Silverstone (Reino Unido).- Cuántas emociones a la vez. 623 eternos días han pasado desde que Charles Leclerc se subió al escalón más alto del podio en Fórmula 1. El ‘Predestinato’ ha renacido tras un final de carrera caótico y agridulce en Silverstone, un templo que nunca defrauda. El Ferrari del monegasco igualó en ritmo al líder del Mundial Kimi Antonelli, al que le pasó de todo: se fue con un cero a casa y dejó varias radios con su ingeniero llenas de frustración y tristeza. Lewis Hamilton también pagó el pato del coche de seguridad con el que terminó la carrera: terminó en el podio pero cedió su segunda plaza a George Russell por parar en boxes esperando a que se relanzara la carrera. No lo hizo y dejó a todos fríos.
Fernando Alonso hizo un amago de abandono en la vuelta de formación, cuando se quedó parado durante unos segundos. Se quejó de falta de batería pero, finalmente, pudo tomar la salida. Conociendo al AMR26, tampoco hubiera sorprendido que hubiera dejado tirado al asturiano de esa forma.
En la salida real, mal momento para Kimi Antonelli, que vio como los Ferrari se ponían delante. Les siguieron los Mercedes, con el italiano delante, y los Red Bull. Todos ordenados en parejas. Verstappen no se lo pensó y tardó poco en tirarle el coche a su compañero. Ni tres vueltas esperó para hacerlo en la curva tres. Mientras, Oscar Piastri sufrió daños en la salida por un toque y cayó al fondo de la parrilla por tener que entrar a boxes.
En la cabeza, Hamilton protegía al líder Leclerc de Antonelli, tercero y amenazando a los Ferrari, con menos de tres segundos de distancia entre los tres coches. Le complicó la vida a los italianos la sanción de cinco segundos a Hamilton por colocarse mal en el cajetín de salida. El italiano se acercaba y acercaba al británico hasta que le pasó en un lugar poco habitual como antes de Copse en la vuelta once. Tras varias vueltas detrás, el Mercedes no esperó y le lanzó un hachazo. Logró marcharse en apenas un par de vueltas.
El siguiente obstáculo era Leclerc, a poco más de cuatro segundos, liderando el pelotón. Justo al lado del podio, George Russell no sufría con Max Verstappen, atascado en la quinta plaza pero con mejores sensaciones que el sábado. El neerlandés esperó a la vuelta 17 para pasar al británico justo antes de Copse, metros antes de entrar en boxes, varias vueltas antes que el resto. Fue una forma de protegerse y de ganarle la posición.
En lo más alto, Leclerc y Antonelli se clavaban los tiempos, con Hamilton y Russell rodando también en 34s pero unas décimas más lentos. Los líderes tenían algo más de ritmo, hasta en alguna vuelta bajaron a los 33s. Hamilton no quería parar pero lo metieron a boxes en la vuelta 24, cuando cumplió su sanción. Más se resistió Antonelli, que fue el último de los de arriba en parar, esperando un coche de seguridad o un virtual como agua de mayo. No llegó ese safety y tuvo que parar en la vuelta 36, tardísimo. Hasta ese momento, seguía rodando rapidísimo, en 33s, como Leclerc con goma dura mucho más joven.
Antonelli, roto
Tras la parada, tuvo que recortar el hueco de cinco segundos hasta Leclerc por la victoria pero un inoportuno pinchazo le truncó los planes: «Hay algo roto en el coche». Le cambiaron el morro, volvió a pista pero siguió quejándose de más y más problemas por radio. Bono, su ingeniero, intercambiaba comunicaciones con él pero no encontraban el problema. Ese Mercedes era inconducible pero él se resistía a retirarse mientras aguantara la décima plaza. Olé por su valor y coraje aguantando todo.
Trece segundos por detrás, Hamilton y Verstappen pelearon como en los viejos tiempos por la tercera plaza. Uno de esos duelos que recuerdan al intenso año 2021. El neerlandés se fuera contra la grava en la rápida curva de Stowe, justo frente a la grada de Lando Norris. Qué imagen. Cero también para él, que provocó un coche de seguridad en la vuelta 48 y dejó un final de carrera descafeinado bajo coche de seguridad, sin acción y cruzando la meta despacio.
Carlos Sainz, inmerso en la mediatabla, rodó más rápido de lo esperado en la carrera, peleando con los Alpine por las últimas posiciones de puntos. Se le esperaba mucho más atrás pero su coche, que se unió a la idea de dos paradas, funcionó mucho mejor en tanda que a una vuelta. Algo encontraron en el primer stint con medios, porque en el segundo, el ritmo se fue. El madrileño se diluyó y rodó en 35s, detrás de Nico Hulkenberg y los Alpine, a cuatro posiciones de los puntos. Terminó decimotercero. De la carrera de Alonso hay poco que decir, penúltimo test hasta llegar a Hungría. Carrera anónima barajándose con Lance Stroll en las últimas posiciones.









