Mantener el motor en su temperatura óptima de funcionamiento es una de las claves para alargar la vida de tu coche. Y ahí, el gran protagonista silencioso es el líquido anticongelante. Sin embargo, muchos conductores lo confunden con el agua del limpiaparabrisas o, peor aún, lo rellenan con agua del grifo cuando ven el depósito bajo. El resultado suele ser una avería.
Líquido refrigerante: qué es y para qué sirve
Aunque mucha gente lo llama simplemente «anticongelante», el nombre técnico correcto es líquido refrigerante. Se trata de una mezcla de agua desmineralizada (destilada) y un compuesto químico base, generalmente etilenglicol o propilenglicol, junto con aditivos anticorrosivos y antiespumantes. Su función principal es doble y vital para la salud de nuestro vehículo:
- Refrigerar el motor: absorbe el calor generado por la combustión y las partes móviles (pistones, culata, bloque) y lo disipa a través del radiador. Sin él, el motor alcanzaría temperaturas de destrucción en cuestión de minutos.
- Proteger contra el frío: evita que el agua del circuito se congele en invierno. Cuando el agua se congela, se expande y puede partir el bloque del motor o el radiador.
Esta son las dos tareas principales, pero también tiene otras tareas secundarias que también tienen importancia en el funcionamiento y salud de nuestro coche como son elevar el punto de ebullición, 3l agua hierve a 100°C, pero con el anticongelante, la mezcla puede superar los 130°C sin hervir; y proteger contra la corrosión. Los motores modernos tienen componentes de aluminio, hierro, cobre y plástico. El refrigerante incluye inhibidores que evitan la oxidación.
¿Es lo mismo el líquido refrigerante y anticongelante?
Esta es la pregunta del millón. La respuesta corta es sí, son el mismo producto, pero con un matiz importante. Técnicamente, «anticongelante» es una propiedad del líquido refrigerante. El fabricante prefiere llamarlo «refrigerante» porque su función principal en climas cálidos es evitar el sobrecalentamiento, no la congelación. Coloquialmente, se usan como sinónimos. Cuando compras un bote de «anticongelante», en realidad estás comprando líquido refrigerante con capacidad anticongelante.
Tipos de anticongelante: cómo saber cuál necesito
Hacer la elección correcta a la hora de introducir líquido anticongelante en nuestro coche es el punto clave y donde muchos conductores se equivocan. Y es que no todo vale. Usar el tipo incorrecto puede generar reacciones químicas que conviertan el circuito en un gel corrosivo. Los principales tipos según su tecnología (normativa ASTM/SAE) son:
- IAT (Tecnología Inorgánica): el tradicional de color verde o azul. Se usaba en coches anteriores a 1995. Su vida útil es corta (2 años o 40.000 km) y es agresivo con los plásticos modernos.
- OAT (Tecnología Orgánica): suelen ser de color naranja, rosa, rojo o violeta. Están diseñados para coches modernos con muchos componentes de aluminio. Su duración es larga (5 años o 250.000 km).
- HOAT (Tecnología Híbrida): color amarillo, turquesa o azul claro. Combinan lo mejor de ambos mundos. Es el más común en coches europeos modernos (Ford, BMW, Mercedes, PSA).
¿Cómo saber cuál necesita tu coche? La regla de oro es no fiarse del color, ya que los fabricantes no se han puesto de acuerdo. Lo más importante es no mezclar tipos ni colores. Lo que debes hacer es:
- Mirar el manual del propietario: ahí viene especificada la norma (ej: G12+, G13, GS-11, etc.).
- Buscar en la tapa del depósito de expansión: Muchas veces viene grabado el tipo recomendado.
- Consultar con tu concesionario o un taller de confianza: Ellos conocen la especificación exacta.
Cómo echar el líquido refrigerante al coche
Rellenar el nivel es una operación sencilla, pero requiere seguir unos pasos para hacerlo bien y sin peligro. Lo primero es contar con el material necesario: guantes (el anticongelante es tóxico), trapo viejo y el líquido adecuado ya diluido o concentrado + agua desmineralizada.
Para realizar el proceso estos son los pasos a seguir:
- Motor siempre frío: esta es la norma más importante. Si abres el circuito con el motor caliente, la presión disparará líquido a más de 100°C y te provocará quemaduras graves.
- Localizar el depósito: es un depósito de plástico blanco semitransparente con una tapa que suele tener el dibujo de un termómetro o una ola. Tiene marcas de «Mín» y «Máx».
- Comprobar el nivel: debe estar entre ambas marcas. Si está por debajo de «Mín», hay que rellenar.
- Abrir con cuidado: girar la tapa lentamente, permitiendo que salga la presión que pudiera haber quedado (si el motor está frío, no debería haber mucha).
- Preparar la mezcla (si es concentrado): si compraste anticongelante concentrado, hay que mezclarlo al 50% con agua desmineralizada. Nunca uses agua del grifo. Si compraste el líquido «listo para usar», no necesitas hacer nada.
- Rellenar hasta «Máx»: hay que verter el líquido lentamente usando un embudo si es necesario. Es importante no superar la marca de máximo.
- Cerrar bien la tapa: es necesario asegurarse de que la junta de goma esté en buen estado.
- Arrancar y revisar: una vez finalizado el proceso, debemos encender el motor con la calefacción al máximo durante unos minutos. El nivel bajará ligeramente (porque el líquido circula y expulsa aire). Vuelve a rellenar hasta «Máx» si es necesario.
Qué pasa si el nivel de refrigerante es bajo
Conducir con el nivel bajo no es una opción. Las consecuencias pueden ser progresivas y graves: sobrecalentamiento localizado, pérdida de eficiencia del calefactor, junta de culata quemada, golpe de agua o bloque agrietado.













