Mercedes-AMG acaba de sumar un nuevo integrante a la familia del GT de cuatro puertas, un modelo que la marca alemana presentó hace apenas unas semanas y que ahora se abre paso hacia un público más amplio.
El nuevo GT 53 4 Puertas Coupé llega para ocupar el escalón de acceso dentro de esta gama, aunque «acceso» es una palabra que, en este caso, conviene tomar con pinzas: hablamos de un coche capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos y de alcanzar una potencia combinada de 544 caballos.
La firma de Affalterbach lo ha presentado hoy mismo y también nos ha confirmado que llegará a los concesionarios alemanes el próximo 13 de agosto, con un precio de partida de 115.430 euros. No es un coche barato, desde luego, pero sí resulta considerablemente más accesible que sus hermanos mayores dentro de la misma carrocería.
Dos motores: rendimiento sin fisuras
El corazón del GT 53 está formado por dos motores eléctricos síncronos que trabajan de manera coordinada. Uno de ellos se sitúa en el eje trasero y actúa como propulsor principal, apoyado por una caja de cambios de dos velocidades que resulta poco habitual en el mundo eléctrico: la primera marcha, muy corta, favorece salidas explosivas y eficiencia en ciudad, mientras que la segunda se reserva para el uso en autopista, donde prioriza consumo y autonomía sobre aceleración pura.
El segundo motor, montado en el eje delantero, funciona más bien como un refuerzo puntual. Solo entra en acción cuando el sistema detecta que se necesita más tracción o más potencia, gracias a una unidad de desconexión que lo separa mecánicamente del resto del tren motriz cuando no hace falta.
Combinados, ambos motores entregan 400 kW (esos 544 CV que mencionábamos antes), con un par máximo de 800 Nm. En uso continuado, la potencia disponible baja a 367 CV, una cifra que sigue siendo notable para un coche de estas características. La velocidad máxima se limita electrónicamente a 230 km/h, aunque quien pague por el paquete opcional «Driver’s Package» podrá llevar el límite hasta los 250 km/h.

Una batería pensada para aguantar el ritmo
Uno de los aspectos técnicos más llamativos del nuevo GT 53 es su batería de 800 voltios, con una capacidad útil de 106 kWh. Mercedes-AMG ha optado por celdas cilíndricas refrigeradas de forma directa, un sistema en el que un aceite dieléctrico envuelve cada celda individualmente para mantener una temperatura homogénea incluso en situaciones de uso exigente.
La química de las celdas, con cátodos NCMA y ánodos que incorporan silicio, permite alcanzar densidades energéticas superiores a los 298 Wh/kg. Según los datos homologados bajo ciclo WLTP, la autonomía combinada puede superar los 800 kilómetros.
La carga tampoco se queda corta. Conectado a un cargador rápido de 800 voltios, el GT 53 admite hasta 600 kW de potencia, lo que en teoría permite recuperar más de 500 kilómetros de autonomía en apenas diez minutos.
El sonido Mercedes AMG que no está, pero se deja sentir
Quizá el rasgo más curioso de este modelo sea su apuesta por recrear digitalmente la experiencia sonora de un motor de combustión, algo que Mercedes-AMG ha bautizado dentro del modo de conducción «AMGFORCE Sport+». El objetivo es reproducir con fidelidad el carácter acústico de un seis cilindros en línea, tomando como referencia el motor que equipaba al antiguo E 53 Coupé.
Además, quien lo prefiera puede personalizar el carácter sonoro del coche a través de un menú específico, eligiendo entre tres perfiles —potente, equilibrado o minimalista— combinados con una escala que va de lo clásico a lo futurista.
Aerodinámica activa y un chasis que se adapta
El diseño exterior se apoya en dos elementos aerodinámicos activos que trabajan de forma independiente según la velocidad y el estilo de conducción. El primero es un alerón trasero que permanece oculto hasta los 150 km/h para no romper la línea del coche, y que va adoptando distintos ángulos a medida que aumenta la velocidad o la exigencia dinámica. El segundo, opcional, es un difusor trasero pensado sobre todo para reducir la resistencia al aire en viajes largos por autovía, mejorando así la eficiencia general.
A nivel de chasis, el GT 53 monta suspensión neumática con amortiguación adaptativa, capaz de ajustarse de manera independiente en cada rueda según el estado del asfalto y el modo de conducción seleccionado. El sistema puede configurarse en tres niveles —confort, deportivo y deportivo+— y se combina con la tracción total AMG Performance 4MATIC+, que reparte el par entre los ejes según las condiciones del momento, con un sistema de vectorización de par en el eje trasero para mejorar la estabilidad en curva.
Un habitáculo entre deportivo y gran turismo
Por dentro, la marca ha buscado un equilibrio entre la orientación claramente deportiva del puesto de conducción y las comodidades propias de un coche pensado también para viajar largas distancias. Destaca la pantalla central de 14 pulgadas, orientada hacia el conductor, que junto al cuadro de instrumentos forma un conjunto visual continuo. Existe además la opción de incorporar una pantalla independiente para el acompañante.
Entre los detalles pensados para el día a día se incluyen cargadores inalámbricos para el teléfono, un reposabrazos con compartimento cerrado y, como opción, un techo de cristal panorámico que se puede oscurecer por zonas de forma independiente. En las plazas traseras, los asientos individuales y un espacio para las piernas más generoso que en la generación anterior refuerzan esa vocación de gran turismo familiar.
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