El mundo del automóvil, condicionado por la electrificación, esta experimentando cambios que llevan, en la mayoría de los casos, a que las cilindradas de los vehículos se vayan reduciendo. Pero no todas las marcas siguen este patrón, es el caso de Cadillac, que se mueve en una dirección contraria para desmarcarse de sus principales rivales. Por ejemplo, fabricantes como Mercedes-AMG están apostando por motores de cuatro cilindros electrificados en los modelos más deportivos, pero Cadillac ha decidido apostar por una fórmula de toda la vida, la de una berlina radical con un motor V8, compreso volumétrico, tracción trasera y cambio de marcha manual, una tendencia que se está perdiendo con las nuevas tecnologías.
Los deportivos tradicionales parecen estar viviendo la etapa final de su vida, la nueva movilidad obliga a ello, pero Cadillac quiere apurar esta tecnología al máximo y, al mismo tiempo, ve aquí una oportunidad para posicionarse respecto a sus rivales y frente al consumidor más tradicional y purista.
Cadillac y las berlinas deportivas
Las berlinas deportivas han dominado el mercado del automóvil durante muchos años, décadas, pero es cierto que tenemos que echar la vista atrás, unos diez años, para ver como este tipo de modelos ha ido perdiendo fuerza. Los modelos alemanes de Mercedes, BMW e incluso Audi. eran una seña de identidad de estos modelos, se combinaba el lujo, la potencia y la precisión. Ahora, la electrificación y el auge de los SUV ha cambiado el panorama por completo.
Por eso, la apuesta de Cadillac es tan ambiciosa como llamativa, quiere tomar el relevo con el CT5-V Blackwing, una berlina que nos devuelve a esta época dorada de la automoción, la de los deportivos clásicos. Y lo hace con un motor de esos que siempre han querido sentir los que aman la conducción, un V8 de 6.2 litros sobrealimentado, capaz de desarrollar una potencia de 685 CV y 913 Mn de par, una bestia que sitúan al modelo entre los más potentes del mercado actual en su categoría.
Y la apuesta es la de una mecánica pura y sin filtros. Toda la potencia está en el eje trasero, y ofrece sensaciones por encima de la eficiencia. El objetivo es emocional, no la búsqueda de la eficiencia, por tanto, la tendencia contraria al mercado actual. Y para dar más libertad y para que cada uno pueda sentir y exprimir la potencia a su antojo, el cambio manual permite recuperar esas sensaciones, algo que también empieza a ser una rareza, donde las transmisiones automáticas dominan ahora el mercado. Esto permite disfrutar de cada marcha y de la potencia.
Cadillac y la competición
Pero Cadillac va mucho más allá, y para que la experiencia pueda ser máxima, ha lanzado una edición especial denominada F1 Collector Series. Desde luego, solo el nombre ya supone un verdadero gancho para quienes buscan sensaciones máximas. Es un homenaje a la llegada de la marca al Gran Circo, a la categoría reina del automovilismo como es la F1 y ha aprovechado este pasado fin de semana con el GP de Miami para presentarlo, lo que le da, más si cabe, una exclusividad extra.
Solo se han producido 26 unidades, una cifra que tiene que ver con la llegada del equipo a la F1, el año 2026, este mismo. Por tanto, este modelo pasa directamente a ser una pieza de colección que está destinado a un público muy selecto.
Ofrece mejoras estéticas y técnicas, incluyendo un paquete «Precision», que mejora de forma considerable el comportamiento dinámico del vehículo gracias, entre otros elementos, a los amortiguadores Magneride, que ofrecen una suspensión más firme, ajustes específicos en la propia dirección, y frenos carbocerámicos. El objetivo, ofrecer un rendimiento único y sobresaliente.
Visualmente, ofrece detalles inspirados en los vehículos de competición, como elementos de fibra de carbono, acabados específicos, y con clara referencia a la F1, algo que también se percibe dentro del coche. E insistimos, aun siendo una pieza de colección, es un coche pensado para ofrecer las mejores sensaciones al volante.
Cadillac desafía a Europa
Pero volviendo al modelo que llegará a Europa, llama la atención, más allá de cifras y de exclusividad, el contexto en el que ale al mercado. Porque aquí, la normativa ambiental es cada vez más estricta, hasta el punto de que solo unos pocos se atreven a seguir apostando por este tipo de modelos deportivos de combustión tradicional.
Cadillac parece no haberse enterado de lo que pasa aquí, solo lo parece, porque tiene muy claro lo que busca, apurar para que los entusiastas del motor tengan una última opción de contar con un vehículo con motor V8 y con tecnología que está cerca de desparecer. El placer de conducir es la gran baza con la que quieren destacar. Sin duda, es una apuesta arriesgada, porque, aun siendo un coche que seguro se convierte en el deseo de muchos conductores, otra cosa bien distinta es hacerse con él.





