La movilidad eléctrica lo está cambiando todo, una nueva etapa motivada por las decisiones políticas que tienen que ver con el cuidado del medio ambiente, lo que ha ido derivando en limitaciones que van empujando a la desaparición de la movilidad tal y como la conocemos, la de la combustión interna, para dar paso a una movilidad más limpia, presumiblemente, según los avances, la electrificación, aunque no hay que descartar al hidrógeno y la evolución que pueda tener en los próximos años.
La movilidad eléctrica avanza, pero no cumple con las previsiones, y hay dos causas esenciales: la primera, que los coches eléctricos son mucho más caros que los de combustión de toda la vida, y la segunda, la autonomía, mucho más limitada. Si a estas les sumamos los tiempos de carga elevados y la falta de infraestructura para poder cargar con facilidad el coche, hace inviable que acelere su crecimiento.
La solución para ofrecer más autonomía no es otra que meter baterías más grandes, pero eso, al mismo tiempo, hace más pesado al vehículo, menos eficiente, y, además, eleva los precios aún más. Se logra más autonomía, pero el precio a pagar sigue sin compensar a la gran mayoría.
Pero cada vez queda menos para solucionar estos problemas, es una carrera industrial con muchos implicados que trabajan en proyectos para poner punto y final a la llamada ansiedad de autonomía, y tarde o temprano llegarán.
Como decimos, son muchos los proyectos en marcha, pero ahora nos centramos en uno que nos llega de Alemania, del proveedor Mahle, ya que ha presentado en el salón IAA Mobility de Múnich una alternativa que nada tiene que ver con lo que se conoce hasta ahora, un pequeño generador que puede multiplicar la autonomía sin que haya que hacer más grande la batería.
Con él se pueden llegar a recorrer hasta 1.350 km según el ciclo WLTP, el doble de lo que ofrecen ya muchos vehículos eléctricos, gracias a un generador de 85 kW de potencia continua con una eficiencia por encima del 97% y a una tecnología, la Jet Ignition, que no necesita tierras raras.
Baterías y autonomía
Mahle no quiere que este generador se vea como, simplemente, añadir un elemento independiente a un coche eléctrico, quiere que se vea como una pieza dentro de la propia arquitectura completa del coche, y que puede permitir instalar baterías más pequeñas y aumentar al mismo tiempo la autonomía total, eliminando la dichosa ansiedad por el gasto de la batería.
Al ser una batería más pequeña, es más barata, por tanto, más ahorro, en peso y en materiales, lo que se traduce en un precio final más asequible en un coche con más espacio.

Y hay un detalle que lo hace especialmente flexible: no es un generador único, sino una familia modular y escalable que va de los 30 a los 120 kW, con configuraciones de dos, tres o cuatro cilindros a partir de un bloque base de 500 centímetros cúbicos por cilindro. Es decir, la misma tecnología sirve lo mismo para un utilitario que para un gran SUV. Además, está diseñado para funcionar también con biocombustibles.
El sistema ya estaría listo para la producción en serie, y no podía llegar en mejor momento, con el nuevo objetivo de la Unión Europea de reducir en un 90% las emisiones, dejando espacio a la comercialización de híbridos enchufables, generadores de autonomía extendida, híbridos ligeros y algunos motores de combustión, pero siempre que se compense el resto de emisiones.
Un generador sin tierras raras
Si nos adentramos en los detalles del generador, este es de 800 voltios, funciona sin imanes de tierras raras, lo que supone una gran ventaja, gracias a un sistema de refrigeración directa del rotor, y que permite alcanzar una eficiencia por encima del 97% con una potencia continua de 85 kW dedicada a cargar la batería del coche eléctrico mientras circula. A esa cifra se suma una densidad de potencia de más de 50 kW por litro, lo que explica lo compacto del conjunto.
Conviene matizar, eso sí, que ese 97% es la eficiencia de la parte eléctrica, la del generador; el motor de gasolina, como es lógico, no alcanza semejante cifra.
En cuanto a la parte térmica, está formada por un pequeño motor turboalimentado, equipado con tecnología Jet Ignition de Mahle, que sustituye a la bujía convencional por una pequeña precámara que libera chorros de calor a velocidad muy elevada a través de varias boquillas, con la que logra una combustión mucho más rápida y estable.
Gracias a ello, y al uso del ciclo Miller y la inyección directa, se logra elevar la relación de compresión sin que haya detonación, por tanto, se reduce el consumo de combustible. Con todo lo expuesto, se consigue una eficiencia del motor superior al 42%, cifra muy por encima del 30% de media que suelen ofrecer los motores convencionales. El bloque, además, cumple de serie con las normativas Euro 7 y la china China 6.
Mahle y el mercado
La autonomía extendida está de moda, gracias a los chinos, que la están impulsando, y gracias a la reducción de exigencias de la Unión Europea. Se cree que esta tecnología puede crecer un 15% anual de aquí a 2030, y Mahle quiere contribuir a ello, siendo, además, una de las pocas marcas europeas que quiere hacer frente a China o a Estados Unidos, quienes llevan una ventaja considerable en este tipo de soluciones.
No es, además, el único europeo en esta guerra: en el mismo salón de Múnich, Horse Powertrain, la empresa conjunta de Renault, Geely y Aramco, presentó su propia solución de autonomía extendida, en una señal de que los proveedores del viejo continente empiezan a tomarse en serio esta vía.
Y desde luego, ofreciendo precios más bajos de los coches, baterías más pequeñas, y autonomías cercanas a los 1.350 km, son argumentos de sobra para que la tecnología triunfe teniendo en cuenta el momento actual de esta movilidad.
Una movilidad que necesita un impulso si quiere seguir creciendo y si quiere convencer a miles de conductores que, por el momento, no se atreven a dar el paso, especialmente por la ansiedad que supone tener una autonomía limitada.









