Las nuevas normativas ambientales dictadas desde la Unión Europea, han provocado un cambio radical en un mundo del motor, donde la combustión interna que ha propulsado los vehículos a lo largo de la historia, tiene los días contados en un futuro incierto pero que cada vez está más cerca. La fecha límite, la de la comercialización de los vehículos con gasolina o diésel, estaba marcada para el año 2035, aunque la presión de la industria y de algunos gobiernos han retrasado la fecha, aunque no se sabe hasta cuando, aún queda por debatirlo.
Eso sí, la industria, por su parte, lleva años trabajando en lo que será la nueva movilidad, y la electrificación es la gran protagonista, al menos ahora, de la transición que está sufriendo el sector. A medida que van pasando los meses, años, los vehículos eléctricos son mejores, sobre todo en lo que más cojean, la autonomía y el tiempo de carga. Y aunque son muchos quienes han dado el salto a la electrificación 100%, la mayoría ha iniciado una transición lenta pasando primer por los coches híbridos y así contar con las ventajas de la electrificación en ciudad, y contar con el máximo rendimiento del combustible en carretera. La electrificación ha cogido ventaja, pero podría haber alternativas que la desbancaran o, por qué, que obligara a la convivencia.
El nuevo motor español
Y es que, un grupo de ingenieros de Gradada de la fábrica número, lleva años trabajando con una tecnología que podría cambiarlo todo, y que rompe con las teorías mecánicas de siempre. Se trata del desarrollo de un propulsor que no lleva cigüeñal, reduce el número de componentes y funciona tanto con combustible convencional como con hidrógeno. Son más de diez años de trabajo y está alcanzado un nivel de madurez lo suficientemente elevado como para que se haya añadido a un coche, un Mazda MX-5.
En primer lugar, sorprende que estemos hablando de un nuevo concepto en un motor de combustión, estos otros motivos, porque llevan décadas funcionando de forma similar, sobre la misma base, con pistones, bielas, cigüeñal y sistemas complejos mecánicos que permiten transformar el movimiento lineal en energía útil.
INNengine se fundó en 2011, y casi desde entonces, comenzó a desarrollar una arquitectura propia que se base en pistones y una pista de levas que elimina el cigüeñal. Lo que deriva en una mecánica mucho más compacta y sencilla, con el 70% menos de piezas respecto a un motor habitual. Por tanto, menos componentes, que deriva a su vez en menos peso, en menos fricción interna y un precio más barato. Por otro lado, su diseño favorece al equilibrio de masas, lo que reduce drásticamente las vibraciones y aporta más eficiencia.
Según la empresa, se obtiene la potencia de motores actuales de mayor cilindrada, lo que hace que se contemple, no solo para automóviles, también para motocicletas, generadores eléctricos, en aplicaciones industriales o en pequeñas aeronaves.
Y lo más llamativo, es que no se ha fabricado un único prototipo, se han fabricado varias versiones con el objetivo de demostrar que el concepto es válido para muchas necesidades y escalas.
Capacidad para funcionar con hidrógeno
Si hay que quedarse con un concepto claro de la compañía, ese se llama e-REX, y es una mecánica que se ha concebido para actuar como propulsor o como extensor de autonomía en coches eléctricos. El motor tiene una cilindrada de 700 centímetros cúbicos y es capaz de desarrollar una potencia de 120 CV a 5.500 rpm. Ofrece un par de 244 Nm entre 1.500 y 3.500 rpm, cifras muy sorprendentes para sus dimensiones.
Hablamos de 41 centímetros de longitud y 24 de diámetro, y el conjunto destaca por lo ligero que es, entre los 31 y los 38 kg, un peso que está muy por debajo de los motores habituales que tienen la misma potencia.
Y lo más importante, lo que puede ser clave para el futuro, es que el motor, no solo puede funcionar con gasolina tradicional, también puede hacerlo con hidrógeno, una tecnología igual de beneficiosa para el medio ambiente con la electrificación, pero que está capacitada para ofrecer el mismo rendimiento que el combustible tradicional, y eso puede ser clave en un sector repleto de conductores que quieren sentir la conducción como lo han estado haciendo hasta ahora.
La comercialización del motor
Por el momento, estos motores no se ven en las carreteras por la propia política de INNengine, ya que la empresa, por el momento, no vende los propulsores a particulares, pese a que ya se han probado y ya se conoce su eficiencia. De momento trabajan con socios industriales, fabricantes y empresas tecnológicas que tienen interés en integrar esta solución en futuros desarrollos.
Aun así, dado los resultados y las muchas opciones que ofrece este motor de cara al futuro, podría ser clave en los próximos años para cambiar la movilidad y, quién sabe, quizá la electrificación no sea la única tecnología con la que moverse.









