Que Aston Martin volviera a estar en la parte trasera de la parrilla en el GP de Austria no era ninguna sorpresa, tampoco para Alonso. El equipo de Silverstone tiene asumido desde hace semanas que el peor coche de la categoría no va a cambiar de la noche a la mañana, y su estrategia pasa por concentrar todo el desarrollo en una única evolución que debería llegar en Spa, Zandvoort o Hungría, con la que esperan poder pelear en la zona media de la parrilla. Lo que sí sorprendió este viernes fue otra cosa.
Fernando Alonso terminó decimonoveno en los Libres 2 del Red Bull Ring, a 3,5 segundos de la cabeza, aunque por delante de su compañero Stroll y de unos Cadillac que también tuvieron sus propios problemas. Lo llamativo llegó después, cuando el asturiano reveló en la televisión oficial de la Fórmula 1 que su coche había sufrido contratiempos adicionales, sin querer entrar en detalles sobre qué era exactamente lo que había fallado.
«En mi lado del garaje, hay otros problemas con el coche que aún estamos investigando. Tenemos que solucionarlos para este sábado. No puedo decirte», aseguró Alonso, dejando la puerta abierta a la incertidumbre sobre qué le había afectado durante la sesión.
Alonso descarta que la manejabilidad sea el problema esta vez
El asturiano sí quiso aclarar un punto importante: el contratiempo de este viernes no tendría relación con uno de los males crónicos del AMR26 esta temporada, los problemas de manejabilidad asociados al motor Honda, que han generado dificultades constantes al subir y bajar marchas a lo largo del año.
«Ha sido complicado. Nada realmente nuevo para nosotros, nada que aprender. Experimentamos un poco con la configuración en la FP1, también hicimos algunos cambios en la FP2. Todavía no estamos dentro de los parámetros óptimos, creo, así que se necesitan más cambios para este sábado», explicó Alonso antes de entrar en el tema de los nuevos problemas detectados.
Sobre el comportamiento del motor en un circuito particular como el Red Bull Ring, situado a 700 metros de altitud, el español fue claro: «La manejabilidad no fue una gran diferencia en comparación con otras carreras, así que no tenemos problemas en ese sentido». Una frase que, leída entre líneas, sugiere que lo que falló este viernes en su AMR26 sería algo distinto a los problemas habituales con la entrega de potencia.

Aston Martin y Williams, los únicos sin mejoras en Austria
El contexto de fondo no ayuda a Aston Martin. Mientras el resto de equipos de la parrilla llegaron a Spielberg con paquetes de mejora, incluyendo una revisión profunda de Red Bull en su propia casa y una actualización notable de Cadillac, Aston Martin y Williams fueron los dos únicos equipos que no estrenaron ninguna novedad este fin de semana. Una circunstancia que deja al equipo de Alonso todavía más expuesto a cualquier contratiempo añadido, como el que reconoció este viernes.
La estrategia del equipo sigue siendo la misma desde hace semanas: aguantar sin desarrollo en el corto plazo para concentrar todos los recursos en la evolución que llegará, previsiblemente, antes de que acabe el verano. Mientras esa actualización no aparezca, cada fin de semana se convierte en una gestión de daños más que en una búsqueda real de rendimiento, y los problemas añadidos como el de este viernes solo complican todavía más esa tarea.
Con la clasificación de este sábado por delante, Aston Martin tiene poco margen para revertir la situación. Alonso necesita resolver cuanto antes ese misterio que prefirió no desvelar, porque cualquier contratiempo adicional en un coche que ya parte con una desventaja de casi 4 segundos segundos respecto a la cabeza puede convertir el fin de semana en Austria en uno más para olvidar.









