Bentley va a lanzar su primer coche eléctrico y durante el último año, la mayoría de especialistas daban por hecho que se llamaría Barnato. Pero finalmente, tras registrar la marca en Estados Unidos y en la Unión Europea, se ha decantado por Torcal, rindiendo homenaje a Málaga.
Woolf Barnato, uno de los legendarios Bentley Boys, fue tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans, y después, presidente de la compañía, entre 1926 y 1931, y todo indicaba que el primer eléctrico llevaría su nombre, pero no. Finalmente, se hace referencia, y homenaje, al paraje kárstico de El Torcal de Antequera, en Málaga.
El vehículo se va a presentar de forma oficial el próximo 23 de septiembre en Londres, y su producción arrancará en 2027, uniéndose a la lista de eléctricos de ultralujo, donde ya tienen presencia marcas míticas con modelos como Rolls-Royce Spectre, el Ferrari Luce y el próximo Jaguar Type 01.
El nuevo Bentley Torcal
Desde hace más de un año, andaba circulando un rumor en torno al nombre Barnato, alimentado tanto por los papeles de registro de marca como por el propio simbolismo de honrar a uno de los personajes más significativos de la historia de Bentley. No obstante, la marca ha elegido Torcal.
Y no es un capricho: el nombre continúa una costumbre reciente de la casa, la de bautizar sus modelos con paisajes extraordinarios, como ya hicieron con el Bentayga, que remite al Roque Bentayga de Gran Canaria, con el Bacalar, la laguna mexicana, o con el Batur, el volcán de Bali.
Hay, además, una segunda lectura que a Bentley le viene de perlas: Torcal deriva del latín torquere, retorcer, exactamente la misma raíz de la que procede la palabra par motor. Un guiño elegante para un coche que va a entregar par a raudales desde cero revoluciones.
De momento, poco se sabe del coche, porque en la única imagen que ha mostrado la marca solo se ve la parte trasera, y ahí se aprecia un portón trasero de líneas limpias, unos pilotos traseros muy finos con una firma luminosa inspirada en los diamantes y un logotipo de Bentley oscurecido. Se intuye, por tanto, un lenguaje minimalista en comparación con los modelos que se conocen de la marca, pero no se descubrirá hasta dentro de unos meses.
Un dato curioso es que, en la nota de prensa enviada a los medios el pasado 6 de julio, en la que se reveló el nombre del modelo, no se mencionó nada respecto a que fuera un coche eléctrico, algo obviamente deliberado por parte de la marca, ya que dicen que un Bentley no necesita etiquetas, se presenta de la misma forma que se han presentado otros modelos, sin especificar si son de combustión, híbrido o eléctrico.
Una estrategia diferente a Ferrari y Jaguar
Tal forma de mostrar el coche contrasta con lo sucedido con otras marcas de lujo. Ni Ferrari ni Jaguar han podido evitar las críticas con sus respectivos eléctricos, en los que se han apreciado cambios de diseño muy acentuados en relación con el resto de su gama.
El estreno del Rolls-Royce Spectre en 2022, por el contrario, pasó con una cierta discreción, posiblemente porque la marca del Espíritu del Éxtasis no cambió de manera tan drástica la estética de su primer coche eléctrico respecto a sus modelos de combustión. Su entonces consejero delegado, Torsten Müller-Ötvös, lo resumió con una frase que ahora parece el manual de Bentley: aquel coche se desarrolló bajo la promesa de ser un Rolls-Royce primero y un eléctrico después.
El Bentley Torcal utiliza la Premium Platform Electric, o PPE, plataforma desarrollada junto a Porsche y Audi, y que también utiliza el Porsche Macan Electric, el Audi Q6 e-tron o el A6 e-tron, entre otros, y que igualmente sirve de base a la nueva generación del Porsche Cayenne eléctrico.
Los prototipos camuflados que han sido fotografiados hasta el momento, probados incluso en el Nürburgring para validar su comportamiento dinámico, apuntan a una batería de unos 113 kWh y a una carga rápida capaz de aportar 160 km de autonomía en menos de siete minutos. Los motores serían los mismos que monta el Cayenne Electric, y si es así, hablamos de entre 402 y 1.140 CV según la versión, unas cifras que en Bentley, probablemente, se reserven para las versiones más lujosas de la gama.
Lo único que la marca ha confirmado por escrito, de hecho, es que llevará dos motores eléctricos, tracción total de serie y una autonomía superior a las 300 millas, unos 480 kilómetros. Todo lo demás, potencia, batería y velocidad de carga, sale de su hermano de Stuttgart. En cuanto al precio, la estimación que maneja la prensa británica ronda las 170.000 libras, unos 196.000 euros.
Un lanzamiento retrasado
En un primer momento se esperaba que el Torcal, además de llamarse Barnato, se pusiera a la venta en 2025, pero Bentley decidió frenarlo para saber con más precisión cómo se comportaba el ritmo de adopción del coche eléctrico en el segmento de lujo.
No ha sido el único ajuste. La marca nació con el plan Beyond100, que la comprometía a ser totalmente eléctrica en 2030, y en 2024 lo reescribió como Beyond100+, retrasando esa fecha hasta 2035 ante la caída de la demanda. Un movimiento calcado al de Aston Martin, Porsche, Lotus o Lamborghini.
Frank-Steffen Walliser, su consejero delegado, lo ha resumido así: durante 107 años los Bentley han sido coches completos, con prestaciones sin esfuerzo, confort y artesanía británica, y el Torcal «puede que sea el coche más meditado de nuestra historia». Se fabricará en Crewe, cuya factoría ha sido modernizada precisamente para acogerlo.
Será un SUV urbano de lujo, más corto que el Bentayga de 5,12 metros, aunque con más espacio interior gracias a su plataforma específica para eléctricos. Se va a convertir en la cuarta línea de modelos de Bentley, junto al Bentayga, el Continental GT y el Flying Spur, y no sustituirá a ninguno de ellos: el Bentayga de combustión tendrá nueva generación en 2028.
Será el primer eléctrico de toda su historia, y no será un experimento, será una gama nueva y completa con la que dan el pistoletazo de salida a una nueva era, la de la movilidad eléctrica.









