Parece que el futuro de la movilidad está escrito, parece que nos dirigimos inevitablemente hacia una movilidad eléctrica, es la tecnología que parece haberse impuesto desde que se instó a los fabricantes europeos a ir abandonando la combustión interna en busca de tecnologías más limpias, con menos emisiones, y beneficiosas para el medio ambiente. La electrificación se ha impuesto, por el momento, a otras tecnologías igual de limpias, como el hidrógeno, entre otros motivos, porque su fabricación (la de la movilidad eléctrica), está más al alcance, y todo lo que se refiere al hidrógeno, ofrece más complicaciones, empezando por lo más básico, la distribución de este combustible, tanto por las dificultades en el transporte como por el precio que supone apostar por el desarrollo inicial de ella.
La movilidad eléctrica sigue creciendo, mucho, y ahora, además, Europa cuenta con un problema que antes no contaba, la llegada del mercado chino, con mucha más tecnología, con vehículos de un rendimiento excelente, y lo más importante para el consumidor, un precio muy por debajo de la competencia europea. Esto nos lleva a un problema en la producción local, en Europa, con una industria limitada, sometida y con poco margen de maniobra ante las propuestas del gigante asiático. Así que, de momento, algunos gobiernos con mucha fuerza en la industria, como Alemania, sumado a los principales actores de la industria, han logrado que, por el momento, se retrase la fecha prevista para el final de la comercialización de los coches de combustión, fijada inicialmente para 2035. Ahora no hay fecha nueva, pero este retraso, en realidad, podría ser el principio de una nueva vida para el combustible interno. Y algunos, siguen apostando por ello.
Aramco y la apuesta para cambiar la industria
Aramco es a día de hoy, la mayor petrolífera del mundo, y ha presentado un proyecto que pretende enterrar todos los prejuicios que existen sobre este tipo de motores y su contaminación, y así dar argumentos para mantener viva una tecnología que, sin duda, supondría un gran beneficio para la industria europea.
Este nuevo motor se llama DHE (Dedicated Hybrid Engine), diseñado para sistemas híbridos, pero con una filosofía completamente distinta. La gran característica que lo diferencia del resto es la arquitectura de monobloque, y esto se traduce en que la culata no está separada del bloque motor. Esta solución reduce significativamente el número de componentes y hace más simple su fabricación, ya que se suprimen varias fases de la mecanización de producción.
También prescinde de los tradicionales cojinetes lisos y emplea rodamientos en elementos como el cigüeñal, el árbol de levas y las bielas. Lo que se busca es poder disminuir las pérdidas mecánicas que acaban reduciendo con la fricción interna y, en líneas general, mejora el rendimiento.
Hay otros elementos que desaparecen y que, hasta ahora, parecían imprescindibles, como el sistema de distribución variable, o mecanismos para modificar la apertura de las válvulas. Por otro lado, tampoco usa correa auxiliar, ya que estos sistemas funcionan mediante accionamiento eléctrico.
Lo que se logra con todo esto, es reducir el número de piezas, casi a la mitad, lo que se traduce en menos costes, más flexibilidad, y menos peso final.
42% de eficiencia
Su arquitectura esconde un bloque tricilíndrico de 1,6 litros de cilindrada, con una configuración de carrera larga, con unas cotas de 82 milímetros de diámetro y 101 milímetros de carrera. Con ello, la combustión es más eficiente y las pérdidas de calor por el funcionamiento, se reducen de manera considerable.
Este motor mejora la recirculación refrigerada de gases de escape, el cierre retardado de las válvulas de admisión y un sistema de inyección dual que maximiza el aprovechamiento energético del combustible.
Estas soluciones, logran una eficiencia térmica de entre el 41% y el 42%, una cifra elevada para un motor de gasolina. Hay que tener en cuenta otro detalle, el aceite lubricante que usa, uno solo, lo que simplifica el mantenimiento y reduce la complejidad para el funcionamiento conjunto.
El futuro e hibridación
Es posible que los vehículos solo de combustión interna acaben desapareciendo del mercado, pero no los híbridos. Las ventajas ambientales en ciudad con la movilidad eléctrica son indiscutibles, pero el rendimiento de la combustión interna para desplazamientos más largos, sumado a una infraestructura que no hace falta explicar, que llega a cada rincón de Europa, hace viable que esta tecnología de transición, acabe por ser mucho más importante en los próximos años de lo que se podría prever.
Otra opción que se está extendiendo es la movilidad eléctrica con autonomía extendida, autonomía que se logra con combustión interna, con gasolina.
Con todo lo dicho anteriormente y con cómo está evolucionando la industria y el mercado, es factible que la vida de la combustión interna siga viva mucho más de lo esperado. La movilidad eléctrica ofrece grandes ventajas, y es menos contaminante, pero los nuevos avances, los nuevos motores de combustión interna están cargados de argumentos para replantear la situación, para permitir que las dos tecnologías puedan combinarse con eficiencia, y respetuosas con el medio ambiente.









