El mercado del coche eléctrico sigue avanzando en la industria del automóvil, quizá más lento de lo esperado, pero con paso firme, en una única dirección, la electrificación total para los próximos años. Pero es ahora cuando, posiblemente, se esté viviendo uno de los momentos clave que puede tener gran impacto en el futuro, y tiene que ver con el avance de las baterías.
Los coches eléctricos se enfrentan a un gran problema, una barrera que sigue frenando a miles de conductores a realizar una transición total hacia esta movilidad, y tiene mucho que ver con las baterías, más bien, a la autonomía que proporcionan y a los tiempos de carga, y tampoco hay que olvidarse de que dichas baterías son las principales responsables de que los precios de los coches hayan aumentado considerablemente en los últimos años. Lo cierto es que las baterías eléctricas tardan mucho en cargarse, mucho más que lo que supone un repostaje de combustible de toda la vida. Y otro lado, tampoco ofrecen en rendimiento ni la autonomía que ofrece la combustión tradicional.
Sin embargo, en este 2026, la tendencia podría estar cambiando, primero, porque desde China, concretamente desde BYD, se han fabricado una batería de gran capacidad o de carga ultrarrápida. Pero al poco, Lynk&Co 10, ha lanzado una aún mejor capaz de dejar el coche cargado casi a tope en apenas 5 minutos. Pero en Europa no parecen querer quedarse de brazos cruzados, y es el turno de Renault para intentar revolucionar la industria sin que haya que recurrir al gigante asiático.
La nueva batería de Renault
A través de Ampere, la división especializada en movilidad eléctrica de Renault, están trabajando en una nueva química de batería que pondría punto y final a las tecnologías actuales de NCM y LFP, apostando por una solución híbrida que reduciría los precios considerablemente. Un proyecto que está todavía en desarrollo.
La nueva química podría proporcionar un cambio de paradigma en el mercado. Las actuales baterías, presentan una serie de dificultades que impiden avanzar en la dirección deseada. Por ejemplo, las baterías NCM, basadas en níquel, cobalto y manganeso, ofrecen buenas autonomías y prestaciones. Las LFP, compuestas por litio-ferrofosfato, ofrecen menos energía, pero son más seguras. El problema de la primera es que su precio es muy elevado, y el problema de las segundas es que, aun siendo más baratas, ofrecen un rendimiento peor, sobre todo, a medida que las condiciones son más adversas.
El proyecto de Renault supone combinar los mejor de ambas con una química llamada LXMO, siglas de litio y óxido de manganeso, por un lado, ser capaces de mantener prestaciones similares a las baterías NCM, y por el otro, lograr reducir los costes de fabricación significativamente. Y para lograrlo, la clave está en el manganeso, un material que es mucho más abundante y que es mucho más barato, y que permitiría a los fabricantes del viejo continente competir con las marcas chinas, que a día de hoy están poniendo el mercado de los coches eléctricos patas arriba dada las prestaciones, el rendimiento, y, sobre todo, unos precios muy por debajo si se compara con las principales firmas europeas.
Renault no está trabajando en solitario, lo hace junto a la startup estadounidense Stratus Materials, una empresa especializada en nuevos materiales para las baterías eléctricas, y que ahora se encuentran en pleno proceso para conocer si esta química puede producirse a gran escala manteniendo su estabilidad, durabilidad y seguridad.
Una química que puede revolucionar Europa
Las pruebas de estas baterías se están llevando a cabo en el laboratorio de Ampere en Lardy, en Francia, donde se chequea la viabilidad y las futuras cadenas de producción de las baterías.
El objetivo principal es poder reducir los costes, pero no el único: la movilidad eléctrica tiene como principal objetivo cuidar el medio ambiente, reducir las emisiones de CO2. Sin embargo, las propias baterías se han convertido en uno de los elementos más contaminantes del plante, y Renault, busca eso precisamente, fabricar baterías que sean menos contaminantes que las actuales.
La eliminación del cobalto es clave en ambos aspectos, en lo ambiental y en lo económico, ya que las críticas sobre la extracción de este mineral han sido muy grandes y abundantes en los últimos años.
Por otro lado, las nuevas baterías, podrían durar más tiempo que las actuales. Hay que decir que las actuales ya están demostrando tener muchos años, de vida, incluso más que los propios vehículos que se comercializan en la actualidad. La idea es que pueden aprovecharse pasada la vida útil del propio vehículo en cuestión.
Renault prepara una revolución en el mundo de las baterías, en el mercado Europeo. La clave para competir en el mercado chino es reducir costes, y si además, logras una autonomía considerable y un rendimiento muy alto, puede ser el impulso que se necesita para no verse sometido al gigante asiático.





