En la actualidad, y debido en buena parte al cambio climático, la lluvia ya no es exclusiva del norte en nuestro país. Además, en muchos casos está llegando de forma torrencial a lugares donde no se está acostumbrado a su presencia y conducir con ese tipo de condiciones lleva implícito ciertos riesgos.
Uno de esos riesgos es el aquaplaning, un fenómeno por el que conduciendo bajo la lluvia notaremos de repente el volante muy ligero y que el coche no responde haciendo que sintamos que flotamos sobre una capa invisible. Si no reaccionamos, acabará en accidente y con graves consecuencias en muchos casos.
¿Qué es el aquaplaning y cuándo se produce?
El aquaplaning es un fenómeno físico que ocurre cuando un neumático pierde contacto con el asfalto porque por delante de él se acumula más agua de la que puede evacuar. El resultado: el neumático literalmente flota sobre una lámina de agua, dejando de tener adherencia con el suelo.
Para que se produzca el aquaplaning hacen falta tres factores que se combinen:
- Agua suficiente en la calzada: con una fina capa de 2-3 mm y una velocidad alta basta para empezar a perder control.
- Velocidad excesiva para las condiciones: cuanto más rápido vas, menos tiempo tienen los neumáticos para evacuar el agua a través de sus dibujos.
- Neumáticos desgastados o con poca presión: un dibujo de menos de 1.6 mm es ilegal en muchos países, pero incluso con 2 mm el riesgo de aquaplaning se multiplica.
¿Cuál es el momento más peligroso del aquaplaning?
El instante crítico no es solo cuando empieza el deslizamiento, sino los primeros dos segundos después de que las ruedas delanteras pierdan agarre. ¿Por qué? Porque la reacción natural del conductor suele ser la contraria a la que salva la situación.
El peligro máximo llega cuando el volante se vuelve ultra ligero, notas que al girar no cambia la trayectoria; el coche no frena, pisas el pedal y no hay deceleración real; el ABS puede incluso activarse a muy baja velocidad sin frenar de verdad; y el tren trasero se desliza lateralmente. Si las ruedas de atrás son las primeras en perder agarre, el coche hace un trompo que, a más de 80 km/h, es casi imposible de corregir sin entrenamiento previo.
Lo peor es que muchos conductores, al sentir que el coche “no obedece”, frenan a fondo o giran el volante bruscamente. Eso convierte un aquaplaning leve en un accidente seguro. En esos segundos, el coche no es más que un trineo sin control, y cualquier maniobra agresiva te hará salir despedido contra el guardarraíl o invadir el carril contrario.
Cómo evitar el aquaplaning: medidas prácticas que funcionan
Evitar el aquaplaning empieza mucho antes de que empiece a llover. En general, y más en este caso, evitar accidentes depende en gran medida de ti y del mantenimiento que hagas de tu vehículo.
La primera línea de defensa son los neumáticos. El dibujo no es un adorno, sino un sistema para canalizar el agua hacia los laterales. Un neumático nuevo evacúa hasta 30 litros por segundo a 90 km/h. Con 3 mm de dibujo, esa capacidad baja a 15 litros; con 1,6 mm, apenas 5 litros.
Por ello, es importante revisar la profundidad cada 10.000 km. El momento ideal para el cambio es cuando lleguen a 2 mm o un poco más. No es recomendable esperar a la medida legal mínima.
Con respecto a los neumáticos, también es importante circular con la presión correcta. Un neumático desinflado aplasta su banda de rodadura contra el centro, perdiendo capacidad de evacuar agua.
Evitar el aquaplaning también pasa por circular con la velocidad correcta adaptada a las condiciones de lluvia y al asfalto. En carretera mojada, el límite seguro puede ser 30 o 40 km/h menos que el permitido. Si ves que los coches delante levantan cortinas de agua, es señal clara de que el asfalto está saturado y en esas condiciones lo ideal es cirular a 50-60 km/h aunque el límite marque más.
Es importante también evitar los charcos a gran velocidad. Si vemos una zona encharcada lo mejor es soltar el acelerador suavemente, mantener el volante recto y dejar que el coche pase por inercia, ya recuperaremos el control total una vez pasado el charco.
Evitar este fenómeno y el posible accidente que vendría después pasa también por nuestro conocimiento como conductores y por ser muy consciente del asfalto por el que circulamos.
¿Y si ya estás en aquaplaning?: Actúa así en 3 pasos
A pesar de todas las prevenciones, puede pillarte desprevenido. En ese momento:
- No frenes: nada de tocar el pedal del freno. Frenar bloquea las ruedas o confunde al ABS, y el coche seguirá deslizando igual.
- No gires bruscamente: mantén el volante recto o con correcciones mínimas. Girar con las ruedas flotando solo hará que, cuando agarren, salgas disparado hacia el lado contrario.
- Suelta el acelerador y espera: deja que el rozamiento del aire y la propia inercia reduzcan la velocidad hasta que los neumáticos vuelvan a morder asfalto. Cuando sientas el coche estable, ya puedes acelerar o frenar con normalidad.













