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Barcelona está asfaltando con millones de huesos de aceituna: el truco que convierte un residuo del aceite en carbón vegetal, lo mete en el asfalto y atrapa el CO2 que costaría fabricarlo

Barcelona está asfaltando con millones de huesos de aceituna: el truco que convierte un residuo del aceite en carbón vegetal, lo mete en el asfalto y atrapa el CO2 que costaría fabricarlo

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Por: Javier Rodríguez

Publicado: 05.07.2026 12:00

Si hay algo que realmente preocupa principalmente en Europa, pero también en todo el mundo, es la contaminación, y la industria, desde todos los sectores, busca la manera de reducir las emisiones a la atmósfera, los gases, reducir el uso de plásticos, energías renovables… todo se mueve en la misma dirección.

Gracias a esa tendencia estamos descubriendo cosas que nunca antes podríamos imaginar, que tiene que ver con la conducción, pero nada con los coches eléctricos ni que tenga que ver con el medio de transporte, más bien, por la vía por la que se desplaza, el asfalto. Apenas ha evolucionado en los últimos 50 años, ni el material con el que se construye, que es el mismo, y la huella de carbono que genera, que es de lo más desproporcionado de todo el planeta.

Pero todo esto podría ser historia antes de lo que muchos piensan, y esto se debe a un proyecto que se está llevando a cabo en nuestro país, en Barcelona concretamente, ya que están empezando a construir carreteras con huesos de aceituna. Una iniciativa que parte de un proyecto, «La sección de calle del siglo XXI», impulsado por el ayuntamiento de la ciudad junto a la fundación BIT Habitat y BIMSA, que quiere ser pionero a la hora de desarrollar materiales sostenibles para la obra pública. Y este proyecto en concreto, porque hay muchos otros, se llama Biochar, que sustituye parte del relleno mineral del asfalto de toda la vida por el carbón vegetal que se obtiene de las aceitunas, junto a las biomasas de los pinos. Hablamos de reducir las emisiones de CO2 en su fabricación hasta un 76%.

El Biochar no es una idea suelta, sino la propuesta ganadora de un reto en el que competían seis soluciones, y detrás hay nombres con experiencia en el sector: lo desarrollan las asfalteras Agustí i Masoliver (AMSA) y Elsan junto a la Universitat Politècnica de Catalunya, con el biocarbón aportado por Carboliva, una empresa española especializada precisamente en transformar el hueso de la aceituna en carbón vegetal.

De momento cuenta con una financiación de 90.000 euros para la fase de investigación y de prototipos, en la que también colabora la Diputación de Barcelona.

Hueso de aceituna a carbón vegetal

La idea parece bastante sencilla a simple vista, pero detrás hay mucha ingeniería y muchas horas de trabajo. Cuando un olivo crece, absorbe CO2 de la atmósfera, y ese carbono se queda dentro de su propia biomasa.

Durante la producción de aceite, se produce un proceso de transformación térmica, conocido como pirólisis, que hace que esta biomasa se convierta en biochar, un material que se puede incorporar a las mezclas con las que se hace el asfalto.

Además, todo ese carbono que provenía de la atmósfera y quedó atrapado en el interior del árbol, ahora se queda atrapado bajo la nueva carretera, algo clave, sobre todo cuanto más grande sea la ciudad, y Barcelona, es de las grandes.

1
El olivo capta CO2
Mientras crece, el árbol absorbe dióxido de carbono y lo almacena en su biomasa, hueso de la aceituna incluido.
2
Pirólisis
Al producir el aceite, esa biomasa se calienta casi sin oxígeno y se transforma en biochar, un carbón vegetal muy estable.
3
Entra en el asfalto
El biochar sustituye al relleno mineral de la mezcla asfáltica, sin renunciar a la resistencia del pavimento.
4
CO2 atrapado bajo la calle
El carbono que capturó el árbol queda fijado bajo la carretera durante décadas, en vez de volver a la atmósfera.

Conviene aclarar un par de cosas para no llevarse a engaño. El biochar en sí no es ningún invento reciente, se lleva usando décadas para mejorar suelos agrícolas; lo verdaderamente novedoso es llevarlo al pavimento de una ciudad. Y ese 76% se refiere a la fabricación del material, no a una calle que lleve años en servicio, porque la tecnología está justo entrando ahora en fase de pruebas.

Una carretera de aceitunas

Claro, la pregunta que muchos se hacen es cómo puede una carretera de aceitunas soportar el peso del tráfico, en este caso el de Barcelona, y aguantar los continuos cambios de tiempo. Los ensayos de la Universitat Politècnica de Catalunya, que ha realizado de la mano de las constructoras que participan en el proyecto, han confirmado que no hay problema según los experimentos.

Las primeras pruebas indican que estas mezclas muestran una gran resistencia frente a la humedad, mayor tenacidad frente a la aparición de grietas, y un comportamiento estable ante cambios importantes de temperatura, algo a tener muy en cuenta en una ciudad donde el asfalto pasa de soportar el intenso calor del verano mediterráneo a las lluvias intensas, antes solo en otoño, ahora durante muchos momentos del año.

El objetivo no es conseguir un asfalto ecológico a costa de sacrificar prestaciones, es lograr un suelo capaz de igualar, o incluso mejorar, el comportamiento del asfalto habitual, y eso es lo que de verdad abre la puerta a que esta tecnología se expanda lejos de Barcelona.

Si solo redujera emisiones, pero, por el contrario, se agrietara antes, o aguantara peor el tráfico, el proyecto se quedaría en un experimento de laboratorio sin mucho recorrido. Pero si funciona como prometen los primeros resultados, el potencial de aplicación en cualquier otra ciudad, sobre todo española por la cantidad de olivos que tenemos, es enorme.

Y aquí España juega con ventaja, porque es el mayor productor de aceite de oliva del mundo, con cerca de la mitad de la producción mundial. Eso significa montañas de hueso de aceituna cada campaña que, hasta ahora, eran sobre todo un residuo a gestionar.

A favor juega también la normativa europea, que cada vez penaliza más los materiales de construcción con alta huella de carbono y premia alternativas como esta, así que, si cuaja en Barcelona, no sería raro que acabara interesando a otras ciudades.

Fechas para el nuevo asfalto

Obviamente, Barcelona será el lugar donde se va a probar esta nueva tecnología, que todavía no ha llegado al mercado, y de momento, el proyecto solo acaba de recibir financiación para seguir adelante con la fase de investigación, y en los próximos meses van a seguir los trabajos en el laboratorio.

Se espera que a partir de septiembre, se empiece con las primeras pruebas piloto en calles reales de la ciudad, no solo en condiciones controladas sino sometidas al tráfico y al clima real del día a día.

Durante el próximo año 2027, llegará una fase de monitorización para comprobar cómo envejece el material en condiciones de uso normales, porque una cosa es que el biochar funcione bien en un ensayo de laboratorio de unos meses, y otra muy distinta es que pueda aguantar las condiciones reales de años de tráfico, lluvia y sol, sin sufrir desgaste.

Los resultados definitivos no llegarán hasta 2028, así que toca tener paciencia. Mientras tanto, la ciudad de Barcelona se convierte en el banco de pruebas de una idea que, dicho así, suena a comedia, asfaltar las calles con huesos de aceituna, pero que, si finalmente funciona, puede acabar siendo una pieza más, y bastante relevante, en cómo se construyen las infraestructuras urbanas del futuro.

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Javier Rodríguez

Javier Rodríguez

Javier Rodríguez es periodista de motor con más de 15 años de experiencia en medios de comunicación de referencia. Formado en la Universidad Antonio de Nebrija, desarrolló gran parte de su carrera en Atresmedia, donde durante casi una década fue redactor y coordinador de Onda Cero — uno de los grupos de comunicación más importantes de España —, cubriendo actualidad, análisis y grandes eventos del sector. Especializado en automoción y Fórmula 1, combina el rigor periodístico con un profundo conocimiento técnico del mercado del automóvil: electrificación, normativas europeas, tendencias de consumo y la irrupción de los fabricantes chinos en Europa son algunos de los temas que más domina y que más le apasionan. Ha colaborado también con El Independiente y otros medios digitales. En Autonoción es el referente de la actualidad diaria: desde los últimos movimientos en la parrilla de la F1 hasta el análisis de qué coche encaja mejor con la realidad del conductor español. Si hay un reglamento técnico que leer, una ficha de homologación que descifrar o una cifra de consumo que no cuadra, Javier lo tiene claro antes que nadie.

Contacto: info@autonocion.com
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