Estamos en plena carrera tecnológica en cuanto al coche eléctrico, especialmente, en lo que respecta a la capacidad de las baterías, su autonomía, y su capacidad y velocidad de carga principalmente. Son muchas las empresas que trabajan de manera muy dura para lograr lanzar prototipos que cumplan con lo que los consumidores esperan en cuanto al rendimiento, y al mismo tiempo, que reduzcan el precio, uno de los grandes retos a los que se enfrenta la nueva movilidad. Las alternativas son relativamente conocidas, las baterías de litio, las de sodio… pero hay una tecnología desarrollada en China, hace varios años, totalmente radical respecto a las tendencias actuales y que pasó por la puerta de atrás sin hacer mucho ruido y sin haber sido tenida casi en cuenta. Para conocerla, tenemos que centrarnos en un modelo, el Techrules Ren RS.
Hablamos de un superdeportivo, o mejor dicho, un hiperdeportivo eléctrico que se ha desarrollado con la colaboración de Giorgetto y Fabrizio Giugiaro, y la apuesta tecnológica es la de usar las turbinas inspiradas en los propios aviones, y que genera electricidad y alimenta baterías.
Este proyecto fue presentado en el Salón de Ginebra, un diseño futurista, cifras que parecían de un coche de competición más que de calle, y una solución técnica que sigue siendo sorprendente a día de hoy. Porque son seis motores eléctricos, y una potencia por encima de los 1.280 CV, junto a un sistema de autonomía extendida compuesto por microturbinas que funcionan con combustible.
Techrules Ren RS y las microturbinas
El Techrules Ren RS no nace de cero, es una versión extrema del Ren, un coche desarrollado por Techrules que pretendía demostrar las posibilidades de un sistema de propulsión de turbinas, el TREV (Turbine-Recharging Electric Vehicle).
Una tecnología con un concepto simple, pero un desafío para su ejecución, porque no dependía de las baterías de gran tamaño, depende de varias microturbinas que queman combustible para poder generar la electricidad, actuando como generador para recargar la batería.
De esta forma, se reduce el espacio que ocupan las baterías grandes, porque basta con una de 28 kWh, y aún así, se podía lograr una elevada autonomía, cercana a los 1.170 km, eso sí, usando 80 litros de combustible. Pero hay que situarse en el momento en el que se lanzó el vehículo, una época en la que los eléctricos apenas tenían popularidad.
Más allá de la mecánica, el modelo destaca por una estética más parecida a la que vemos en el mundo de la aeronáutica, con una cabina más parecida a la de un caza, disposición monoplaza y una cubierta transparente que le daba un aspecto aún más futurista.
Seis motores eléctricos y
El Techrules Ren RS ofrecía diferentes configuraciones con distintos esquemas mecánicos, incluyendo una versión de hasta seis motores eléctricos, dos en el eje delantero, y cuatro en el trasero, lo que ofrecía una distribución precisa del par y una tracción excepcional casi desconocida hasta la fecha. En total, 1.287 CV, algo presente solo en los hiperdeportivos más exclusivos del mercado, equiparable, incluso superando, a los modelos de la alta competición. En apenas tres segundos, pasaba de 0 a 100 km/h, y su velocidad máxima rondaba los 330 km/h, siendo uno de los coches más rápidos del momento.
Este vehículo se confeccionó con la colaboración de ingeniería L.M. Gianetti, una empresa italiana que se especializa en proyectos y diseños de competición y vehículos de altas prestaciones. El resultado, un coche con el máximo rendimiento en circuito, sin renunciar a la eficiencia de su inédito sistema energético.
La movilidad eléctrica
Aunque la compañía afirmaba que este sistema TREV podía adaptarse a diferentes soluciones de transporte, no solo a coches de altas prestaciones, y pese a las elevadas expectativas que generó, sobre todo en los especialistas y en los salones internacionales de vehículos de todo el planeta, sobre todo, por la presencia de Giugiaro, resultó imposible consolidar el proyecto. Fueron varios los factores, el primero, la complejidad técnica, después, los precios tan elevados que suponía llevar a cabo el desarrollo, y tercero, que quizá llegó en un momento en el que la industria no estaba preparada y lo que resultaba más sencillo era centrarse en las baterías actuales y su evolución.
Y ya no parece que vaya a haber vuelta atrás. Con el paso de los años, esta tecnología, el propio Techrules Ren RS, ha quedado como una propuesta visionaria que ofrecía un camino alternativo que nadie se atrevió a coger finalmente. Desde luego, como pieza de coleccionista, como un coche para las grandes fortunas, o para los grandes entusiastas de la velocidad, podría tener un espacio, pero no para la industria actual.
La electrificación ha evolucionado por otro camino, aunque el recorrido aún es largo y es posible que lo que hoy parece normal, mañana puede quedar obsoleto, y lo que parece imposible, sea la futura movilidad del mundo.









