ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
1.400 paneles que flotan, se posan sobre el fondo y vuelven a flotar: el parque solar alpino que Suiza no deja ampliar

1.400 paneles que flotan, se posan sobre el fondo y vuelven a flotar: el parque solar alpino que Suiza no deja ampliar

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 22.09.2026 16:00

1.400 paneles solares posados sobre el fondo de un lago, como si alguien hubiera olvidado retirarlos antes de vaciar el embalse. No es un error. Es, literalmente, cómo está diseñado para funcionar. En el Lac des Toules, a 1.810 metros de altitud en los Alpes suizos, el nivel del agua sube y baja unos 15 metros cada año. Durante casi seis meses, el embalse se drena para la generación hidroeléctrica, y los paneles, que flotaban sobre el agua, descienden hasta quedar apoyados sobre una plataforma de grava preparada específicamente para recibirlos.

La planta, operada por Romande Energie desde diciembre de 2019, es la primera instalación solar flotante de alta montaña del mundo. Está formada por 1.400 paneles bifaciales montados sobre 35 estructuras de aluminio y polietileno de alta densidad, encadenadas a pesas ancladas en el fondo del lago. Cuando el agua está alta, flotan. Cuando baja, se posan. Y cuando el agua regresa, vuelven a elevarse. Es una coreografía mecánica que se repite cada año, diseñada para aprovechar una superficie que de otro modo estaría infrautilizada.

Pero lo que hace única a esta instalación no es solo su capacidad de adaptación. Es lo que ha revelado sobre los límites de la tecnología, sobre los obstáculos burocráticos que frenan su expansión, y sobre la brecha entre lo que promete el papel y lo que entrega la realidad.

Un experimento que funcionó, pero no tanto como esperaban

Cuando Romande Energie diseñó la planta, las expectativas eran altas. La combinación de altitud, frío y nieve prometía un rendimiento excepcional. El aire frío enfría los paneles, lo que mejora su eficiencia. La nieve refleja la luz del sol, y los paneles bifaciales, que captan radiación por ambas caras, podrían aprovechar ese reflejo. Los estudios preliminares estimaban que la producción podría ser hasta un 50% superior a la de una instalación equivalente en el llano.

La realidad fue más modesta. En sus primeros tres años de operación, la planta generó en promedio 1.400 kWh por cada kilovatio instalado, solo un 30% más que una instalación en cotas bajas. Las sombras de las montañas, que bloquean el sol durante varias horas al día, y las nevadas, que cubren los paneles durante días, recortaron la producción esperada. Incluso diez módulos resultaron dañados por acumulaciones de nieve y viento, lo que obligó a instalar protecciones adicionales .

Tampoco todo fue perfecto en la ingeniería. La plataforma de grava sobre la que descansan los paneles se desplazó hasta 1,5 metros en algunos sectores, dejando marcos estructurales apoyados de forma desigual y soldaduras deformadas. Un recordatorio de que diseñar un sistema que opera alternadamente en agua y en tierra firme sigue siendo un desafío, incluso para ingenieros experimentados.

La ley que frenó la expansión

A pesar de las dificultades, Romande Energie tenía un plan ambicioso: ampliar la planta hasta cubrir cerca del 35% de la superficie del lago, con 67.000 metros cuadrados adicionales de paneles. El municipio de Bourg-Saint-Pierre votó a favor por unanimidad en 2023. Pero el proyecto quedó atascado en la Oficina Federal de Energía de Suiza.

El problema es regulatorio. El Lac des Toules no es un lago natural, sino el embalse de una presa hidroeléctrica. Cualquier estructura instalada dentro de él pasa a ser competencia del regulador de seguridad de presas. Y ese organismo no tiene un marco técnico ni legal para evaluar plantas solares flotantes.

La postura del gobierno suizo es clara: «Por el momento, no se autorizará ninguna otra instalación de este tipo». El motivo es la seguridad. Las plantas flotantes en embalses están expuestas a vientos fuertes, crecidas, terremotos, corrimientos de tierra y grandes variaciones de nivel. En el peor de los casos, una plataforma podría desprenderse de su anclaje, o una parte podría romperse y dañar la presa. El Comité Internacional de Grandes Presas y el Banco Mundial han dejado claro que estos riesgos deben gestionarse, y Suiza no tiene normativa para hacerlo.

Mientras se resuelve ese vacío legal, Romande Energie ha identificado 11 embalses suizos como favorables para este tipo de proyectos, con un potencial combinado de entre 360 y 400 megavatios. Pero todos están congelados. La única planta solar alpina flotante de Suiza sigue siendo el demostrador de 448 kilovatios que pasa medio año posado sobre grava.

Un potencial enorme, pero también un coste enorme

El interés de Suiza en la solar flotante tiene una lógica evidente. El país necesita aumentar su producción eléctrica en invierno, cuando el sol brilla menos y la demanda es mayor. Las instalaciones alpinas, con su capacidad de captar la radiación reflejada por la nieve, podrían contribuir a esa seguridad energética invernal.

Pero el coste es un obstáculo serio. Según un informe de la Oficina Federal de Energía, el precio de la electricidad generada por estas plantas oscila entre 15 y 25 céntimos por kilovatio-hora, o más. Para comparar, la hidroeléctrica convencional en Suiza produce a 6 o 7 céntimos. «La mayor radiación solar en el espacio alpino a menudo no compensa suficientemente los mayores costes de instalación y la complejidad adicional causada por las fluctuaciones del nivel del agua», concluye el informe.

Las empresas eléctricas suizas no ven un negocio claro. Axpo reconoce «muchos desafíos» en la implementación técnica y la rentabilidad. BKW no tiene planes. Alpiq y Romande Energie trabajan en un nuevo proyecto en el cantón de Vaud, pero con cautela. Sin un marco regulatorio claro, sin certeza sobre los permisos y con costes que no cuadran, la solar flotante alpina sigue siendo más una promesa que un negocio.

Lo que este proyecto enseña (y lo que no)

El Lac des Toules no es un fracaso. Es un experimento que ha funcionado, que ha demostrado que la tecnología es viable en condiciones extremas, y que ha revelado sus límites con una honestidad que a veces falta en el mundo de las energías renovables.

Lo que enseña es que la solar flotante no es una solución universal. Funciona en embalses cuyo nivel varía de forma predecible, donde la infraestructura hidroeléctrica ya existe, y donde el coste de la tierra o la falta de espacio justifican la inversión. No funciona en cualquier lago, ni a cualquier precio, ni sin un marco regulatorio que evalúe los riesgos específicos de cada emplazamiento .

Lo que también enseña es que la innovación técnica no basta. Un diseño brillante puede quedar bloqueado por la burocracia, por la falta de estándares, por la resistencia de los organismos reguladores a asumir riesgos que no comprenden del todo. El futuro de la solar flotante alpina no depende solo de ingenieros, sino de legisladores dispuestos a crear las reglas del juego.

Mientras tanto, en el Lac des Toules, los 1.400 paneles siguen su ciclo. Flotan cuando el agua sube. Se posan cuando baja. Y esperan, sobre su plataforma de grava, a que alguien decida si este experimento único en el mundo merece ser replicado o queda como una curiosidad alpina, hermosa pero condenada a no crecer.

EL GARAJEvia El Garaje

¿De acuerdo o te da la risa?

Entras con Google al publicar
NOVATOPROPIETARIOVETERANOEXPERTOLEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box