Max Verstappen está firmando en 2026 una de las temporadas más meritorias de su carrera pilotando el peor coche de los cuatro grandes equipos. Seis podios y solo los dos Mercedes por delante en ese apartado son el resultado de un piloto que exprime cada centésima de un RB22 que, según ha terminado por confirmar el propio Red Bull, arrastra un fallo general que lleva años presente en los monoplazas de Milton Keynes.
Verstappen lleva meses señalando a Red Bull el mismo fallo
El neerlandés viene denunciando, casi carrera tras carrera, una pérdida de rendimiento que se acentúa a medida que avanza una sesión o un domingo entero de carrera. Lo notó de forma muy clara en Hungría, cuando el coche se volvió errático justo cuando más necesitaba estabilidad para atacar, y lo volvió a sentir en el reciente Gran Premio de España, disputado en el circuito de Madring, donde llegó a describir su propio coche como si estuviera «hecho de papel». Su sospecha apuntaba a pérdidas aerodinámicas en la zona trasera que no tenían mucho que ver con el funcionamiento del alerón móvil, un diagnóstico que en el equipo llevaban meses tratando de descartar sin lograrlo.
Todo esto llega en un momento especialmente amargo para Red Bull. El equipo acumula ya doce carreras sin ganar, algo que no le sucedía desde 2020, cuando Max Verstappen ni siquiera había levantado su primer título. En el campeonato de pilotos, el neerlandés ocupa la quinta plaza con 109 puntos, a 110 de Kimi Antonelli, el líder.
Tras Hungría llegó a resumir su situación sin ninguna intención de suavizarla: «Tal y como van las cosas en este momento, no volveremos a ganar una carrera este año». Y eso que en Zandvoort, unas semanas después, decidió renovar con el equipo hasta 2030, un gesto que muchos leyeron como una apuesta a largo plazo por resolver justo lo que ahora se ha confirmado en Madrid.

Mekies, jefe de Red Bull, zanja la duda: Verstappen tiene razón, y la avería es antigua
Laurent Mekies, jefe de equipo de Red Bull, resolvió cualquier ambigüedad después de la carrera en Madrid. Admitió que la queja del neerlandés está justificada y que el fallo no nació este año, sino que viene de temporadas anteriores sin haber sido corregido jamás por completo. «No creo que vayamos a explicar qué es exactamente ni cómo pretendemos solucionarlo. Max tiene razón cuando dice que existe una degradación del rendimiento del coche que se manifiesta durante una sesión y durante una carrera. Tiene razón al decir que no es algo nuevo», dijo el francés, sin dar más pistas sobre su naturaleza exacta.
Lo que sí dejó claro Mekies es que el silencio no equivale a que el equipo se haya cruzado de brazos. «No nos hemos quedado de brazos cruzados con este asunto. Hemos intentado abordarlo de diferentes maneras. Lo considero algo complejo, porque de lo contrario ya lo habríamos solucionado. Todo el mundo está trabajando de una manera muy constructiva, intentando dar pequeños pasos para llegar finalmente al fondo de la cuestión», añadió, dejando entrever que la solución, si llega, no será de un día para otro.

El eje trasero del RB22, la sospecha que nadie confirma del todo
Aunque desde Red Bull evitan poner nombre y apellido al origen exacto de lo que sucede, varias fuentes cercanas al equipo apuntan al eje trasero como el elemento que más probablemente esté detrás de todo esto. No es casual que el paquete de mejoras que llevaron a Austria, con cambios de calado en el suelo, los pontones y buena parte de la zona posterior del coche, sirviera para ensanchar la ventana de reglajes del RB22 y arrancarle algo de rendimiento puro, pero sin tocar la raíz de lo que Verstappen sigue notando en pista.
El propio Mekies lo reconoció tras Madrid: «Hemos dado un par de pasos positivos en ese sentido durante el fin de semana. Nunca tendremos de golpe la imagen completa, pero sin duda hemos progresado en nuestra comprensión».
Red Bull no descarta seguir así en 2027
El jefe de equipo tampoco quiso vender un plazo optimista. «Todavía no tenemos todas las soluciones aplicadas al coche, pero confío en que estamos avanzando en la dirección correcta. No será algo rápido, así que probablemente sea algo que también nos acompañará el próximo año», reconoció, dejando la puerta abierta a que esto se prolongue más allá de esta temporada. Insistió, además, en que el peso de este fallo no es menor: «Estamos hablando de un impacto importante en el tiempo por vuelta».
Con Verstappen resignado a cerrar el año sin victorias y Red Bull llevando ya doce carreras sin subir a lo más alto del podio, la avería que ambos comparten se ha convertido, oficialmente, en la seña de identidad de su temporada.









