacado por ser un motor muy suave, pero también ha tenido dificultades en el mercado por su excesivo consumo y por las elevadas emisiones. Por eso, es tan importante esta nueva tecnología. Es la opción para convertir este motor rotativo en una alternativa viable para la producción real.
El Iconic SP de Mazda
La opción de que un deportivo de Mazda esté asociado a un motor rotativo ha generado mucha atención en el sector. A día de hoy, el MX-5 es el único vehículo que mantiene la filosofía de conducción de la marca, pero no parece que sea suficiente, es necesario un vehículo con prestaciones para recuperar la imagen pasional que se está perdiendo con los años por la electrificación. Un coupé que esté inspirado en el Iconic SP, junto al motor Wankel electrificado y un diseño rompedor, podría volver a elevar a la marca a cotas que no logra alcanzar desde la desaparición del RX-8.
Pero desde el punto de vista tecnológico, el motor rotativo tendría también mucho sentido, porque en lugar de usar un motor rotativo solo como generador de electricidad, cabe la opción de explorar una aplicación más emocionante. El Wankel ya ha demostrado que puede integrarse a la perfección en sistemas electrificados, y apostar por un deportivo que contara con esta tecnología podría tener un impacto mucho mayor que, además, permitiría diferenciar a Mazda respecto al resto de fabricantes.
El nuevo sistema EGR no es una confirmación de que vaya a haber un sucesor del RX-7, tampoco que el Iconic SP vaya a ser un vehículo que se fabrique en masa ni que sea como el concept car que se mostró. Una patente no se transforma automáticamente en un vehículo ni implica que se vaya a fabricar. Primero toca resolver cuestiones económicas, aspectos de la homologación, la propia fiabilidad del proyecto y estudiar la demanda real del mercado para ver cómo encaja. Pero viendo la confianza en el Wankel y que mantienen el desarrollo de soluciones específicas, son la clara evidencia de que esta tecnología aún mantiene un lugar dentro de los planes de ingeniería.
Mazda es de las compañías que aún sigue apostando por opciones más clásicas del motor, y prueba de ello es la opción de un nuevo motor rotativo en estos momentos de la película. La patente ya existe, y aunque esto no confirma el nuevo modelo, sí que da pistas de las intenciones que tienen. Si finalmente logran combinarlo con el Wankel con turboalimentación, electrificación y un sistema EGR eficaz, podría tener un gran impacto entre miles de conductores.









