La movilidad eléctrica sigue evolucionando, la exigencia de los conductores es muy elevada, quieren que estos vehículos cumplan con las exigencias, que se parezcan lo máximo posible a los coches de combustión de toda la vida, sobre todo en lo que respecta a la autonomía y a los tiempos de carga, antes repostajes de gasolina. Esto hace que la carrera industrial y tecnológica sea bestial, con muchos fabricantes de la industria buscando mejorar en este sentido. Pero hay mucho más detrás de esta evolucionando, un aspecto desconocido para la mayoría de personas de todo el mundo, y llama la atención porque son consecuencias ambientales, precisamente el motivo del cambio en la movilidad eléctrica. Tiene que ver con las baterías, con el litio y con el agua.
China domina la cadena de suministros de batería y, al mismo tiempo, y aunque de primeras parece que no tiene nada que ver, algo tan común como el agua potable, se está convirtiendo un recurso cada vez más escaso para millones de personas en todo el mundo. Ahora, un grupo de la universidad de Rochester acaba de presentar un proyecto que pueda alterar el escenario de estas dos cosas al mismo tiempo, y consiste en panales solares capaces de convertir el agua del mar en agua potable, al mismo tiempo que extraen los minerales valiosos, como el litio, necesario para la fabricación de las baterías. Y todo ello, sin contaminar al mismo tiempo.
El nuevo sistema para el coche eléctrico
Este panel solar revolucionario, está fabricado una lámina de alumno muy fina y grabada mediante pulsos láser de femtosegundo. De esta forma se crea una superficie microscópica con canales y estructuras nanométricas que pueden absorber grandes niveles de redacción solar y permite mover el agua a gran velocidad.
La novedad está en cómo se trata la sal, o el calcio, magnesio y otros minerales del agua del mar. Lo curiosos es que se han inspirando en algo tan cotidiano como una mancha de café, sí, como suena. Cuando el líquido se evapora, las partículas se desplazar a los bordes, dejando el típico anillo visible en la ropa. Este nuevo sistema hace algo similar, usa ese fenómeno físico para empujar las sales hacia las zonas pasivas del panel, evitando de esta forma que la superficie activa se bloquee. Este problema abundaba en cada una de las fabricaciones de otros sistemas en el pasado.
De esta forma, las pruebas han demostrado que el dispositivo funciona con agua real de los mares. Estuvo siete días a pleno rendimiento sin que se obstruyera. Por tanto, el sistema de Rochester elimina el problema de convertir los residuos en minerales sólidos reutilizables.
230 mil millones de toneladas de litio
Parece increíble, es una cifra que sorprende a los expertos, pero real: toda el agua de los mares y océanos del planeta, contienen 230 mil millones de toneladas de litio disuelto. La concentración respecto a las minas terrestres es baja, pero se convierte en una reserva prácticamente inagotable. El problema hasta ahora era económico, extraer el litio del agua era demasiado caro y complejo al mismo tiempo. Este cambio puede resultar decisivo para la industria.
Pero no solo sodio, las pruebas mostraron que los paneles en donde se realizaron las pruebas, había magnesio, potasio, calcio e incluso trazas de cesio, bromo, uranio y oro. Es decir, el mar tiene de todo, todo tipo de minerales, y este invento captura prácticamente todo lo que está disuelto en el agua una vez que se evapora.
La tecnología del coche eléctrico y de la sed mundial
Pero el objetivo es el litio. Además, uno de los aspectos más llamativos es que el sistema funciona con energía solar, y en las pruebas realizadas en Nueva York, la producción de agua potable fue eficiente, cumpliendo los estándares de la Organización Mundial de la Salud.
Esto solo es el inicio, esta tecnología le queda mucho camino por recorrer, pero las pruebas demuestran su efectividad y se posiciona como una opción clara para el futuro. Y el hecho de que funcione sin productos químicos, es clave, es una gran ventaja frente a soluciones contaminantes.
Y para el futuro del coche eléctrico, supone un potencial estratégico extremo, sobre todo en el mercado Europeo, donde la dependencia de China es brutal, y de esta forma, se cortaría de raíz la dependencia. El océano pasaría a ser la fuente alternativa del litio, y para eso, Europa ya no dependen de nadie. Pero como decimos, toca que estos pequeños prototipos de pruebas, se transformen en fabricaciones que puedan hacer este trabaja a grandísima escala, y para eso, deberán pasar unos cuantos años, y luego, que esta tecnología se comercialice, que seguro que lo hará si mantiene las previsiones.
Pero lo más curiosos, es que además, podría poner punto y final a uno de los mayores problemas que existe en el mundo, y aunque para nosotros no tengamos como algo normal, el agua potable es un recurso que escasea en buena parte del mundo y afecta a millones de personas.









