Fernando Alonso lleva años diciendo que el automovilismo no termina en la Fórmula 1. Esta semana ha vuelto a Marruecos para probar un coche relacionado con su más que cercano regreso al Dakar, mientras que Max Verstappen ha aprovechado el paréntesis entre grandes premios para competir en Portimao con un Mercedes-AMG GT3. El asturiano todavía tiene pendiente decidir si afronta de nuevo el rally, siete años después de su primera participación. El neerlandés, en cambio, ya ha encontrado un hueco en su calendario para medirse a los especialistas de otra categoría.
En Barcelona, esa afición por otras formas de competición encontró también una respuesta en las gradas. Las 6 Horas de Barcelona del Mundial de Resistencia congregaron a 55.511 asistentes durante los tres días de actividad en el Circuit de Barcelona-Catalunya.
La cita, que se estrenaba en el calendario del FIA WEC, reunió a fabricantes, equipos y pilotos de distintas disciplinas de resistencia. La actividad de Alonso y Verstappen y la respuesta del público en Montmeló coinciden en un momento en el que el automovilismo ofrece varias formas de seguir compitiendo y de disfrutar de las carreras.
Fernando Alonso vuelve a probar el coche del Dakar
Las imágenes de Alonso en Marruecos han devuelto el Dakar a la conversación sobre su futuro deportivo. El piloto de Aston Martin probó el Dacia Sandrider desarrollado por Prodrive, el prototipo vinculado al proyecto con el que podría afrontar la edición de 2027. Marc Coma estuvo presente en la prueba, una señal que ha alimentado las especulaciones sobre la posibilidad de que ambos vuelvan a formar pareja, como sucedió en su primera participación.
El ensayo llegó pocos días después de que el asturiano rebajara las expectativas sobre su posible regreso al rally. En la rueda de prensa previa al Gran Premio de Singapur, Fernando Alonso afirmó que «no consideraba compatibles» las exigencias físicas de la Fórmula 1 y el Dakar. También insistió en que anunciaría personalmente cualquier nuevo reto cuando se sintiera preparado para afrontarlo.
La prueba en Marruecos añade un elemento nuevo a esa historia. Alonso ya conoce las particularidades de la competición después de disputar el Dakar de 2020 con un Toyota Hilux y Marc Coma como copiloto. Aquel debut terminó con el español en la decimotercera posición de la clasificación general de coches, tras completar una preparación específica para una carrera muy distinta a las que había disputado hasta entonces.
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La experiencia previa puede ayudarle a familiarizarse con el terreno y con las exigencias de la navegación, pero el coche actual es diferente al Toyota con el que compitió hace seis años. El prototipo de Prodrive pertenece a la categoría reina de los vehículos de rally raid y requiere un periodo de adaptación. En el desierto, la velocidad depende también de la lectura del terreno, la capacidad para encontrar el recorrido y la gestión de los riesgos durante etapas que pueden prolongarse durante horas.
La presencia de Coma ha reavivado las preguntas sobre una posible segunda participación conjunta. El catalán acompañó a Alonso en 2020 y conoce bien las exigencias del rally. Sin embargo, el test en Marruecos no constituye por sí solo una confirmación oficial de que Alonso vaya a disputar el Dakar de 2027. El piloto ha dejado claro que la decisión depende de su preparación y de la compatibilidad con sus compromisos en la Fórmula 1.
Max Verstappen vuelve a competir con un GT3
Verstappen ha seguido otro camino para aprovechar el calendario. El neerlandés participó del 16 al 18 de octubre en la prueba de Portimao del GT World Challenge Europe, al volante del Mercedes-AMG GT3 EVO número 3 de Mercedes-AMG Team Verstappen Racing. Compartió el coche con Chris Lulham y Ben Barnicoat en la carrera de tres horas que cerraba la temporada de la Endurance Cup.
La participación del piloto de Red Bull se produjo en una fecha que coincidía con la actividad del Mundial de Resistencia en Barcelona. Dani Juncadella y Jules Gounon, habituales de la estructura de Verstappen Racing, tenían compromisos con el WEC y el equipo reorganizó su alineación para la prueba portuguesa. Verstappen decidió ocupar uno de los asientos disponibles y volver a una disciplina en la que ya había mostrado interés.

El GT3 plantea un tipo de conducción diferente al de un monoplaza de F1. Los coches tienen más peso y una aerodinámica distinta, y las carreras de resistencia obligan a compartir el vehículo con otros pilotos. La coordinación entre compañeros, los relevos, las paradas en boxes y la gestión del ritmo durante varias horas forman parte del trabajo que debe resolver un equipo para luchar por el resultado.
Verstappen ha hablado en distintas ocasiones de su interés por competir fuera de la Fórmula 1. Los GT3 le permiten probar otros coches y formatos de carrera sin abandonar su programa principal. La posibilidad de participar en estas pruebas depende de los huecos que deja un calendario de grandes premios que exige desplazamientos constantes y un trabajo técnico prolongado entre carrera y carrera.
La presencia del neerlandés en Portimao también muestra que su interés por otras categorías se codea en participaciones especiales. Su actividad en GT3 forma parte de una relación con el automovilismo que va más allá de los domingos de Fórmula 1. Para Alonso, el posible regreso al Dakar plantea una preparación y una logística distintas; para Verstappen, las carreras de resistencia y los GT3 representan una vía para seguir compitiendo en circuitos con coches de otra filosofía.
Las 6 Horas de Barcelona reúnen a 55.511 asistentes
La primera visita del FIA World Endurance Championship al Circuit de Barcelona-Catalunya dejó una cifra destacada de asistencia. Las 6 Horas de Barcelona reunieron a 55.511 personas durante los tres días de actividad, del 16 al 18 de octubre. La carrera se incorporó al calendario después de una reprogramación motivada por la situación en Oriente Medio y permitió al circuito catalán recibir por primera vez una prueba del campeonato mundial de resistencia.
La competición tuvo además varios focos deportivos. Toyota firmó un doblete en la categoría Hypercar y aseguró el título mundial de constructores. El español Miguel Molina completó el podio de la categoría con el Ferrari de AF Corse. En LMGT3, el Porsche número 92 de The Bend Manthey se impuso en su clase, en una carrera marcada por la lluvia durante los primeros compases y por la transición posterior a una pista seca.
El formato del WEC ofrece una experiencia distinta a la de un Gran Premio. En una carrera de seis horas, los equipos deben gestionar el desgaste de los neumáticos, el combustible, las paradas y los relevos de los pilotos. Los Hypercar compiten por la victoria absoluta, mientras que los coches de LMGT3 disputan su propia clasificación. Las dos categorías comparten la pista y obligan a los participantes a calcular los adelantamientos y las diferencias de velocidad durante toda la prueba.
La actividad alrededor del circuito también incluyó propuestas para los aficionados, como sesiones de autógrafos y acceso al pit lane y al paddock según la modalidad de entrada. La asistencia registrada en Montmeló aporta una referencia total sobre la acogida del campeonato en su estreno en el trazado catalán. El WEC tiene una identidad propia, con fabricantes que desarrollan programas de resistencia y equipos que afrontan carreras en las que la estrategia puede modificar el resultado mucho después de la salida.
El automovilismo ofrece más caminos fuera de la F1
La prueba de Alonso, la participación de Verstappen y el estreno del WEC en Barcelona pertenecen a historias diferentes, aunque comparten un punto de encuentro. Los dos pilotos de F1 siguen buscando oportunidades para competir en otras disciplinas, mientras que la carrera de Montmeló reunió a miles de aficionados alrededor de un campeonato con sus propios protagonistas y reglas.
Verstappen, por su parte, ya ha convertido su interés por los GT3 en una participación efectiva en la final de Portimao. La carrera le permitió compartir coche con Lulham y Barnicoat y medirse a una parrilla especializada en esta categoría. Barcelona aportó la tercera pieza de la historia con una asistencia de 55.511 personas en las primeras 6 Horas del WEC celebradas en el circuito.
La Fórmula 1 sigue siendo el principal compromiso de ambos pilotos, pero sus planes muestran hasta qué punto pueden convivir diferentes disciplinas dentro del automovilismo.









