La llegada de la sexta generación del Renault Clio al mercado puede haber llamado tu atención por su diseño atípico. A mi me parece que, te guste más o menos, da una nota distinta a un parque ahora muy homogéneo. Sea como fuere, a Renault no le está yendo mal en ventas; ha matriculado más de 1.400 Clio en el último mes.
Ahora que estrenan el nuevo propulsor de gasolina con GLP, promete ganarse aún más adeptos. El Renault Clio Eco-G no tiene la eficiencia de un híbrido, pero es mucho más barato, puede recorrer distancias más largas y llenar el depósito de gas te sale por un euro el litro. No lo mejores, iguálalo.
La idea no está mal. Ahora me toca probarlo y contarte si el resultado es tan bueno como sugiere la teoría. Además, entra con una política de precios muy agresiva. Para ponerte en contexto; el Dacia Sandero con el mismo motor y caja de cambios automática es sólo 3.000 euros más barato. Y ojo, porque el rumano lleva más de 6 años en el mercado, el Clio, ni 6 semanas.
¿Renault Clio gasolina, GLP o híbrido? ¿qué cambia?
Antes de empezar, aclararte que voy a centrarme en el nuevo motor ECO-G de la gama del Renault Clio. Si quieres conocer el Clio en profundidad, puedes echar un vistazo a la toma de contacto publicada hace menos de un mes en Autonoción. Entonces, probé el propulsor híbrido de 160 CV y salí bastante convencido del resultado de esta nueva generación en general.
Entre ambos no hay muchas diferencias más allá del motor que ocupa el vano bajo el capó y la existencia de un depósito extra de GLP bajo el fondo del maletero. Por eso, si estás decidido a probar la alternativa ECO más económica dentro de la gama, estás frente a la prueba correcta; sigue leyendo.
Así es el Renault Clio: o lo amas o lo odias

El Renault Clio es un utilitario que mide 4,11 metros de largo, 1,76 m de ancho y 1,45 m de alto. Por dimensiones, es uno de los más grandes del segmento. Con un tamaño similar se enfrenta al MG 3, al Skoda Fabia o a su hermano del grupo Renault, el Dacia Sandero.
Su diseño no deja indiferente a nadie. Puede gustarte más o menos, pero se distingue entre el tráfico gracias su originalidad. No obedece a las modas y la variada gama de colores (el verde iridiscente es gratis) o las llantas, de hasta 18 pulgadas, tampoco le ayudan a pasar desapercibido.
En el interior, conserva botones físicos, una doble pantalla digital de serie y una postura de conducción de altura reducida y deportiva. Detrás, los hay más grandes y espaciosos y su maletero es correcto para tratarse de un compacto de este tamaño. En la versión de GLP, la capacidad se reduce hasta los 260 litros por la existencia del depósito extra.
Si quieres un Clio con motor TCe de 115 CV y etiqueta C, su precio base es de 18.395 euros. La variante híbrida de 160 CV es más cara; desde 23.304 euros. El ECO-G de 120 CV es un buen punto intermedio: parte de 20.340 euros. Ahora que «estamos todos presentados», vamos con la prueba.
Prueba Renault Clio Eco-G 120: etiqueta ECO que convence por autonomía
Estéticamente no hay diferencias entre esta y el resto de versiones. La toma de carga de gas GLP se esconde bajo la misma tapa que oculta la de combustible. Se almacena en un depósito bajo el suelo del maletero de 50 litros, donde va ubicada originalmente la rueda de repuesto (o el kit reparapinchazos). Por dentro, puedes elegir entre circular quemando GLP o gasolina pulsando un botón. Con el primero, el consumo sube. No obstante, como repostar es más barato, acabas ahorrando.
El consumo homologado es de 5,4 litros a los 100 km cuando circula gracias a la gasolina y de 6,5 litros empleando GLP. Durante la prueba no circulamos el tiempo suficiente para saber si cumple o no cumple, pues su autonomía es extensa, y en total, no bajamos ni un 10% el contenido de los depósitos. Puede circular sin repostar hasta 1.450 km según la marca del rombo. Este dato es clave, pues le permite suplir con la cabeza bien alta a las extintas variantes diésel.
En carretera es confortable y la caja de cambios automática es un acierto

El Renault Clio Eco-G recurre a un propulsor de combustión 1.2 litros turbo de 3 cilindros. En comparación con el anterior Clio Eco-G 100, su sucesor aumenta la potencia en 20 CV y su par máximo es de hasta 200 Nm. Gracias a estas mejoras, acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos.
De serie, emplea la caja de cambios automática EDC de doble embrague. Puedes elegir el modo secuencial y utilizar las levas tras el volante para subir o bajar de marcha. Su funcionamiento es rápido y eficaz, con un simple toque cumple con tu voluntad. Ambas son solidarias a la dirección, así siempre caen sobre las manos en una posición de las 9 y cuarto en el volante.
Dinámicamente conserva un buen equilibrio gracias a un peso contenido de 1.314 kg. La dirección es bastante rápida y ágil, aunque prefiero ajustar el reglaje más duro del modo Sport y el motor en modo Confort, algo posible gracias al cuarto modo «Perso».
En definitiva, un buen utilitario, pero muy distinto al híbrido convencional
La clave es que el chasis del nuevo Clio es suficientemente bueno como para asumir un motor más potente. Con el e-Tech de 160 CV se siente mucho más divertido y versátil para adelantar y adentrarse en autopista. Esta coyuntura hace la decisión mucho más sencilla.
Mi consejo: si buscas un Clio con cierto carácter, elige el 160 HEV, pero si quieres ahorrar en el precio y a la hora de repostar gracias al GLP, escoge la variante que hoy nos ocupa: el ECO-G 120. Además, aunque comparte el motor con el Sandero y es algo más caro, justifica la diferencia de precio en el diseño, los acabados interiores y una postura al volante algo más deportiva.
Diseño/Estética - 85%
Calidad de acabado - 75%
Equipamiento de serie - 80%
Equipamiento opcional - 80%
Habitabilidad - 75%
Maletero - 70%
Motor/Refinamiento - 75%
Consumos - 75%
Dirección - 85%
Frenos y neumáticos - 80%
Comportamiento - 80%
Calidad de rodadura - 80%
Relación valor-precio - 75%
78%
La versión de GLP para el Renault Clio es una buena alternativa para quien guste del diseño exterior tan atrevido de la última generación, un interior digitalizado y con el toque mágico de Google mientras apura el presupuesto a los 20.000 euros. Tiene etiqueta ECO, un consumo contenido y las ventajas propias que supone todo ello. A cambio sacrifica algo de maletero y eficiencia con respecto a la variante híbrida, a mi parecer, la que mejor le sienta al pequeño utilitario galo. Tiene a su enemigo en su propia casa, el Dacia Sandero, por 3.000 euros menos.
Lo bueno
- Dinámica de conducción
- Sistema de info-entretenimiento de Google
- Alternativa ECO más barata que el híbrido
Lo mejorable
- Acabados interiores
- Espacio en las plazas traseras
- Maletero reducido
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