Quién podía pensar que el asiento de un monoplaza diera tantos problemas. Durante tantos meses pero en capítulos diferentes. Las «semiquemaduras» que sufrió con el asiento en Qatar hace tres años entran dentro de lo normal en un Gran Premio tan exigente y extremo. Sin embargo, episodios como el último, el del pasado Gran Premio de Canadá, que fuerzan un abandono, ya son otra historia.
Aston Martin ya ha sufrido problemas en esa parte del coche el curso pasado y los pilotos lo manifestaron a través de algunas radios: que si se mueve, que si se sobrecalienta, etc. El porpoising de la anterior generación de monoplazas, sobre todo en pistas bacheadas, tampoco ayudaba.
Este año, durante la pretemporada, más de lo mismo. Esa pieza dio algo de trabajo en los test de Bahréin. Hace unos días, en Montreal, volvió a ser protagonista para el asturiano, que explicó el problema y las molestias sufridas: «Sí, tuvimos este problema (el sábado) con el asiento, donde me siento cada vez más incómodo con las vueltas. La posición no se siente bien y estábamos fuera de los puntos, bastante lejos de los puntos y sin amenaza de lluvia por delante. Así que decidimos parar el sufrimiento«.
Alonso abandonó a pesar de los cambios que trataron de aplicar en su AMR26. La sprint, más corta, de solo 23 vueltas, sí la pudo completar: «Sí, intentamos modificar algunas cosas anoche, pero no funcionó«. Ahora, si hubiera estado luchando por algo interesante y no en el fondo de la parrilla, hubiera forzado y aguantado el dolor.
«Hemos ido demasiado lejos»
Mike Krack, jefe de rendimiento en pista de Aston Martin, también dio su versión sobre el tema del asiento y el motivo que hizo abandonar al asturiano. El luxemburgués explicó que puede deberse a la posición cada vez más tumbada de los pilotos y a una toma decisiones de diseño de Aston Martin que fue «demasiado lejos».
«Llevaba un tiempo incómodo, nunca hasta el punto de que fuera un verdadero obstáculo, pero es como un punto de presión en el que sientes que va a peor y peor, y creo que tenemos que reconsiderar un poco la posición del asiento», justificó Krack, sin aportar una explicación del todo convincente.
Solo confirmó que el asunto viene de lejos. «Con estos coches intentas ir lo más bajo posible, y para ello, si miras cómo se sentaban los pilotos en los últimos años, cada vez se han ido inclinando más y más hacia una posición tumbada», prosiguió tras la carrera de Canadá.
«Por lo tanto, tenemos que mirarlo, quizá hayamos ido un paso demasiado lejos, pero es algo que debemos revisar. Creo que quizá tengamos que reconsiderarlo todo un poco, volviendo a cómo lo hacíamos antes«, concluyó el jefe de rendimiento de Aston Martin en pista. Por su parte, Marca da más detalles sobre el asiento de Alonso y aporta que el español usa una especie de cojín (o varios) lumbar hinchable, que se acciona con una perilla de aire y que se ha visto en ocasiones manipular a uno de sus mecánicos en el garaje, minutos antes de salir a cada sesión.









