La industria automovilística para tener una única dirección, la electrificación. Las principales firmas de todo el mundo cada día destinan más recursos a este tipo de motorización, y sumado a la llega a Europa de los comerciantes chinos, la carrea por dominar los coches del futuro, es más encarnizada que nunca. Sin embargo, algunos fabricantes se niegan a abandonar la combustión interna, y quién sabe, puede que esta apuesta les salga más, o puede que acaben siendo los grandes triunfadores, porque en los últimos meses, hay movimientos y presiones para que el fin de la combustión se aplace por mucho tiempo, y hay muchos factores, e intereses, que van en esa dirección. El primero tecnológico, y es que, muchos fabricantes están demostrando que esta tecnología puede ser más respetuosa con el medio ambiente de lo que parecía en un momento. Y el segundo factor, económico, y tiene que ver con la gran ventaja tecnológica del mercado chino en cuanto la movilidad eléctrica.
Mientras las fuerzas políticas acaban por determinar cuál será el futuro de la movilidad, Morgan sigue a lo suyo, uno de los ejemplos más extremos de quienes mantienen su apuesta por la combustión interna, y también los coches construidos artesanalmente. Esta pequeña fábrica de Malvern, en Inglaterra, sigue construyendo coches a la antigua, con bastidor de madera, carrocería de aluminio batida a mano y un nivel de personalización que ningún fabricante de volumen puede ofrecer.
El Midsummer Coupé es lo último coche que ha salido de esa fábrica, y es una pieza que, desde luego, merece prestar mucha atención. Junto a Pininfarina, el estudio de diseño italiano responsable también del Midsummer Barchetta de 2024 del que parte, ha diseñado nueve unidades únicas, todas ya vendidas antes de que se presentara públicamente.
Aluminio y bastidor de madera
El coche parte de una petición de un cliente, que propuso que el Barchetta, el descapotable de carrocería abierta que Morgan lanzó en 2024, también con unidades muy limitadas, podrá convertirse en un coupé. En vez de cambiar el techo, la fábrica empezó un proyecto de cero. En cuanto al mismo techo, Pininfarina diseñó para el Midsummer Coupé una cubierta casi completa de cristal. La línea del techo cae hacia la parte trasera de forma limpia, cambiando las proporciones del coche respecto al Barchetta, pero manteniendo siempre, una coherencia con el resto de la carrocería. Los pilares A son de aluminio mecanizado en macizo, con vidrio estructural pegado y construcción remachada a contrabulon. Este diseño, según señalan desde Morgan, sale de un desarrollo estructural único hasta la fecha, con un enfoque de arquitectura diferente al del descapotable, dando como resultado mucha más rigidez.
Otras características llamativas son las manillas de las puertas, integradas en la línea de cintura de aluminio. Los guardabarros son de aluminio formada a mano con ventanillas, con detalles de acero inoxidable pulido como los del Barchetta, y las llantas son 19 pulgadas, forjadas con un diseño de múltiples radios que es exclusivo de este modelo. Debajo de todo eso hay un bastidor de madera que es marca de la casa. Así han construido sus coches durante la historia.
Sin rastro de movilidad eléctrica
Más allá de su diseño único y artesanal, que podría sobrevivir a la movilidad que está llegando en la actualidad, lo que destaca es su motor, digamos convencional, sin nada eléctrico. Es un un seis cilindros en línea de 3,0 litros de BMW, el mismo que equipa modelos como el BMW M340i o el Toyota GR Supra en versión europea. La reputación de este motor es muy sólida, tanto en carácter como en sonido, encaja a la perfección en este coche. Aunque no hay cifras oficiales de potencia, en el Barchetta hablamos de alrededor de 340 CV, mucho para el peso y el tamaño.
Precio y exclusividad
Obviamente, este coche es casi inalcanzable, solo hay 9, y el precio, solo será apto para los amantes del motor dispuestos a gastar mucho dinero. Aunque no se conoce el precio oficial, el Barchetta ronda los 230.000 euros. Si este modelo costaba ese precio con 50 unidades fabricadas, este, al ser más exclusivo, apunta a un precio superior. Teniendo en cuenta que el trabajo para confeccionarlo es aún más complejo, empezando por el techo, y mucho más, se espera eso, un precio que esté más cercano a los 300.000 euros.
Así que, por el momento, ya no es que Morgan haga coches exclusivos y únicos, es que mantiene la tradición hasta el extremo, y eso conlleva motores convencionales, potentes, con sonido, con rugido. No cabe duda de que, mientras el mercado lo permita, seguirá vendiendo coches a un público exclusivo. La pregunta es, qué van a hacer si finalmente se impone la movilidad eléctrica. De momento, podrán seguir apurando esta tecnología, incluso más de lo previsto en un primer momento. La duda es, hasta cuándo.









