Dodge ha aprovechado el 60º aniversario del Charger para recuperar uno de sus apellidos más emblemáticos, el Super Bee, y lo hace a lo grande con la llegada del nuevo Charger Super Bee Launch Edition 2027, un modelo que entrega 608 CV (447 kW). Aunque los Hellcat están claramente por encima, nunca antes un Super Bee había tenido tanta potencia. Es más, esto no lo ha conseguido ninguno en casi seis décadas.
Un tres litros que dicen que rinde como un V8
Bajo el capó encontramos el seis cilindros biturbo de 3.0 litros que Dodge bautizó como SIXPACK, pero aquí trabaja en una versión exclusiva de alto rendimiento. Los ingenieros montaron turbos Garrett más grandes, de 56 milímetros, que soplan por encima de 2 bares de presión, revisaron la admisión y reescribieron la centralita del motor. El resultado: 608 CV y 720 Nm de par, con el máximo de prestaciones disponibles desde las 3.000 vueltas. Eso se traduce en unos 203 CV por litro de cilindrada, una densidad de potencia que, según la marca, no tiene rival entre los muscle cars.

¿Y en la práctica? Un 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y los 402 metros dese parado en 11,8. Para poner esas cifras en contexto y que te des cuenta de lo bestia que es este apellido, el último Super Bee de la era HEMI, el de 2023, necesitaba 4,5 segundos para el mismo sprint y 12,4 en el cuarto de milla. También supera al actual Charger Scat Pack, hasta ahora el tope de gama SIXPACK.
La obsesión: aguantar la décima vuelta igual que la primera
Pero Dodge insiste en que este coche no es solo una ficha técnica con números muy gordos. La obsesión del proyecto fue la repetibilidad. Por eso el sistema de refrigeración crece más de un 50% en el circuito de alta temperatura y más del doble en el de baja, con radiadores auxiliares escondidos. Ese frontal, rediseñado desde cero, aumenta el caudal de aire hacia los radiadores en un 30% y, de paso, genera más de 45 kilos adicionales de carga aerodinámica a 241 km/h.
Frenos, ruedas y suspensión: un auténtico setup para el circuito
Por primera vez en un Charger SIXPACK aparecen discos ventilados Brembo de 406 mm en los dos ejes, mordidos por pinzas fijas de seis pistones delante y cuatro detrás. La superficie de pastilla crece un 27%, lo que según Dodge triplica la resistencia a la fatiga frente a cualquier otro Charger de esta generación. Las llantas forjadas de 508 mm de diámetro y 279 mm de anchura calzan neumáticos Goodyear Eagle F1 Supercar 3 en dimensiones 305/35 ZR20, y la suspensión estrena amortiguadores adaptativos que ajustan su tarado cada 10 milisegundos.
Modos de conducción totalmente nuevos y un botón que manda todo a las ruedas traseras
El volante incorpora un botón específico que manda toda la potencia al eje trasero al instante, a cualquier velocidad. Llegan por primera vez a esta generación los modos Track y Drag, vuelve el Torque Reserve para acumular presión de turbo antes de una salida lanzada, y debuta el Race Prep, que mantiene el ventilador funcionando con el motor apagado para bajar temperaturas entre pasadas. Como guinda del pastel incorporan el Drive Experience Recorder de Cosworth que registra vídeo a 1080p, sonido y telemetría de cada vuelta.
Tres colores y un abejorro rediseñado
La edición de lanzamiento se ofrecerá en tres colores: el nuevo Sucker Punch, un amarillo verdoso muy llamativo; el gris Shady, también inédito; y el clásico Diamond Black. Todos lucen las franjas laterales «stinger» en negro brillante, pinzas de freno en Hyper Lime y un logotipo del abejorro completamente rediseñado, ahora inspirado en la turbina de un turbo. Dentro, los asientos deportivos tapizados en tela cuentan también con el logo bordado y costuras en tono Sour Lemon.
Producción limitada y precio aún por confirmar
Será un modelo de producción limitada. Dodge guarda los detalles del precio y disponibilidad, que promete anunciar antes de que acabe el año.
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