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Red Bull está perdiendo lo que le hizo grande: el problema que empieza a preocupar a Verstappen

Red Bull está perdiendo lo que le hizo grande: el problema que empieza a preocupar a Verstappen

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Por: Jorge Majdalani

Publicado: 10.08.2026 09:00

Verstappen lleva semanas quejándose de la degradación de su coche, y esas críticas, muy visibles tras Hungaroring, han tapado un problema más profundo y más difícil de medir. Es lo que el periodista Edd Straw define en The Race como «degradación de equipo»: la posibilidad de que el imperio de Red Bull en la Fórmula 1 se esté desmoronando poco a poco ante nuestros ojos.

Un mal año en Red Bull, pero no solo por el coche

Red Bull no está teniendo una mala temporada, sobre todo si se tiene en cuenta el notable arranque de su nueva división de motores, Red Bull Powertrains. Pero la frustración de Verstappen es perfectamente comprensible. Ya hubo dificultades el año pasado, aunque el equipo se recuperó y el neerlandés llegó a estar a solo dos puntos del título. Este año, sin embargo, representa un nivel de dificultad distinto para lo que hoy es, con diferencia, el más débil de los cuatro grandes equipos de la parrilla.

Podría tratarse de un simple bache antes de resurgir como fuerza ganadora de títulos, pero también podría ser la señal de declive de lo que podríamos llamar el Red Bull 2.0, dado todo lo que ha cambiado en los últimos años.

Las salidas que han vaciado la sala de máquinas

No se trata solo del goteo de salidas de personal clave: Adrian Newey, Christian Horner, Jonathan Wheatley, Helmut Marko o Paul Monaghan, este último con destino previsto en Cadillac, entre otros nombres. Se trata también de un cambio de fondo en la manera en la que el equipo funciona de arriba abajo.

La clave del éxito de Red Bull residía en su capacidad, pese a su tamaño, de funcionar como un equipo muy cohesionado, hasta el punto de que el propio Horner lo describió una vez como «un gran equipo de Fórmula 3000».

Esa era la gran ventaja de la cultura de Red Bull, lo que le permitía moverse rápido y reaccionar de inmediato, fijando el listón en diseño, desarrollo, producción y ejecución en pista que dejaba a los rivales por detrás.

El vacío que dejó Mateschitz

La posición que ocupaba Horner era determinante para eso, y no se pueden ignorar las ventajas de tener un jefe de equipo con la autonomía y el poder que él tenía, más allá de la opinión que cada uno tenga sobre su figura. Su posición única significaba que era «solo» un empleado, pero con la autoridad para dirigir el equipo a su manera, con una intervención mínima por parte del cofundador de Red Bull, Dietrich Mateschitz.

Una de las claves del éxito de Mateschitz al frente del fenómeno que es Red Bull como empresa fue nombrar a las personas adecuadas y darles poder para hacer su trabajo. No es que se mantuviera completamente al margen, sino que se centraba en el panorama general en lugar de intervenir por intervenir. Actuaba cuando era necesario, ejerciendo su poder con moderación pero con precisión quirúrgica, dejando el detalle del día a día a los demás.

Todo empezó a cambiar cuando Mateschitz murió, en octubre de 2022. Era quizá inevitable que Red Bull como entidad corporativa quisiera afirmar su control sobre una parte tan visible de su imperio que hasta entonces había gozado de gran autonomía.

La salida de Horner el año pasado fue consecuencia de ese deseo de control, y aunque la supervisión corporativa es necesaria por varias razones —gestión financiera, estándares de conducta, cumplimiento legal, valores de marca—, resulta perjudicial cuando se aplica con algo más que mano ligera en el terreno operativo.

Red Bull F1 problema Verstappen
Mark Thompson/Getty Images

Mekies, con menos margen de maniobra que Horner

Uno de los puntos fuertes de Horner era cómo jugaba la política del paddock, tanto en público como entre bastidores, en beneficio de su equipo. Es precisamente ahí donde el equipo se muestra ahora más débil. Laurent Mekies ha hecho un buen trabajo durante el último año, pero su poder es mucho menor que el de Horner.

No es que sea menos capaz, sino que carece de la autonomía de su predecesor. Oliver Mintzlaff, CEO de proyectos corporativos de Red Bull, todavía tiene que demostrar hasta qué punto es un buen estratega en el paddock, o si es capaz de ejercer el poder que tenía Mateschitz con la misma eficacia.

Según Straw, es difícil imaginar que un Horner tan hábil políticamente hubiera gestionado tan mal la batalla del ADUO como lo ha hecho Red Bull, un terreno de juego político clásico en la Fórmula 1 en el que el equipo ha sido superado por completo.

Red Bull se ha vuelto predecible

Red Bull debe buena parte de su éxito histórico a salirse del guion, a ser atrevido, a hacer las cosas de forma diferente a los demás. Últimamente, sin embargo, se ha convertido en uno de los equipos más grises y predecibles en cuanto a su forma de operar en público.

También hay dudas en el plano técnico, con problemas de equilibrio persistentes y un rendimiento errático del RB22. No es que Red Bull esté fallando técnicamente, sino que ha retrocedido y le cuesta encontrar una dirección de desarrollo firme y unas características consistentes en el coche.

De hecho, Red Bull fue durante años el patrón de referencia en las paradas en boxes, pero ahora ha retrocedido. En la clasificación de paradas de DHL, ocupa la cuarta posición, un dato respetable, pero por detrás de su propio equipo filial, Racing Bulls. Y para más inri, Racing Bulls firma tres de las cinco paradas más rápidas de la temporada, mientras que el mejor tiempo de Red Bull ocupa solo el octavo puesto de la general.

Verstappen Red Bull F1
Mark Thompson/Getty Images

Verstappen, el canario en la mina

Es imposible sacar una conclusión definitiva, pero hay motivos para la preocupación, y existe un sistema de alerta temprana visible desde fuera. Verstappen es el canario en la mina; si tiene fe en lo que ve y vive entre bastidores, debería sentirse cómodo para continuar a largo plazo, no solo pensando en 2027, sino también más allá.

Lo que determinará si Red Bull puede volver a alcanzar las alturas que ha escalado en el pasado es si consigue seguir operando como una organización afilada y centrada en el rendimiento, sin que la ralentice una dirección corporativa pesada.

El equipo de Milton Keynes todavía cuenta con instalaciones de primer nivel y algunos de los mejores profesionales de la parrilla repartidos por toda la estructura, pero la pregunta es si mantiene la cohesión interna y la autonomía necesarias para aprovechar todo ese potencial.

Es imposible responder a esto de forma definitiva ahora mismo, porque estos ciclos se juegan en años, no en meses, incluso en una competición tan rápida como la Fórmula 1.

Hay, eso sí, señales preocupantes, y el éxito futuro puede depender de que la matriz de Red Bull entienda dónde termina la supervisión necesaria y dónde empieza el intervencionismo que limita al equipo. La materia prima sigue estando ahí, pero para que Red Bull vuelva a resurgir, resulta esencial que la compañía en su conjunto entienda la fórmula que les llevó a ser grandes en primer lugar.

EL PADDOCKvia El Paddock

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Jorge Majdalani

Jorge Majdalani

Jorge es periodista y SEO formado en la UAM, de los que se adaptan a todo y siempre están a varios frentes. Creció con la inspiración de Fernando Alonso y con la constancia que le inculcó su padre, y desde entonces no ha dejado de buscar nuevos retos. Inició su trayectoria en medios locales de la provincia de Granada y, con el tiempo, ha pasado por distintos proyectos y cabeceras en España. Ha trabajado como redactor en portales, revistas y periódicos, con especial foco en información deportiva y del motor. En Autonoción cubre la actualidad del motor y, especialmente, la Fórmula 1.

Contacto: info@autonocion.com
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