Imagina un coche eléctrico que cuesta apenas 10.500 euros, mide 3,4 metros, tiene un maletero de 1.372 litros y puede recorrer 320 kilómetros con una sola carga. Ahora imagina que no puedes comprarlo. Esa es la frustrante realidad del BYD Racco, el primer Kei Car eléctrico de la marca china, que acaba de lanzarse en Japón con una propuesta tan atractiva como inalcanzable para los europeos.
Porque el Racco no es un coche cualquiera. Es el primer vehículo de un fabricante extranjero diseñado específicamente para cumplir con las estrictas normas japonesas de los Kei Cars, esos pequeños vehículos urbanos que representan un tercio de las ventas de coches nuevos en el país del sol naciente. Y BYD no ha escatimado en detalles. Además, cuenta con un motor eléctrico de 64 CV y una autonomía que supera los 300 kilómetros en su versión más capaz.
El precio es otro de sus grandes atractivos. La versión de acceso, el Racco 200, parte de los 2,145 millones de yenes, unos 11.500 euros al cambio, una cifra que, con las ayudas gubernamentales japonesas, se queda por debajo de los 10.500 euros. Entonces, ¿cuál es el problema? Que el Racco no está a la venta en Europa.
BYD se adentra en el corazón del mercado japonés
El BYD Racco es el primer coche eléctrico fabricado fuera de Japón que se ha diseñado desde cero para adaptarse a las exigentes normas de los Kei Cars. Con este lanzamiento, BYD busca ganarse de verdad el respeto y la confianza de los conductores japoneses, un público muy fiel a lo suyo donde la marca china apenas ha vendido unas 7.400 unidades desde que llegó en 2023.
Para dar en el clavo con el Racco, BYD no se la ha jugado y ha fichado a Hirohide Tagawa, un ingeniero japonés que pasó más de 30 años en Nissan. Él ha sido el encargado de liderar el proyecto para transformar el potencial tecnológico chino en un coche que encaje a la perfección con los gustos y las manías del día a día en Japón.
Dimensiones ajustadas y mucho equipamiento
El nuevo BYD Racco es el ejemplo perfecto de cómo exprimir la ley al milímetro para crear el coche urbano definitivo. Este pequeño modelo se ha diseñado con regla y cartabón para adaptarse con precisión milimétrica a las estrictas normas que regulan los Kei Cars en Japón, esos famosos microcoches que disfrutan de grandes ventajas fiscales en las ciudades niponas.
Con una longitud de 3,395 metros y una anchura de 1,475 metros, el Racco se queda a tan solo 5 ridículos milímetros del límite legal permitido en ambas dimensiones. Sin embargo, su generosa altura de 1,8 metros y una distancia entre ejes de 2,520 metros obran el milagro por dentro. Aunque por fuera parece una caja de zapatos que se aparca sin esfuerzo en cualquier esquina, su habitáculo ofrece un espacio real y cómodo para cuatro ocupantes y esconde un maletero modulable que, al abatir los asientos traseros, se convierte en una gigantesca bodega de carga de hasta 1.372 litros.
Lo verdaderamente revolucionario del BYD Racco es que se niega por completo a ser el típico coche de bajo coste despojado de comodidades. De hecho, ha hecho historia al convertirse en el primer utilitario eléctrico de su categoría en incorporar puertas traseras correderas. Para rizar el rizo, la puerta lateral es eléctrica y cuenta con un sistema de apertura automática por gestos.
Una vez dentro, el conductor disfruta de un asiento con ajuste eléctrico y de un habitáculo climatizado de antemano gracias al sistema de precalentamiento de la batería, pensado para que el frío del invierno no afecte al rendimiento del coche. Por si fuera poco, el Racco cuenta con tecnología de carga bidireccional V2L, lo que significa que su batería funciona como un enchufe doméstico gigante sobre ruedas, permitiéndote conectar un ordenador, una cafetera o cualquier electrodoméstico directamente en mitad de la naturaleza.
Para que las calles de la ciudad dejen de ser un dolor de cabeza, el coche se mueve con un motor eléctrico delantero de 64 caballos, el límite exacto que permite la ley japonesa para no perder sus ventajas fiscales. No dejes que la cifra te engañe: al ser eléctrico, la respuesta en los semáforos es instantánea y divertidísima.
A la hora de elegir el tuyo, la marca ofrece tres acabados y dos opciones de batería con tecnología LFP, de esas que duran una eternidad y no dan problemas. El modelo de entrada es el Racco 200, que con su batería de 22,4 kWh te da 210 kilómetros de autonomía para tus recados diarios por unos 11.500 euros. Si lo tuyo es olvidarte de cargarlo durante días o hacer escapadas más largas, el Racco 300 Plus sube la apuesta con una batería mayor para estirar tus viajes hasta los 320 kilómetros por unos 12.900 euros. Y si eres de los que lo quieren todo, la versión Racco 300 Premium mantiene esos mismos 320 kilómetros, pero suma toda la tecnología y los extras de la marca por poco más de 13.400 euros.
El «gran problema»: no está a la venta en Europa
BYD no ha confirmado su llegada a Europa, aunque no descarta la posibilidad si la normativa europea de los «E-Cars» (M1E) se activa. De hecho, Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, ha declarado que seguirán de cerca las regulaciones europeas para evaluar la posibilidad de adaptar el modelo. Por ahora, la prioridad es consolidar su posición en Japón, donde se han fijado el objetivo de recibir 10.000 pedidos antes de finales de 2026.









