¿Quién decía que Toyota tenía olvidado el coche eléctrico? Es cierto que la marca nipona, de cara al público, se ha centrado más en extender al máximo posible su movilidad híbrida, al fin y al cabo, es una de las más reconocidas en el mundo del motor, una de las que más tiempo lleva en el mercado, y que no ha parado de perfeccionarse a lo largo de los años. Quizá por eso, hayan trabajado en la discreción con la movilidad eléctrica, pero un ejemplo de que no se han olvidado de ella, es que su primer modelo, lanzado en el mercado chino, quizá el más complicado y competitivo en la actualidad, ha sido capaz de situarse en el top ventas desde su lanzamiento, y pronto llegará a Europa.
Pero hay más evidencias de que Toyota, eso de la movilidad eléctrica, no le pilla de nuevo. De hecho, lleva muchos años investigando para encontrar una solución que podría cambiar para siempre los sistemas de extensión de autonomía, con un generador de pistón que podrá ser capaz de producir electricidad de manera más eficiente y compacta.
Y esta idea, para nada es nueva, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) está detrás de esta tecnología desde los inicios del siglo XXI. Pero que Toyota esté detrás ha generado mucho interés, porque la firma nipona, no hace nada al azar, suelen tomar decisiones muy acertadas, y el interés sobre su potencial en el coche eléctrico es enorme. Podríamos estar hablando del extensor de autonomía eléctrica ideal por su tamaño compacto, su gran eficiencia y su capacidad para aprovechar diferentes combustibles.
Toyota y su apuesta eléctrica
Si hay algo que tiene claro Toyota, es que el coche eléctrico tiene que ser capaz de ofrecer autonomía, sobre todo, y buscar la forma de no disparar el precio de sus vehículos, tendencia de la industria con esta movilidad. Y este proyecto podría ser clave, un sistema llamado FPELG (Free Piston Engine Linear Generator o generador lineal de pistón libre), que, si se compara con otros motores de combustión tradicional, su diseño es capaz de eliminar algunos elementos mecánicos complejos y pesados, uno de ellos, el cigüeñal, pero también las bielas o el sistema de transmisión asociado al movimiento rotativo.
El dispositivo tiene una arquitectura compuesta de tres elementos clave, la cámara de combustión de dos tiempos, un generador lineal y una cámara de gas que hace las funciones de resorte. Y es el propio pistón el elemento encargado de generar electricidad, y para hacerlo, ha introducido materiales magnéticos en el propio pistón. Cuando este se mueve por el interior del cilindro, interactúa con las bobinas colocadas en las paredes, y es esto lo que genera corriente de forma directa. El movimiento lineal sustituye de esta forma, al movimiento clásico rotativo que se produce a lo largo del cilindro, interactúa con bobinas situadas en las paredes del conjunto, lo que genera corriente eléctrica de forma directa.
Las ventajas con esta simplificación son más importantes de lo que podría parecer en un primer momento. Los componentes más propensos a desgastarse, se reducen drásticamente, y por otro lado, permite crear una unidad mucho más compacta, ligera y fácil de integrar dentro del vehículo eléctrico.
La solución más efectiva
Si hay algo que llama la atención de este desarrollo, es la capacidad para generar electricidad. Las cifras hablan de alrededor de 10 kW de potencia eléctrica, una cifra modesta a simple vista si se compara con toda la potencia del vehículo, pero la firma nipona pretende usar dos unidades conjuntamente, suficiente para mantener una velocidad constante en la mayoría de coches de próxima generación.
La función principal no sería mover directamente las ruedas, como generadores, su función sería alimentar a la propia batería o suministrar electricidad al sistema de propulsión, siendo un eficiente extensor de autonomía. Lo más destacado es que, con este sistema, se puede reducir el tamaño de las baterías y sus componentes, y esto se traduce, lógicamente, en menos peso, en más rendimiento, menor consumo, y más eficiencia.
Y otro punto, es que el sistema funciona con diferentes combustibles, por tanto, no se limita únicamente a una fuente de energía, lo que genera todavía más atractivo y abre la puerta a adaptarse a diferentes fuentes de energía, todos con el objetivo de reducir las emisiones.
El concepto de Toyota
Este sistema lleva años siendo investigado, y Toyota, es especialista en buscar soluciones dentro de desarrollos que pueden ofrecer gran rendimiento y eficiencia. Pero no es fácil desarrollarlo con la máxima eficiencia, entre otras cosas, porque para eliminar elementos clave como el cigüeñal, requiere de una gran precisión. Pero las ventajas pueden ser de tal envergadura, que, de lograr su eficiencia, estaríamos hablando de un cambio en el futuro de la movilidad eléctrica.
Una vez más, Toyota, aunque parecía que no estaba nada implicado en la movilidad eléctrica, y aunque sigue apostando por la combustión interna sostenible para el futuro, prepara su verdadero salto a la movilidad eléctrica, y que nadie dude de que será tan efectiva como referencial en el mercado.









