Mientras CATL ya presume de haber puesto en la carretera los primeros vehículos con baterías de sodio o sal, BYD ha optado por un camino más estratégico y, posiblemente, más rentable a largo plazo. La compañía está construyendo una división en el segmento del almacenamiento estacionario y con una tecnología de sodio de tercera generación promete costes extremadamente bajos.
Según datos, BYD tiene como objetivo reducir el coste de fabricación de sus baterías de polianiones (NFPP) hasta los 0,04 dólares por vatio-hora (equivalente a unos 40 dólares/kWh) para el año 2027. En aplicaciones a gran escala para la red eléctrica, esto podría traducirse en precios finales por debajo de los 35 euros por kWh, un umbral que muchos expertos consideran revolucionario para el sector del almacenamiento energético.
Dos estrategias opuestas con el mismo material
El mundo de las baterías de sodio se está bifurcando. Por un lado, CATL, en colaboración con Changan Automobile, ha lanzado un vehículo de pasajeros equipado con un pack de 45 kWh de sodio. Es un movimiento lógico para el mercado automovilístico, donde la densidad energética y el peso siguen siendo factores críticos.
BYD, sin embargo, ha decidido reservar su plataforma de polianiones para usos estacionarios o lo que vienen siendo plantas de almacenamiento para la red eléctrica, instalaciones industriales pesadas y proyectos a gran escala. ¿La razón? En estos entornos no importa tanto el peso como la durabilidad, la seguridad y, sobre todo, el bajo coste operativo que además debe de mantenerse durante varias décadas con vistas a conseguir las mejores amortizaciones de la inversión principal.
El sodio está demostrando ser especialmente valioso donde se necesita estabilidad y longevidad más que rendimiento explosivo.
El ingenioso truco técnico detrás de la durabilidad
Las baterías de polianiones tienen un desafío y es que su estructura tridimensional, reforzada por fuertes enlaces de fosfato, hace que la conductividad electrónica sea muy baja, casi como la de un aislante. Esto limitaba su uso práctico.
Los ingenieros de BYD han encontrado una solución mediante una doble modificación. Primero, reducen el tamaño de las partículas a menos de 100 nanómetros, acortando drásticamente la distancia que deben recorrer los electrones. Segundo, aplican un recubrimiento de carbono amorfo que multiplica la conductividad.
El resultado es una celda robusta de 189 Ah y 2,9 V, diseñada para soportar las duras condiciones de las instalaciones fijas. Estas celdas muestran un comportamiento térmico superior y menor generación de gases.
Más de 30 años de vida útil
Las celdas NFPP están diseñadas para superar los 10.000 ciclos de carga y descarga. Bajo condiciones estándar, esto equivale a unos 33 años de servicio.
Esta longevidad es oro puro para las compañías eléctricas y los desarrolladores de energías renovables. Las baterías de sodio son perfectas para equilibrar la intermitencia del sol y el viento durante décadas. Además, complementan perfectamente otras tecnologías emergentes como las baterías de estado sólido en proyectos híbridos a gran escala.
El principal obstáculo que aún frena la masificación
A pesar de los avances, el mayor cuello de botella sigue siendo el ánodo de carbono duro, el material negativo esencial. Su cadena de suministro global está fragmentada, sin procesos de fabricación totalmente estandarizados, lo que genera variaciones en la producción.
Los analistas de Minmetals Securities estiman que la paridad de costes completa con las baterías LFP no se alcanzará hasta 2027. Aun así, tanto BYD como CATL están invirtiendo en sodio para reducir su dependencia del litio y protegerse contra la volatilidad de precios de las materias primas.
A pesar de los avances, las tecnologías de litio (LFP o níquel) seguirán dominando el transporte de alta velocidad donde se necesita mucha energía en poco espacio y con un peso reducido. Las celdas de polianiones de sodio, en cambio, se especializarán en maquinaria pesada, almacenamiento estacionario e infraestructura fija, donde prima la longevidad y el precio.













