Todos los caminos llevan a la electrificación, o al menos, eso es lo que se piensa mucha gente, y muchos fabricantes, pero no todos están dispuestos a seguir esa dirección o, al menos, quieren apurar otras tecnologías que son igual de beneficiosas para el medio ambiente, o lo son de cara a las instituciones. En un mercado donde la hibridación marca tendencia, Dacia sigue apostando por la combustión tradicional, combinado con el gas licuado de petróleo (GLP).
Y la apuesta no parece estar saliéndole mal al fabricante rumano, ahí están las cifras de ventas para corroborarlo. Mientras que la industria apuesta, en general, por modelos que se sitúan entre los 45.000 y los 50.000 euros, SUV principalmente, Dacia ofrece opciones parecidas, pero con precios en torno a los 25.000 euros.
Y no, no hay que renunciar a la etiqueta eco medioambiental. Hablamos del Dacia Bigster, el vehículo, el SUV, más grande de la firma. No es solo poder ofrecer coches baratos y accesibles para la gran mayoría, también de ofrecer opciones inteligentes, coches bien equipados y soluciones prácticas para cubrir las principales necesidades para un conductor medio.
La estrategia tiene base. Dacia controla hoy en torno al 80% del mercado de GLP en España, una posición de dominio que ningún otro fabricante se ha tomado en serio durante años. Desde 2017, la marca ha matriculado más de 150.000 unidades bifuel solo en el mercado español y supera ya el millón en todo el mundo. Y la tendencia se acelera: las ventas de coches a gas crecieron un 77% en 2025 hasta rozar las 60.000 unidades, con el Sandero como modelo más vendido del país y dos de cada tres compradores de Dacia optando directamente por la mecánica GLP. Mientras la mayoría del sector vira hacia el eléctrico puro o el híbrido enchufable, Dacia ha decidido jugar otra liga.
Dacia Bigster y su objetivo
El nuevo Dacia Bigster se va a convertir en el coche más caro de la marca, y eso, para un fabricante acostumbrado a ofrecer coches muy baratos, puede ser un riesgo. Si nos centramos en el tipo de coche que van a comercializar, el precio sigue siendo muy asequible, pero el riesgo está en que, alguien dispuesto a llegar a esas cifras, podría decantarse por otra opción, aunque fuera peor en prestaciones. Pero el Bigster es el más caro porque también, es el más completo.
Se basa en la plataforma CMF-B, las misma del Duster, pero es más grande y tiene mucha más presencia. Es 23 centímetros más largo que el Duster, lo que se traduce directamente en más espacio en su interior, sobre todo en las plazas traseras, ofreciendo más confort. El maletero también es más grande, lo que supone una opción ideal para las familias.
También destaca por su enfoque práctico, ni mucho menos tiene intención de competir con los SUV premium de lujo, pero si quiere ser un referente en cuanto a funcionalidad. Se han encargado de fabricar un modelo con un diseño robusto, moderno y con detalles que le aportan más calidad, como son los acabados en color cobre o las llantas de gran tamaño en las versiones que están más equipadas.
Pero lo que más llama la atención, sobre todo teniendo en cuenta las tendencias actuales en el mundo del automovilismo, es su mecánica hybrid-G de 150 CV. Compuesto por un motor de tres cilindros con tecnología de 48 voltios, puede funcionar con gasolina y con gas, lo que reduce el precio por cada kilómetro recorrido, y tiene la ventaja de poder portar la etiqueta ECO de la DGT, por lo que la normativa y las restricciones ambientales no serán un problema, además de los beneficios fiscales que ofrece.
GLP y autonomía
La tecnología GLP de Dacia es habitual en sus modelos, gracias a ella, entre otras cosas, las ventas le sitúan como una de las marcas de más éxito. Esta tecnología permite repostajes rápidos, es las estaciones de servicio habituales, el gas cuesta casi la mitad que el combustible tradicional, y permite autonomías combinadas de entre 1.000 y 1.500 kilómetros en general.
En el caso del Bigster hybrid-G, cuenta con un depósito de 50 litros de gasolina y otro de 50 litros de GLP, y esta combinación le permite alcanzar los 1.250 km de autonomía real, lo que le sitúan en la pelea respecto a los híbridos enchufables actuales, y supera la capacidad de algunos motores diésel cada vez más obsoletos.
Conviene matizar que ese «150» del nombre comercial es, en realidad, una potencia combinada homologada de 154 CV: el motor 1.2 turbo TCe del eje delantero entrega 140 CV, y el motor eléctrico que mueve el eje trasero suma hasta 31 CV adicionales. Esa potencia se gestiona a través de una caja automática de doble embrague de seis velocidades, una solución que no es nada habitual en el universo Dacia y que, junto con los seis modos de conducción y los 230 mm de altura libre al suelo, justifica el salto de gama que la marca está pidiendo al cliente.
Además de lo relativo al combustible y al GLP, hay que tener en cuenta que este vehículo cuenta con tracción total. El sistema 4×4 del Bigster se basa en un motor eléctrico que acciona el eje trasero, lo que supone una reducción del peso y la propia complejidad del sistema. Por otro lado, mejora la respuesta en los terrenos más complicados, siendo una solución eficaz para quienes buscan un SUV que ofrezca garantías más allá del asfalto.
Un Dacia más caro
El Bigster hybrid tiene un precio de salida de 25.000 euros, pero la versión G 4×4, la más cara, se sitúa en torno a los 32.920 euros. Muchos pensarán que es mucho dinero para un Dacia, y en parte, no les falta razón, es el modelo más caro de la historia de la marca.
Eso sí, si se comparan las prestaciones con otros coches similares de la competencia, observamos que vehículos de iguales características, incluso un poco peores, no tienen precios más bajos de los 40.000 euros, es decir, 15.000 euros más caros que la opción más barata de Dacia y 7.000 respecto a la más cara.
La apuesta de Dacia con el Bigster es arriesgada, sobre todo porque ataca un mercado desconocido para él. La comparación sigue dándole la razón, sigue siendo un coche barato. El problema es la percepción del consumidor que quiere gastar entre 25.000 y 32.500 euros por un coche, que suele mirar marcas que, históricamente, están por encima.
Y ahí es donde se libra realmente la batalla. Por encima de los 30.000 euros, el Bigster Hybrid-G 150 4×4 se mete en el patio del Nissan Qashqai, el Hyundai Tucson, el Kia Sportage o el Skoda Karoq, todos ellos modelos consolidados, con redes comerciales fuertes y, en muchos casos, sin una variante 4×4 con etiqueta ECO en su gama.
Ninguno ofrece, además, la combinación bifuel gasolina/GLP que sí lleva el Dacia, y ninguno baja de los 35.000-40.000 euros en versiones equiparables. La pregunta, por tanto, no es si el Bigster es caro para ser un Dacia, sino si el comprador medio europeo está dispuesto a aceptar que el coche con mejor relación prestaciones-precio del segmento C lleve una insignia rumana en el capó. Si la respuesta empieza a ser que sí, el reposicionamiento de la marca está hecho.





