La movilidad está cambiando. Avanza poco a poco, pero con firmeza, hacia una nueva manera de desplazarnos en la que las emisiones y el cuidado del medio ambiente cobran más protagonismo que nunca.
Cada vez importan menos las sensaciones de conducir, la experiencia al volante, la sensación de velocidad, de adrenalina. Y aunque todavía son millones las personas que se decantan por este tipo de conducción, la tendencia y la nueva forma de ver el mundo van dejando atrás los vehículos de combustión. Algunos de ellos son ya parte de la historia del automovilismo.
Pero hay quien se niega a dejar marchar esta tecnología, quien avanza mirando al pasado, buscando revivir coches que han marcado un antes y un después en la industria.
Es el caso de Ian Callum, para los más expertos de sobra conocido. Entre otros motivos, porque ha estado 20 años, de 1999 a 2019, siendo director de diseño de Jaguar, y entre sus logros está el de conseguir que la marca recuperara el atractivo que había perdido en el tramo final del siglo XX.
Suyos son coches tan emblemáticos como el XK, el XF o el F-Type, referencias con las que logró frenar el imparable auge de las marcas alemanas.
Pero ahora va por libre. Tiene su propio estudio, Callum Designs, y se puede permitir hacer algo que muy pocos pueden y saben hacer: reinterpretar coches históricos para la actualidad. Lo hizo con el Aston Martin Vanquish, y ahora es el turno de un vehículo que fue el más rápido del mundo en el 92, el Jaguar XJ220.
De momento es solo un concepto, no se sabe si habrá producción, aunque la puerta está más que abierta.
Hay una curiosidad en todo esto. El XJ220 original no salió de la mano de Callum: es anterior a su etapa en Jaguar. Antes de aterrizar en la firma del felino, el diseñador escocés había firmado en Aston Martin modelos como el DB7, el DB9 o el propio Vanquish, y ya en Jaguar dio forma al C-X75, el sucesor espiritual del XJ220 que se quedó a las puertas de producción. De hecho, buena parte de las proporciones de este nuevo concepto beben directamente de aquel C-X75.

El nuevo Jaguar XJ220
En un primer momento solo se enseñó el perfil lateral y el tres cuartos trasero del coche, así que a primera vista quedaba una gran incógnita: cómo habría resuelto los emblemáticos faros escamoteables del modelo original.
Ciñéndonos a lo que se ve, los voladizos delanteros y traseros se han recortado, lo que aporta una apariencia más compacta y concentrada. El vehículo original medía casi cinco metros de largo (4,93 m), un tamaño idóneo para la época, quizá no tanto para el momento actual.
Se conserva la silueta general, con la burbuja de techo muy baja y muy alargada tan reconocible del modelo original. Tampoco cambian las tomas de aire laterales ni la forma general de las ventanillas, lo que hace que el coche sea perfectamente reconocible.
Cambian las superficies, más limpias y tensas, y el tren trasero acapara la transformación más evidente: una barra de luces LED muy fina se incorpora eliminando el conjunto de pilotos, y la rejilla que protegía a los pilotos se reinterpreta con una firma más luminosa.
En cuanto al difusor trasero, es muy grande y resulta muy agresivo, con dos grandes aletas centrales, mientras que el alerón integrado mantiene una interrupción central que luce como en la versión original, pero con un diseño más contemporáneo. Por último, las llantas son de tipo disco macizo, como en el modelo de 1992, y el conjunto se presenta en un tono plata que guiña al color característico del original.
Eso sí, esa gran incógnita ya tiene respuesta. En las imágenes que se han ido conociendo después, Callum ha mostrado el frontal, y no hay rastro de los faros escamoteables: los sustituye por unas ópticas LED finas y muy bajas. Y ha ido incluso más allá, presentando también una versión GT1 de corte competición.
El Jaguar XJ220 de 1992
Este vehículo, desde que se presentó en 1988 en el Salón de Birmingham (el British Motor Show), esconde detrás una historia de cambios provocados por la crisis económica de la época.
Su diseño original, el del prototipo de la presentación, montaba un motor V12 de 6,2 litros, cuatro ruedas motrices y unos 530 CV, y la promesa era llegar a las 220 millas por hora, el equivalente a unos 354 km/h.
Pero aquella crisis provocó cambios que no gustaron a quienes habían reservado el vehículo. Se pasó a un motor V6 biturbo de 3,5 litros, que derivaba del que usaba el Metro 6R4 en el campeonato de rally, con 549 CV y tracción trasera. Por el camino se quedaron también las puertas de tijera del prototipo y el ABS, que nunca llegó a montarse en los coches de producción.
El salto entre lo que se prometió y lo que finalmente se entregó resume toda la historia del XJ220:
Pese a todos estos problemas, pronto se convirtió en todo un mito y batió récords impensables. Fue el coche de producción más rápido del mundo en ese momento, capaz de alcanzar los 349 km/h en el circuito italiano de Nardò, un récord que mantuvo hasta 1994, cuando lo destronó el McLaren F1.
Los cambios de última hora, sin embargo, pasaron factura. Estaban previstas 350 unidades, pero muchos de los clientes que habían reservado el modelo se echaron atrás al conocer las modificaciones, y al final solo se fabricaron 275. Esa exclusividad forzada terminó, con los años, elevándolo aún más.
Y claro, con todo esto, que Ian Callum haya diseñado una reinterpretación del Jaguar XJ220 ha generado sorpresa y expectación. Es el revivir de un coche que causó verdadera sensación en los años 90 y que ahora se moderniza, aunque de momento solo sea sobre el papel.
Resulta además un contraste curioso: mientras Jaguar mira de lleno al futuro —en octubre presenta el Type 01, una imponente berlina eléctrica de lujo con la que rompe con todo su pasado—, Callum se gira hacia atrás para rescatar uno de los mayores iconos de la marca.
Ahora toca esperar a ver si se atreven a dar el paso y llevarlo a producción. Un coche del pasado en plena actualidad, con todo lo que está cambiando la tecnología, pero que, en caso de lanzarse como edición limitada y sin los problemas de hace 30 años, a buen seguro se vendería solo.









