Max Verstappen y Carlos Sainz se han convertido, sin buscarlo, en los dos nombres que tienen bloqueado el mercado de pilotos de la F1 de cara a 2027. Aunque más de la mitad de la parrilla afronta el resto de temporada sin contrato asegurado, la silly season apenas se mueve. Todo apunta a que la solución pasa antes por ellos que por cualquier otro piloto, y ninguno de los dos está cómodo con lo que le está dando su equipo.
Verstappen firmó con Red Bull hasta 2028, pero su contrato incluye una cláusula de salida que se activaría si no está entre los dos primeros del Mundial al llegar el parón veraniego. Esa vía de escape, de momento, no le hace falta: le separan 103 puntos de Kimi Antonelli con solo dos citas por disputarse, así que su continuidad pasa más por una decisión personal que por una obligación contractual.
El neerlandés siempre ha dejado claro que su prioridad es terminar su carrera en Red Bull, aunque con matices que ha repetido en distintas entrevistas a lo largo del año. Su entorno, de hecho, ha insistido en que ganar sigue siendo lo único que de verdad le importa a la hora de decidir su futuro.
El problema es que el RB22 no ha estado a la altura de Mercedes ni de Ferrari durante buena parte del campeonato, y en ocasiones tampoco de McLaren, algo que Verstappen ya no oculta en sus declaraciones tras las carreras.
El accidente de Silverstone, la gota que colma el vaso de Verstappen
A la falta de ritmo se ha sumado un problema de fiabilidad que ha encendido todas las alarmas: por segunda carrera seguida, un fallo en el ala trasera al cerrarse el sistema de aerodinámica activa ha provocado un susto serio.
En Austria pudo salvar el fin de semana en la Q3, pero en Silverstone el fallo le dejó fuera de carrera a pocas vueltas del final, en una curva rápida y a alta velocidad.
Verstappen no escondió su malestar al bajarse del coche. «Podría haberme lastimado gravemente dos veces», reconoció tras el abandono, dejando claro que la avería no es solo una cuestión de rendimiento, sino también de seguridad. El propio piloto admitió además que su resultado en Gran Bretaña fue más fruto de la fortuna ajena —problemas de otros rivales— que de un coche realmente competitivo.
Sainz, la segunda pieza del rompecabezas
Si Verstappen decide hacer las maletas, Sainz aparece como el candidato natural para ocupar ese asiento en Red Bull, algo de lo que ya se habla abiertamente en el paddock. Autonoción.com ya apuntó esta posibilidad hace unos días.
Pero el madrileño tiene su propio dilema: debe decidir si sigue apostando por Williams o si busca un proyecto distinto, y el Gran Premio de Gran Bretaña no ayudó precisamente a despejar dudas.
El nuevo alerón delantero, que prometía un salto de rendimiento importante, no cumplió lo esperado en pista, y Sainz no se mordió la lengua al respecto. Reconoció que el paso adelante buscado no ha funcionado, y admitió que la situación «empieza a ser preocupante y frustrante». Para el español, ese desfase entre lo que marca el túnel de viento y lo que luego se ve en pista es la señal más clara de que Williams tiene un problema de correlación que arrastra desde hace varias carreras.

Las opciones sobre la mesa para 2027
Sainz ha señalado el parón veraniego como el momento en el que aclarará su futuro, coincidiendo con la ventana en la que se espera que se mueva buena parte del mercado.
Sus alternativas, de entrada, son limitadas: Alpine y Audi ya intentaron ficharle para 2025 y él mismo rechazó ambas ofertas en su momento. Ahora, Flavio Briatore deberá decidir si mantiene su confianza en Franco Colapinto o vuelve a la carga con Sainz, mientras que desde Audi, Mattia Binotto ya ha dejado ver que insistirán por sumarlo a su proyecto, lo que dejaría a Nico Hulkenberg en una posición muy incómoda.
Cuándo empezará a moverse todo
Con Leclerc y Hamilton ya renovados en Ferrari, Antonelli atado a Mercedes y Norris y Piastri blindados en McLaren, la pieza que falta por colocar sigue siendo Verstappen. Su decisión, que se espera entre agosto y septiembre, será la que finalmente desbloquee el resto de movimientos, incluido el de Sainz. Hasta entonces, el silly season de 2026 seguirá funcionando como una partida de ajedrez en la que nadie mueve ficha sin saber qué va a hacer el otro.









